José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / Las primeras 'verdades' del RUNT

El director de Motor, José Clopatofsky, se refiere a los resultados que arrojó el Runt, que se convirtió en el primer censo automotor del país y tiene datos interesantes sobre la realidad del sector.

05:00 a.m. 10 de mayo del 2010

Después de todos los traumas y enormes perjuicios económicos que generó la precipitada implantación del sistema RUNT por parte del Ministerio del Transporte, comienzan a conocerse datos interesantes del primer censo real que existe sobre el parque automotor del país. 

El RUNT, que puso en sistema todos los datos de matrículas vigentes, licencias de escuelas y de conducción, además de la información que se puede obtener de su cruce de datos, nos indica que en el país hay un total de 6.181.721 vehículos de todo tipo tanto de uso particular como público.

De esos aparatos, 2.667.380 son motocicletas y los automotores 3.507.380. Esto coincide de manera cercana con los estimativos que siempre se han hecho -a ojo, hasta la fecha- del parque automotor colombiano. 

Un desglose de esas cifras muestra que en Bogotá aparecen registrados solamente 1.403.248 vehículos, de los cuales 171.672 son motocicletas, cifra bastante inferior a la que siempre se ha manejado localmente. Y también a nivel nacional pues se decía que el 40% de los vehículos (al menos el volumen de ventas de nuevos de los mismos) están en la capital y las cifras indican que apenas sí  llegan al 30%.

Esas cantidades, que se acumularon en las bases de datos, no significan exactamente la realidad pues, como varias veces lo hemos dicho, una cosa son papeles y otra vehículos que estén en uso. La razón para que aparezcan es que la gran mayoría de las oficinas de tránsito trasladaron todos sus archivos sin filtros y al RUNT fueron a parar de manera automática, además de las inscripciones que las personas hicieron de manera individual, que en muchos casos fueron solo validaciones pues su carro ya estaba en el sistema de manera directa. Como se esperaba que sucediera, además, pues no es lógico que un ciudadano pudiera acreditar la existencia de un auto a su gusto, cuya vida legal solamente la puede registrar y certificar un organismo oficial.

La demostración de que estas sumas no reflejan la verdad es la enorme desproporción que hay entre los vehículos que da la tabla general y aquellos que tiene el SOAT, que son apenas el 56.6 %. Supongamos que muchos se arriesgan a usar su carro, camioneta, bus, moto o camión sin SOAT pero de ahí a que sean más de la mitad de los potenciales usuarios de las vías quienes eluden este requisito hay un abismo. Si así fuera, la policía haría un enorme recaudo por comparendos ya que fácilmente uno de cada dos vehículos que controlan no tiene el seguro y eso, claramente, no es así.

Si suponemos que un 5% de automotores rueda sin SOAT, lo cual ya es una cifra de evasión muy alta, pues resulta más cara la multa que el papel, habría unos 3.550.000 vehículos rodando, número bastante racional y que concuerda con los estimativos que los estadísticos extraoficiales han manejado.

 Son muy preocupantes las cifras sobre el cumplimiento de la revisión técnico mecánica. 5.254.228 aparatos deberían tenerla, número que es inferior al de potenciales portadores del SOAT pues los carros de matrícula reciente solamente la deben cumplir al pasar de una determinada edad. Apenas el 30.8% de los automotores tiene el certificado y solo el 21.65% de las motos ha pasado por el chequeo.

Esto indica que, como se ha informado, hay una gran cantidad de certificados falsos porque es muy negligente el control que deben ejercer las autoridades sobre las motos, que prácticamente ruedan al garete y ello puede explicar en alguna forma la alta tasa de accidentalidad que se presenta alrededor de la operación de las mismas y la idoneidad de los conductores, cuyo pase se sigue entregando sin mayores requisitos de conocimiento y habilidad.

Este censo preliminar debe ser la base para todo un estudio a fondo sobre las verdades y mentiras de los registros, pues nadie puede planificar carreteras, calles, avenidas, peajes, recaudos, operativos de control, negocios, industria de autopartes y tantas otras actividades relacionadas con el sector automotor que necesitan una base consistente y verdadera de datos sobre la población real en ruedas de Colombia.

Medidas como poner a la sombra de las estadísticas todos los registros de vehículos que no hayan renovado el SOAT en el curso de doce meses de su vigencia, daría de inmediato una cifra real del parque circulante, permitiría muchos ajustes y nos ahorraría bochornosas previsiones de la policía vial sobre los millones y millones de vehículos que salen a las carreteras en los puentes festivos. Cálculos que basan, además, en otra apreciación no menos 'chimba' como es el paso por los peajes, de tal manera que si un carro va de Bogotá hasta Cali, figura como si fueran diez o más, dependiendo de la cantidad de tiquetes que mueva.


El país tiene un parque automotor pequeño, que debería ser casi tres veces superior con respecto al tamaño de su población, pero que, por fortuna, no ha crecido a ese ritmo pues la infraestructura del país es pobre y lamentablemente atrasada.

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