José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / Los muertos deben llegar vivos a su entierro

El director de revista Motor, José Clopatofsky, comenta sobre la posibilidad de 'desaparecer' legalmente los vehículos inservibles, cancelar matrículas y acogerse a amnistías en el tema de impuestos.

05:00 a.m. 22 de noviembre del 2010

Aunque tuvo eco la propuesta pero nunca pasó de positivos comentarios por parte del Ministerio del Medio Ambiente en su momento a cargo de Juan Lozano, no está por demás volver a tratar el tema de la amnistía voluntaria, cancelación de matrículas y chatarrización posterior de millares de vehículos que están botados en todas partes del país y solamente sirven para falsear y engrosar perjudicialmente las estadísticas con las cuales se proyecta (?) en el gobierno el desarrollo del sector automotor.

Vuelvo sobre el punto porque, además de todos los carros obsoletos e inoperativos que están arrumados, deben existir otras cantidades increíbles de aparatos que se encuentran detenidos en patios de las oficinas de tránsito, aduanas, estaciones de policía y en otras partes oficiales por muy diversas razones.

En El Tiempo de hace pocos días se citaba que tan solo en un patio de la localidad de Suba, cerca de Bogotá hay 1.297 vehículos inmovilizados con un mínimo de dos años de estadía, un pronóstico totalmente negativo sobre las posibilidades que tienen de volver a rodar. Deben comparendos y el informe reporta que hasta el momento las autoridades fiscales de Bogotá han tenido que realizar más de 36 mil embargos para tratar de recuperar esos dineros, cayéndoles a quienes figuran como titulares de las tarjetas de propiedad de vehículos que en una gran cantidad de casos, ya no poseen y no se conoce el paradero de quienes incurrieron en las infracciones.

Esta es una pequeña muestra del tamaño que puede tener este problema y también de la actitud de la gente afectada. Quienes han dejado esos carros botados no han tenido la plata para recuperarlos y esos vehículos, al sol y al agua, ya no son siquiera respaldo de la deuda ni es rentable o sensato pretender ponerlos a funcionar de nuevo porque están amontonados a la intemperie y muy probablemente, desvalijados.

Claro que por leyes y procedimientos las autoridades no pueden proceder a lo que se debía: chatarrizarlos y coger la poca plata que pagan por el kilo de material para fundir y recuperar en algo los dineros evaporados.

Pero sería lo correcto porque la cobranza de todos esos pleitos, el costo judicial, el desgaste administrativo y el descuadre de los balances y presupuestos con esas millonadas por cobrar que nunca llegarán, es una aventura de incierto resultado y de muy improbable éxito. Además de que puede acabar lesionando intereses de personas ajenas a los problemas.

Pero hay que pensar en hacer algo con todo esto y retomar la propuesta que citamos al comienzo sobre la chatarrización voluntaria de vehículos para que muchas personas puedan entregar a la fundición aparatos inservibles o que ya no cumplen con las revisiones técnico mecánicas pero que deben impuestos de los últimos cinco años. Si no tienen plata para tener sus carros andando, menos disponen de recursos para pagarles los impuestos atrasados y ruedan con papeles chimbos, o funcionan en los pueblos donde no hay tantos controles o duermen en lotes y talleres.

La limpieza de todo ese parque de cadáveres mecánicos o de vehículos in artículo mortis que andan contaminando y generando altos riesgos de accidentes tendría un gran beneficio ambiental y aligeraría en algo la densidad del tráfico.

Se pensó en ese momento con el citado ministro en mover un proyecto de ley que generalizara esa amnistía para vehículos con la candidatura clara para ser liquidados, pero no caminó por diversas razones, ninguna de ellas de fondo como para que no se pueda revivir por parte de esta nueva administración Santos, que dicho sea de paso, en materia de transporte y sector automotor viene pasando con un muy discreto perfil y anónimo. Por no decir, que no tiene ni idea de qué hacer con el tema y con su problemática.

Sería fundamental, por ejemplo, que mientras pudieran estudiar y pulir bien esa propuesta de chatararrización voluntaria, al menos se modificara el procedimiento para cancelar la matrícula de un vehículo, cosa que es un imposible administrativo debido a la estúpida forma como se concibió el procedimiento.

Resulta que si alguien quiere salir de su fierro viejo por inservible, necesita presentar ante las autoridades la revisión técnico mecánica que obviamente no consigue porque el auto ya no está en pie ni la van a aprobar. O sea, le toca llevar el carro vivo a la funeraria.

Y si eventualmente lo lograra, en los centros de chatarrización no le reciben las latas ni las partes pues solamente están autorizados para reciclar los aparatos provenientes del servicio público. Increíble ¿no? Pero así se aprobaron normas en los últimos ocho años de gobierno y lo grave es que siguen vigentes.

FRASE

LA LIMPIEZA de todo ese parque de cadáveres mecánicos o de vehículos in artículo mortis que andan contaminando y generando
altos riesgos de accidentes tendría un gran beneficio ambiental y aligeraría en algo la densidad del tráfico.

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