José Clopatofsky
José Clopatofsky

¿Están muy caros o estamos más pobres?

“Parece que quienes propusieron cargarles IVA en la ley tributaria que se viene ya cayeron en la cuenta de su disparate".

11:44 a.m. 27 de noviembre del 2018

Concluyó otro extenuante Salón del Automóvil en Bogotá que nos dejó muchas reflexiones y, en su mayoría, buenos sabores. La romería de asistentes fue como siempre masiva, pero no hay forma de saber la efectividad que pudo tener todo ese tráfico en las ventas. La razón es que si bien se vendieron muchos miles de vehículos de todos los tipos y precios, los volúmenes reales solo empiezan a conocerse cuando el RUNT entregue el movimiento mensual de matrículas, en el cual se reflejan de verdad los negocios que llegaron a feliz término.

Pero tampoco se puede tomar como balance final el cierre de esas cifras a noviembre, porque muchas de esas operaciones se concretan en diciembre y hasta en enero o febrero del otro año o más, cuando lleguen los carros que han sido separados a futuros u ofrecidos en preventas con la muestra del salón como gancho. Tampoco son reales los reportes que cada marca suele dar, porque muchas de esas operaciones no llegan a feliz término cuando tropiezan los estudios de los créditos o fallan las retomas de los usados.

De todas maneras, el ambiente general fue de éxito y de crecimiento en las ventas, algo que el sector venía esperando con mucha ansiedad para poner al 2018 por encima de los resultados ya flojos del 2017 y ratificar la tendencia de recuperación del mercado, cuya dinámica ha estado bastante estancada, por debajo de las 250.000 unidades que se espera lograr este año.

Como siempre, fue notable el esfuerzo financiero de la mayoría de las marcas para estar presentes con la mejor y más atractiva presentación y metraje, a pesar de los elevados costos que esto supone y que para los “grandes” rondan fácilmente los 3.000 millones de pesos, con fuerte tendencia al alza. El Salón, en las proporciones de cada uno, fue una gran muestra de confianza en sus resultados de ahora y los venideros del 2019 y el 2020, pues es evidente que son cantidades que no se invierten para los días de feria, sino con proyección a largo plazo y para dar una imagen de estabilidad y progreso de cada uno de los expositores.

Se vendió de todo y a todos los precios, no obstante, una mirada a la tabla de ofertas nos indica que aunque hay muchos modelos con un precio de base muy atractivo, este se dispara de inmediato en proporciones importantes cuando el comprador le agrega uno que otro accesorio. Aunque, valga reconocerlo como herencia del gobierno anterior y aplaudirlo, ya los dos airbags y el ABS de los frenos son de serie para todos, con lo cual por lo menos el “carro pelado” ya no le pela a uno la cabeza en un choque que se dé dentro del rango de protección de estos elementos.

Nuevamente, este salón-feria tuvo una coyuntura similar a la del 2016, cuando el dólar estaba subiendo al galope en esos mismos días y la gente se precipitó a comprar tratando de lograr unos precios que no estuvieran tan afectados por la devaluación del peso. Igual pasó ahora, sin embargo, no hubo ya ese salto oportunista de vallas, porque la tasa de los 3.000 pesos largos ya nos viene esculcando los bolsillos hace días.

Por lo tanto, al momento de hacer las cuentas y lanzarse a comprar un carro nuevo, para muchos los precios estaban muy altos, aunque la realidad es que estamos más pobres con ese valor del dólar al cual liquidan los carros importados o los insumos de los ensamblados. Y claro, sobre esa mayor cantidad de pesos que hay que poner corren las liquidaciones de impuestos y las arandelas que le significan al Gobierno recibir más del 30 por ciento de lo que uno paga por cada vehículo.

Un punto aparte es el mensaje de las marcas que trajeron vehículos híbridos o eléctricos. Son todavía escasos y muy costosos –en el mundo entero–, pero comienzan a plantear alternativas muy interesantes para nuestras ciudades, siempre y cuando estos esfuerzos de vendedores y compradores vinieran acompañados de estímulos para su uso y de políticas nacionales serias y reales de parte del Gobierno para su crecimiento y difusión. Parece que quienes propusieron cargarles IVA en la ley tributaria que se viene ya cayeron en la cuenta de su disparate. Pero aún quedan trabas básicas increíbles como que en Bogotá los híbridos tienen pico y placa, cuando estos están libres para circular sin restricciones en otras ciudades.

¿Necesitaremos bicicletas híbridas para que estudien el tema?

FRASE
“Parece que quienes propusieron cargarles IVA en la ley tributaria que se viene ya cayeron en la cuenta de su disparate. Pero aún quedan trabas básicas increíbles como que en Bogotá los híbridos tienen pico y placa, cuando estos están libres para circular sin restricciones en otras ciudades.
¿Necesitaremos bicicletas híbridas para que estudien el tema?"

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