José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / El Pico y placa fraccionado merece una oportunidad

El director de Motor, José Clopatofsky, explica por qué es razonable que las autoridades de tránsito de la capital

10:59 a.m. 05 de junio del 2015

Luego de los experimentos que se hicieron con las modificaciones temporales al pico y placa de Bogotá, quedan varias reflexiones que nos parecen oportunas sobre todo ahora, cuando la Alcaldía debe decidir sobre la continuidad de la medida o cambios a la misma con lo cual, al menos de manera teórica, cumple con su oferta de haber restringido el tránsito de grupos de vehículos temporalmente por 14 horas al día, supuestamente por la existencia de obras en Bogotá cuyo atraso es patético por los errores imperdonables de planeación, contratación y ejecución que cometieron.

Primero digamos que los días que dejaron sin restricción y con el cupo completo de carros fueron implementados de la manera más agresiva y caótica para la ciudadanía pues los lanzaron sin ninguna previsión de controlar las intersecciones, sin aumentar el pie de fuerza para acelerar y desenredar los atascos, en fin, a la brava.
Quizás para exasperar a los usuarios y demostrarles con sangre que la ciudad no puede manejar su población automotriz. Claro que eso es algo evidente, pero también quedó a la vista que esta administración no ha hecho absolutamente nada por mejorar la movilidad con nuevos cruces, semáforos, tapando huecos que son un freno, cambios de sentido en vías y muchos otros recursos que son su obligación estudiar e implementar cotidianamente.

Vive dedicada a pensar en puentes y megaobras que son solo una parte de la solución y su obligación, pero no el remedio total como pudo palparse en esos días de libertad figurada. Es claro que una cosa son los grandes proyectos de movilidad y transporte público y otra el tránsito de la ciudad, temas que no deben estar en la misma cabeza, máxime si esta no es idónea para resolverlos.

Porque de la incapacidad de la secretaría respectiva ya tenemos muestras claras y de vieja data. Y de la autoridad de tránsito no se pueden esperar sino balances en comparendos ya que no tiene autonomía para disponer cambios inmediatos ni tampoco conocimientos específicos o planeación pues es una dependencia cuya dirección está sujeta al movimiento castrense de los directores y por lo tanto, con cada coronel o general tiene un rumbo caprichoso para tratar de mover la ciudad.

Además, depende del Ministerio del Transporte y de la dirección de la Policía y no del Alcalde, exclusivamente como debería ser.

Ahora, luego de haber incomodado excesiva e innecesariamente no con la libertad de tránsito sino con el libertinaje que propició, seguramente buscando argumentos para mantener el pico y placa, tiene que tomar una decisión sobre su continuidad. Hay dos opciones: O lo deja como está o lo regresa a la restricción de mañana y tarde. Está claro que se necesita la restricción, entendiéndola como una medida de segunda línea en la creatividad y como una evidencia más del atraso, irresponsabilidad e indolencia que han tenido las administraciones de la ciudad desde hace décadas pues el TransMilenio no es una solución colectiva sino apenas una fase analgésica para el transporte público, con sacrificio del resto de la ciudad y la pignoración de todos los recursos que genera el automóvil particular.

A pesar del caos de esos días libres, quedó claro que en las "horas valle" la ciudad es viable y funciona decentemente -y sería mejor si destrabaran los cuellos de botella que hay, por ejemplo, en el norte de la ciudad donde hay que hacer orejas de cuatro kilómetros para
salir de los barrios por falta de dos o tres cruces que existían y cerraron sin visión para acceder a la calle de enfrente- por lo cual regresar a la restricción fraccionada suena bastante viable y lógico.
De paso, levanta todas las talanqueras que le crearon al comercio, al trabajo de quienes se movilizan en sus vehículos, reduce la necesidad del segundo carro y, en general, le da un aire al ciudadano que se quedó sin ruedas en esta alcaldía, que prometió lo contrario para conquistar los votos.

Volver a las 14 horas es la salida facilista que desnuda la falta de soluciones y aplicación de la autoridad al flujo, no tanto al castigo, del tránsito. Al menos podrían experimentar la viabilidad de las "horas valle" un par de meses para darle opción de una evaluación a este horario más flexible que bien se merecen los usuarios. Y que dejen las disculpas de las obras, porque esta ciudad está obligada a estar siempre en construcción para superar su atraso y el día en que no las haya estaremos ahí sí en pico y placa para progresar. O que hagan zonas restringidas donde hay trabajos y sean más creativos y menos punitivos en esta oportunidad de revisar sus actuaciones.

Tienen muchas soluciones a la mano, pequeñas pero que sumadas son efectivas, y diferentes a pensar que todo se arregla sólo con enormes dosis de concreto, que obviamente no suplen las cantidades de sentido común que les falta, para lo grande y para lo chico.

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