José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / El rebote del balón que dió la idea de aumentar el Pico y placa

El director de revista Motor, José Clopatofsky, comenta sobre la verdadera necesidad que deben suplir los funcionarios encargados de la movilidad en Bogotá y las medidas que deberían adoptar.

05:00 a.m. 11 de octubre del 2010

Con la sola mención de la posibilidad de que haya un pico y placa durante los sábados en Bogotá, se despertó de inmediato la controversia, y en MOTOR, que es la revista del automovilista, obviamente se desató la protesta generalizada y unánime contra la probable medida por parte de nuestra millonaria cantidad de lectores que ya han demostrado que hasta eligen alcaldes.

Al parecer el secretario de Movilidad (?), Fernando Álvarez, puso el balón en la cancha de la opinión para ver qué reacción tendría el tema y, naturalmente, lo cogió todo el mundo a patadas pues ya es más que exagerada la restricción actual y la gente se la ha aguantado con la esperanza de que algún día terminen las obras que la motivaron. Suficientes voces debe tener ya en el oído para comprender que la ciudadanía la rechaza de plano, pues el sábado es un día en el cual el automóvil juega un papel esencial en la vida familiar, para el cambio de la rutina de la semana laboral y atender diligencias personales, el esparcimiento y tantas actividades que ese día modifican la vida de la ciudad y las personas.

Dejar a la gente sentada en su casa el sábado es algo que atentará letalmente contra sus ya muy aplastados derechos de movilización. Inclusive ni siquiera podrían salir de la ciudad. ¿Qué tal?

Lo cierto es que en febrero se le cumple el plazo al Alcalde para restablecer el pico y placa en los horarios parciales que regían antes de que incumpliera su promesa de no tocarlo, hecha antes de asumir su cargo y que justificó por las obras cuya ejecución ha sido calamitosa y, obviamente, no van a estar para esa fecha.
Fuentes cercanas a su despacho y a la lógica indican que el alcalde Moreno muy seguramente no se va a meter en más decisiones que sigan afectando su caída libre en popularidad y aceptación.

Más allá de esta pelea, que no es otra cosa que la permanente y dramática manifestación del atraso de desarrollo y pésima planeación de la ciudad, no de ahora, sino de muchos años atrás y de la incapacidad de los gobernantes que ha tenido para hacerla rodar y mover a sus pobladores, hay que preguntar qué han hecho esta Secretaría de Movilidad y el gobierno distrital para solucionar los cuellos de botella que existen.

¿Hemos oído de los funcionarios bogotanos alguna idea para acelerar el tráfico? Ni la primera.

Podrían, por ejemplo, en algunas avenidas fundamentales e intersecciones neurálgicas poner estaciones de paradas de transporte fijas, pero de verdad controladas por agentes de policía que no se dediquen a poner comparendos sino a obligar a cumplir esa norma, con conos que desvíen los buses y busetas obligatoriamente, controlar su proceso de detenciones y ubicar a los peatones. Podrían ayudar todos esos policías bachilleres que colocan en las calles a asolearse improductiva e inútilmente y los agentes profesionales estarían dedicados no a pitar como un irrespetado árbitro de fútbol sino de verdad agilizando el tránsito. Y, obviamente, ubicando los sitios de parada lejos de las esquinas y en sitios manejables. Pero ya me imagino que si les suena la idea, sacan una resolución sobre el valor de la multa y se dedican a parar vehículos en la mitad de la calle, como es su torpe procedimiento, en vez de usar las vías alternas para sus funciones administrativas que son un estorbo y trancón más que se podrían evitar.

¿Qué tal una ola verde y sincronizar semáforos? Por ejemplo, bajando por la 80 hay tres luces de tráfico en menos de ocho cuadras que generan una congestión catastrófica pero evitable con alguna diligencia. No se les pasa por la mente.

¿Se les ha ocurrido construir accesos diferentes de la Autopista del Norte a las paralelas que no coincidan con los de las calles de entrada a los barrios y que obligan a montar los carros en una garrocha para poder cruzar? Ni de vainas.

¿Han pensado que si quitan el grotesco monte que hay en la 93 con 19, frente a uno de los hoteles más importantes de Bogotá y en la puerta de uno de los nudos de tráfico ya tradicionales, los carros pueden pasar más rápido y sin destruirse? Ni saben que existe semejante adefesio.

¿Qué hace la policía de tránsito los sábados? Da descanso al 60% de su personal porque los turnos no están planificados de acuerdo con las necesidades de la ciudad.

¿Han pensado alguna vez en hacer estaciones de taxis cerca de los puentes de acceso de TransMilenio para que la gente los pueda encontrar y quitarlos de la avenida principal donde se toman un carril a la caza de pasajeros? Parece que no se han dado cuenta de ese tapón tan fácil de arreglar.

Estas son solo dos o tres "pendejadas" que podrían ayudar mucho o algo, pero apenas parte de un sinnúmero de ideas de sentido común y lógica que deben servir en los puntos críticos de la ciudad y que la gente sugiere a diario sin necesidad de grandes y millonarios estudios o conceptos de técnicos extranjeros que traen a discutir los problemas de una ciudad que ni conocen y a quienes llevan alzados y escoltados del aeropuerto al hotel y viceversa para que no los deje el próximo avión.

Acá hay una gran confusión porque la Secretaría de Movilidad no tiene ni asomos de cumplir con su nombre ni sabe de ese tema. Está dedicada a tratar de curar las epidemias del transporte público que es una tarea prioritaria y en la cual parece ir por un camino decente si no se lo contaminan las presiones políticas, electorales y comerciales de los transportadores, pero que no la excluye de sus otras tareas de mover el tránsito. La misma que tiene el gobierno de la ciudad, que además de un Alcalde que la maneje políticamente necesita un gerente que la desarrolle profesionalmente.

Y como eso no lo puede hacer la Secretaría sin saber del tema, desde un escritorio y con una fuerza policial sobre la cual no tiene autoridad y que tampoco es lo suficientemente profesional en su oficio, pues son cargos accidentales y rotatorios dentro del servicio militar, deberían separar funciones y crear un cuerpo pensante y racional que se dedique a la verdadera movilidad trabajando en las calles y de la mano de la gente. No contra ella.

"BOGOTÁ NECESITA crear un cuerpo pensante y racional de funcionarios expertos que se dedique a la verdadera movilidad trabajando en las calles y de la mano de la gente. No contra ella".

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