José Clopatofsky
José Clopatofsky

Se comieron el cuento

"Con el tema del sector automotor juegan sin airbags, ni ABS, ni frenos de disco. A la topa tolondra".

12:53 p.m. 02 de mayo del 2017

A la tremenda volubilidad del Ministerio de Transporte se sumó la terrible confusión que se generó en los medios y el público por cuenta de la decisión del Gobierno de aplazar hasta diciembre de este año la posibilidad de matricular carros sin airbags y ABS de frenos y camiones de mediano tonelaje que deben tener, entre otras cosas de seguridad, frenos de disco a diferencia de los convencionales de campana.

Aclaremos: En el 2011, el Ministerio de Transporte expidió la resolución que obligaba a que todos los carros tuvieran airbags y ABS del año 2013. Perfecta.

Pero en los meses siguientes, el lobby de muchas marcas cuyos carros no eran adaptables o estaban obsoletos para esas reglas de seguridad, o temían perder ventas, pues se subía el precio de base, engavetó la decisión.

En octubre del 2015, ante el vergonzoso atraso que tenían en requisitos de seguridad nuestros autos y camiones, resolvieron resucitar la urgente medida, con dos plazos: hasta el 31 de diciembre pasado se podían nacionalizar vehículos sin esos requisitos. Y esos mismos tendrían plazo hasta el pasado 30 de abril para ser matriculados. Pero antes metieron la mano para aclarar puntos y demorar el tema hasta cuando se conoció en septiembre del 2016 la resolución final –eso creímos– con los plazos que citamos. Pero desde casi dos años atrás, todos sabían que venía la orden. La ministra de entonces, Natalia Abello, estampó gloriosamente su firma en la resolución, meses después de que su rúbrica desató una fatal cadena de errores con las tablas de avalúos de los carros. Valga la verdad, esa decisión la reivindicó de alguna manera con el automóvil.

Muchas marcas, la mayoría, fueron serias y cumplidas. Tuvieron que cancelar modelos u ordenar sus nuevos carros con los equipos, para lo cual, cuando son importadores, les basta señalarlo en la orden de pedido. En cambio, los ensambladores tuvieron que hacer grandes trabajos de homologación previa, certificaciones y pruebas para instalar en sus carros los airbags y ABS o los frenos en los camiones, con un gran costo de ingeniería y tiempo de desarrollo. Todo lo contrario a lo que dice Fenalco, promotora de la prórroga, que en sus argumentos ante el Ministerio sostuvo cándidamente lo opuesto, demostrando un total y penoso desconocimiento de los procesos que se requirieron y dijo que los importadores, a quienes representa, tuvieron grandes problemas y esfuerzos para lograrlo, cuando era apenas marcar un chulo en un papel. El Ministerio, con mayor ingenuidad, se comió el cuento. En ese debate, la Andi, que tiene una división para atender a los ensambladores, que son básicamente Sofasa, Colmotores y Hino, salió a defenderlos, también sin argumentos válidos, lo cual es imperdonable.

Al menos eso dice Fenalco en una carta a Portafolio, justificando su posición. “Atinadamente el viceministro de Transporte invitó a Fenalco y Andi a exponer sus argumentos, sobre los cuales se expidió la mencionada prórroga y la Andi no argumentó convincentemente la anterior afirmación”. Se refiere al esfuerzo de los ensambladores, cosa que el Ministerio no debía necesitar que le explicaran o que lo convencieran. Salvo al revés, como sucedió.

Total, la retórica de Fenalco agregó que no podían botar 7.500 carros (que nadie sabe dónde están, porque es una cifra desproporcionada) al mar y que eso costaría 500 millones de dólares. Etc.

La realidad es que hay 2.000 o más Hyundai modelo 2016 que se quedaron atorados por la pelea de la representación y están a la venta sin esos equipos. Fueron nacionalizados antes del 31 de diciembre. También bastantes camiones chinos que no cumplen y algunas unidades sueltas y dispersas en menor cuantía.

Según la norma, que a nadie le cambió las reglas del juego, los habrían podido matricular y ofrecer al público con placas sin pisar la calle. Claro, con un valor menor, como corresponde a un producto que no está actualizado en seguridad. Igual, alguien debe pagar la matrícula, luego es un costo que se traslada o se obsequia.

¿Cuáles son los perjuicios?

Matriculados en abril o ahora en el resto del año, igual los van a vender y mucha gente podrá estar atraída por el menor precio que deben tener. Pero las marcas que suprimieron de tajo algunos modelos y perdieron esa opción de mercado o ajustaron sus productos con las nuevas partes que les significan un mayor costo, quedaron en desventaja de precio en el mercado igualitario que Fenalco pretende promover.

En otra esquina, la autoridad, que sí debe garantizar las reglas de comercio fijas y correctas, demostró una vez más que resbalan fácilmente en los toboganes del lobby las influencias y que, sumado a todos los escándalos que hemos conocido, bien acredita el nombre del Ministerio del Tráfico más que del transporte.

Qué pena volver sobre lo mismo y los mismos. Pero es que con el tema del sector automotor juegan sin airbags, ni ABS, ni frenos de disco. A la topa tolondra.

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