José Clopatofsky
José Clopatofsky

Septiembre: ¡Qué mes!

Lejos de querer alardear, pero este septiembre del 2015 ha sido uno de los meses más intensos en el trajín de producir los 637 ejemplares de MOTOR.

04:14 p.m. 06 de octubre del 2015

Abrimos viendo en las vecindades de Nueva York el exquisito Serie 7 de BMW. Enseguida saltamos a Europa para probar el Porsche 911 en Hockenheim; de ahí, a Inglaterra, al inolvidable e incomparable ‘Revival’ de Goodwood (lo mejor que hemos visto en encuentros de automóviles y al cual le dedicamos una amplia pero insuficiente reseña en esta revista); enseguida, dos días en el Salón de Fráncfort y cerramos mes en el Rennsport de Porsche en Laguna Seca, una concentración impensable de amantes de la marca: 1.400 autos del club de propietarios, 300 purasangre de carreras, los ganadores de Le Mans, 40.000 personas en tres días. También, fuera de serie.

Pero esto no fue todo. En la víspera del Salón de Fráncfort asistimos al Volkswagen Night, que es una pomposa presentación de los modelos que cada marca del grupo estrenaba en la feria alemana. Gran discurso de Martin Winterkorn, quien se estrenaba como sumo pontífice del Grupo VAG luego de destronar a los descendientes de la propia familia Porsche de los escaños del poder.

Al día siguiente, mesa redonda con Wolfgang Hatz, director de desarrollo e ingeniería de Porsche y del grupo. Un gurú a quien le reclamamos su cambiante posición teniendo en cuenta que seis meses antes en Ginebra en una idéntica reunión había descalificado la opción de un Porsche eléctrico y de los carros autónomos y esta vez estaba presentando el proyecto Porsche E-Mission y afirmaba que lo del carro autogobernable lo tenían resuelto.

Casi al mismo tiempo, a un pabellón de distancia, el nuevo CEO de BMW sufrió un desmayo que frustró su estreno mundial en el cargo y la pálida se robó las noticias que tenía preparadas.

Pues bien. Una semana después, Winterkorn y Hatz ya no estaban en sus puestos y la pomposa gala de VW se había convertido en un agitado río por el escándalo del software ilegal que descubrieron en 11 millones de sus motores diésel, que ‘exostaban’ más veneno de la cuenta, pero que por gracia de la manipulación de los programas de los motores decían mentiras.

Desplome de acciones, cambios de la cúpula, confusión mundial por las consecuencias e incertidumbre sobre los correctivos que podría implicar cambiar de plano toda esa cantidad de máquinas, dan vueltas en todos los medios del mundo, perplejos al conocer que una de las firmas más prestigiosas del planeta había falsificado las informaciones de sus motores.

El escándalo de los motores diésel de Volkswagen

Más allá del colapso de la reputación y la profunda huella que puede dejar este escándalo en las finanzas de VW, el fraude del software deja muy mal parados a los motores diésel, cuya introducción les costó fortunas años atrás a muchas marcas. Y claro, a los usuarios de todos los carros les crea un enorme bache de desconfianza porque ahora, a la vez que son más amigables por la conectividad, son también más distantes, inalcanzables y misteriosos por la cantidad de computadores que los rigen.

¿Faltaba algo más para cerrar el mes? Llega la noticia de que Hyundai resolvió no continuar sus relaciones comerciales con el grupo Mattos, su emblemático representante en Colombia desde hace 23 años.

Como acontece en VW, tampoco se sabe cómo se desarrollará la continuidad de la marca Hyundai, ya que si bien esa relación se prolongará hasta el final del año, de todas maneras debe haber un tiempo prudencial de empalme con quien la gestione en el futuro, y el ajuste de redes, servicio y ventas debe hacerse sin que haya trauma alguno para la clientela. Y es seguro que así será.

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