José Clopatofsky
José Clopatofsky

¡Gran empujón a Brasil!

El director de Revista Motor explica los alcances del acuerdo para que entren 12 mil vehículos de Brasil sin pagar arancel a Colombia.

12:46 p.m. 20 de octubre del 2015

Para ayudar a la industria brasileña de vehículos, cuyas ventas han caído cerca de un 24 por ciento este año, de las 29 fábricas que hay, 15 están paradas o en cámara lenta, hay cerca de 20.000 trabajadores en vacaciones anticipadas, 6.300 cesantes y cerraron 250 concesionarios, Colombia firmó con ese país un convenio para permitirles la llegada de 12.000 unidades anuales sin pagar arancel, con una reciprocidad equivalente para nuestros productos en ese país donde no hay compradores.

Brasil tiene capacidad para producir 5 millones de vehículos anuales y en tiempos de bonanza vendía 3,8 millones de unidades. La devaluación, la recesión, los aumentos de impuestos y la desconfianza general en el gobierno le han pisado el clutch a esa industria. Y, de paso, a la de Argentina, que también va en caída libre, pues muchas de sus ventas iban a Brasil por la ruta del Mercosur. Chile y Perú también bajan en ventas al igual que Colombia, mientras México crece un 12 por ciento. La crisis es en toda Suramérica.

Sin duda alguna, la cuota de carros favorecidos por la baja de precio al no pagar impuestos de aduana no les va a mover las agujas a las estadísticas brasileñas ni tampoco a las colombianas, porque el problema no es solo de precio sino de falta de plata de los compradores. Allá y acá. Pero sí va a descuadrar la oferta local, pues varias marcas quedan pagando más aranceles por autos equivalentes.

Este acuerdo tan generoso y amistoso para generar empleo y ventas allá y no acá, donde se necesitan, muy bien vestido para la ocasión de la reciente visita de la presidenta Rousseff, con alicientes para autopartistas y otras arandelas y mermeladas poco realistas, obliga a preguntar: ¿por qué los vehículos de Estados Unidos o la Unión Europea pasaron años esperando un TLC que desgrava a cuentagotas y no se ha podido firmar aún el de Corea, y este con Brasil se hace como por entre un tubo y con una facilidad sorprendente?

Si el tema de los aranceles para el sector automotor se cuadra con un par de cafés en los ministerios respectivos, ¿por qué no hacerlo para todos los importadores y así quedan compitiendo en igualdad de condiciones?

Eso sería lo justo, aunque esos otros países proveedores no estén necesitados de esta ayuda tan caritativa que muy probablemente no funciona en el otro sentido.

Porque exportar carros hechos en Colombia a Brasil hoy no es realista. Los productos de Sofasa Renault se fabrican en ese país, desde el Clio hasta la Duster, pasando por los Logan y Sandero, inclusive en versiones más avanzadas. Colmotores, con el Sail chocaría con carros muy equivalentes que hace GM Brasil (la operación más grande de esa corporación fuera de los Estados Unidos), y está estudiando, según su presidente, Jorge Mejía, configurar un auto que pudiera vender allá. Pero eso toma bastante tiempo, de ser factible, durante el cual el desequilibrio de favores es desproporcionado.

De todas maneras, en el tapete, las cosas no son tan fáciles, pues los precios de esos carros del vecino son altos y la enorme devaluación del peso poco ayuda para comprar por fuera, aunque ayuda para vender componentes. Logísticamente, tampoco el convenio camina por una autopista porque los vehículos hay que transportarlos dando la vuelta por el estrecho de Magallanes en Chile, ya que no hay barcos regulares haciendo rutas por el Atlántico. Y, finalmente, el portafolio brasileño no es muy novedoso y hasta se hacen carros tan viejos como el Corsa y el Clio, que acá también se monta.

El acuerdo es ascendente en cupos hasta llegar a 45.000 unidades en el año 8, pero con aportes diferentes de partes locales favorables a Colombia, donde la dosis de industria local es muy poca mientras que en Brasil hacen prácticamente todas las partes de un carro.

En fin, afortunadamente con esa misma facilidad y voluntad que estuvo perdida durante años y años, se firmó en el Ministerio del Transporte la resolución que obliga el airbag y el ABS en TODOS los vehículos de menos de 3,5 toneladas de capacidad a partir del 2017. Falta, claro, que la demanden y la empapelen como ya sucedió, pero ojalá esta vez sí haya en el Gobierno carácter y decisión de imponerla, pues sobran razones y motivos para salvar vidas y tener autos seguros con las últimas tecnologías de protección a sus ocupantes.

Sería un elemental gesto de caridad con todos los colombianos usuarios de automóvil.

Noticias recomendadas

Más noticias

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.