José Clopatofsky
José Clopatofsky

Las carreteras pasan al banquillo

Sería un complemento excelente que en esas inspecciones estén presentes también ‘expertos’ del Ministerio".

10:42 a.m. 05 de febrero del 2019

En el último año, y con mayor visibilidad en días pasados, la Superintendencia de Puertos y Transporte se ha manifestado con estudios y acciones con respecto al estado y funcionamiento de las carreteras de las concesiones que están bajo su jurisdicción. Gracias a la operación del Centro de Monitoreo de Actividades del Transporte (Cemat), que finalmente desde hace un año logró consolidar todas las cifras y reportes de concesionarios, CDA, RUNT, aeropuertos, puertos, Inco, Invías, terminales y cuanta entidad actúe en el tema, el organismo está pisando rutas y sacando conclusiones sobre su condición.

En materia de carreteras concesionadas, encontró hace unos días 1.084 deficiencias en 44 trayectos de lo que, se supone, son las megacarreteras 4G que revolucionan al país. El 62 por ciento de esos hallazgos son por mala señalización, horizontal (en el piso) o la consabida vertical, y el 22 por ciento por mal estado del pavimento. Por todo esto, el usuario paga previamente un peaje, por lo que se supone es una ruta segura y perfecta.

La Super visitó las carreteras de 44 concesiones de las 53 existentes, en la noche, especialmente en los sitios reportados con mayor accidentalidad. Además del asunto de las señales, que en el tema de velocidad parecen puestas con escopeta –donde caigan–, el reporte muestra 242 fallas del pavimento, caída de materiales en las vías, lavado de material de escorrentía y obstáculos de visibilidad.

En líneas cortas, la Superintendencia les notificó a sus vigilados las fallas, pero solamente el 31,8 por ciento de estos corrigieron y el resto quedó en alerta amarilla y tres en rojo. La de acceso norte de Bogotá nunca contestó y las rutas Pasto-Rumichaca y Santana-Mocoa-Neiva no han hecho ninguna intervención.

La campeona en fallas fue la Ruta del Sol 1, que tan solo en 63 kilómetros presentó 126 anomalías, seguida por el Proyecto Vial del Magdalena con 126 deficiencias. Lo de la Ruta del Sol es un refuerzo oficial de las quejas de muchos usuarios que nos llegan de manera permanente.

La Superintendencia procederá dentro de sus actuaciones y términos a generar las investigaciones y sanciones del caso, tema al cual le haremos un seguimiento cotidiano, pues es la única acción que le vemos al Gobierno por parte de una entidad con herramientas sancionatorias, es decir, con dientes para que todo este papeleo no sea un simple saludo a los peajes y, en el paisaje, a la bandera.

Lo que sería un complemento excelente es que en esas inspecciones estén presentes también ‘expertos’ del Ministerio que analicen la forma como están colocadas las señales de velocidad, porque en su gran mayoría, con los bruscos cambios de ritmo impuestos sin criterio y acompañados por la inmediatez de las cámaras alcabaleras, son un generador de accidentes, pues si uno las acoge y se clava en los frenos en plena recta desencadena una sucesión de peligros y maniobras acrobáticas de previsible resultado. Y que miraran la proliferación de reductores de velocidad en la entrada de las curvas o en sitios sin advertencia, que también inducen a frenadas intempestivas justamente en los sitios de peligro y son un elemento de eyección o caída de los motociclistas, justo enfrente de los carros que muchas veces no pueden evitarlos por culpa de estos elementos mal colocados.


Dos inquietudes para la Secretaría de Movilidad de Bogotá:

¿Por qué los vehículos híbridos tienen pico y placa cuando son amables ambientalmente y en condiciones de tráfico tienen básicamente el mismo comportamiento de uno eléctrico, que sí está exento? No es coherente su posición ni concuerda con la de otras ciudades más ‘verdes’ e inteligentes como Medellín, donde fomentan el uso de las motorizaciones con estas facilidades.

En cambio, si están tratando de ‘venderle’ a la gente la posibilidad de no tener la restricción por una cifra anual cuyo recaudo estiman en millones de millones, pero no calculan cuánto les valdría el control y la vigilancia para saber quién compró tiempo libre en las calles. O sea, la limpieza ambiental y la congestión no tienen importancia, lo que cuenta es quitarles más plata a los automovilistas con cualquier idea que le genere peaje a la ciudad.


Otra:

Con la abundancia de rutas para bicicletas que van por todas partes y en muchos andenes cuyos cruces confluyen con vías principales, deberían instalar señales de prevención para los automovilistas, que muchas veces llegan a esos sitios sin saber que puede aparecer un ciclista que se lanza al cruce del cual se cree dueño. Y muchas veces, lo hacen con tanta arrogancia, como unos balines con audífonos, que hacen inevitables los accidentes. Todo el mundo está dispuesto a respetar esas zonas, pero es importante saber cuáles son y su ubicación para tomar las respectivas previsiones y tener una armónica y segura convivencia. Si tienen tanta obsesión y pilera con los ciclistas, esta es una forma indispensable para ayudarlos a tener una movilidad más segura.

¿Será muy complicado que algo de esto suceda? Lo de los híbridos es firmar una simple resolución de un día para otro. Lo de los ciclistas, para una administración que piensa y actúa en dos ruedas, esta medida debería interesarle.


FRASE
“Sería un complemento excelente que en esas inspecciones estén presentes también ‘expertos’ del Ministerio que analicen la forma como están colocadas las señales de velocidad, porque en su gran mayoría, con los bruscos cambios de ritmo impuestos sin criterio y acompañados por la inmediatez de las cámaras alcabaleras, son un generador de accidentes, pues si uno las acoge y se clava en los frenos en plena recta desencadena una sucesión de peligros y maniobras acrobáticas de previsible resultado”.

Noticias recomendadas

Más noticias

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.