José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / El sector automotor no resiste la continuidad

El director de Motor, José Clopatofsky, sobre el cambio, que en políticas automotrices, debe traer el nuevo gobernante para solucionar los problemas que en 8 años no atendió el actual Mintransporte.

05:00 a.m. 08 de junio del 2010

El gobierno de Álvaro Uribe llega a su fin dentro de pocos días pero ese epílogo será, en principio, un corte nominal de algunas de sus tesis pues garantizó la prolongación de la mayoría de los programas si Juan Manuel Santos gana la segunda vuelta electoral.

La ida de Uribe de la Casa de Nariño será lamentada por millones de sus compatriotas, no todos ellos necesariamente sus confesos simpatizantes, porque sus logros y carácter hicieron que el país que entrega sea completamente diferente al que recibió. Muchas de las acciones, logros y características del mando del Presidente, han sido un tónico rejuvenecedor para Colombia y, en nuestro tema, el cateterismo que les practicó a las diversas arterias circulatorias del país nos salvó de una segura trombosis colectiva a domicilio pues el automóvil estaba prácticamente condenado a moverse en su barrio.

Pero, más allá de la movilidad tranquila y la seguridad vial, para el sector automotor el gobierno que se va no deja muchas gratitudes y genera para el que llega una imperativa necesidad de cambio y replanteamiento. Los ocho años de un ministro cuya gestión ha merecido toda suerte de críticas y ha generado enorme cantidad de conflictos, no han sido propiamente en beneficio de aquel transporte que requiere un sector de la dinámica y peso que tiene en la economía y movilidad del país.

En materia de políticas ambientales, si bien puso a andar el etanol, ahora deja formuladas normas antitécnicas, o al menos improcedentes, para su incremento a un 85% y dejó en manos de particulares -que difícilmente podrán manejar- todo el tema de los biocombustibles. Pero no hay ninguna formulación a futuro sobre favorabilidad para carros eléctricos, híbridos o similares ni subsidios a proyectos que generen más limpieza ambiental al tenor de lo que rige en el mundo. En su gabinete, las carteras de Minas, Ambiente y Transporte caminaron a su antojo, por su lado, y con intereses opuestos, dejando pasar ocho años que habrían podido ser un gran salto adelante en esa materia.

Los 2.920 días que va a completar el ministro Gallego manejando el transporte del país no han sido propiamente afortunados ni atinados. A pesar de la crítica y descontento nacional en todos los sectores y por muy diversas razones triviales y de fondo, el Presidente prefirió mantenerlo inexplicablamente en esa cartera en la cual el Gobierno sacó su peor calificación.

La lista de calamidades de la administración que se despide con el sector automotor industrial y los usuarios es larga y lamentable, pues la mayoría de los contratiempos se pudieron evitar si las decisiones hubieran estado en manos de funcionarios de otro talante y conocimientos. Para completar, las ensambladoras perdieron con resignación patriótica los mercados vecinos con grandes perjuicios para el empleo y no hay ciudadano que entienda los arbitrarios conceptos con los cuales fijan los precios de los combustibles o cómo funcionan esos famosos fondos de compensación que se derivan de los sobreprecios de la gasolina y Acpm y del SOAT.

Les quedó grande el mototaxismo, salen 250 mil nuevos conductores de moto cada año a las vías sin recibir una sola hora de capacitación por lo cual la accidentalidad es alarmante y dolorosa. Perdieron todos los mano a mano con los transportadores y las grandes obras de infraestructura fueron contratadas con el afán de que no los alcanzara su último siete de agosto con la tarea en el escritorio.

Es de esperar que el próximo gobierno le ponga al automóvil en todas sus manifestaciones el mando, técnica y rumbo que se requieren en este momento porque si algo no es reelegible ni soporta continuidad es la forma como el imperio de los funcionarios de Uribe lo maltrató. Y él mismo, pues nunca aplicó correctivos y acabó navegando solidariamente con todos estos evitables perjuicios.

Frase

URIBE SE VA por la puerta grande y en hombros, pero no sobre ruedas pues a este mundo de los autos, del transporte, las motos y sus industrias, en su gobierno le fue muy mal.

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