José Clopatofsky
José Clopatofsky

El cumpleaños del paro camionero

Por una u otra razón, cada año el país se ve confrontado a las consecuencias del cíclico paro camionero, que espero se resuelva con prontitud.

02:35 p.m. 13 de julio del 2016

Por una u otra razón, cada año el país se ve confrontado a las consecuencias del cíclico paro camionero, que espero se haya resuelto cuando estas líneas lleguen a sus casas. Solución que ojalá haya sido algo real y concreta y no un aplazamiento de las discusiones plasmado en promesas incumplibles o peticiones irracionales.

Porque si algo queda claro es que el Gobierno –léase la cadena de ministros de Transporte– ha lidiado con cero éxito en esta y administraciones más remotas y ha cedido principios y aceptado exigencias vigorizadas con tractomulas atravesadas en la vida de los caminos del país. Y también que el gremio de los camioneros exige que se cumplan esos acuerdos y se vigilen los perversos andamiajes de las chatarrizaciones y reposiciones que el Ministerio nunca ha podido regular ni controlar, convirtiendo sus oficinas en un foco de negociados e ilícitos ante los cuales las ‘ías’ (Procuraduría, Contraloría y Fiscalía) han tenido una actitud permisiva y su poca o cero diligencia debería ser castigada junto con la del Ministerio. Que haya 20.000 camiones con matrículas alteradas y que deberían haber salido de circulación es una vergüenza nacional para esa entidad.

Un diagnóstico crudo y real de la recurrente situación lo hizo en un comunicado Guillermo Botero en su calidad de presidente de Fenalco, del cual tomo algunos apartes muy ilustrativos:

“Durante varios años, cuando hubo suficiente oferta de carga por una economía creciente, los propietarios de camiones les cobraron a los generadores de carga: comercio, industria y sector agropecuario, fletes exageradamente altos, pero no ahorraron, no renovaron sus equipos y ahora, cuando la curva de carga disminuye temporalmente, pretenden por las vías de hecho que los empresarios les paguen unos fletes artificialmente altos que están fuera de toda lógica del mercado.

“La determinación del valor de los fletes debe ser única y exclusivamente la resultante del cruce de la oferta de carga y la demanda por capacidad de transporte en el mercado. En un negocio tan disperso, y con tanta informalidad, es imposible que se controlen los fletes por parte de las autoridades, por lo que esta pretensión nunca podrá ser satisfecha. Además, es una clara violación a las reglas de la competencia y debería ser investigada por la respectiva autoridad.

“Por otro lado, la ‘chatarrización’ uno x uno, desde el primer día, se convirtió en un negocio financiero para unos pocos particulares en donde la compra/venta de cupos está obstaculizando la libre entrada y salida de equipos al mercado para la necesaria reposición del parque automotor.

“Esta perversa medida, presionada por las vías de hecho hace varios años y agravada con el decreto 486 de 2014, está llevando al país a la obsolescencia infinita ante la imposibilidad de introducir nuevos vehículos de carga al mercado. (…) El año pasado se importaron solo 52 cabezotes de tracto-camiones y este año en el primer trimestre solo 6 unidades. (...) Vale la pena que los propulsores del paro reflexionen y levanten las vías de hecho para discutir fórmulas que les permita asumir la competencia como factor para generar eficiencia y menores costos y no le sigan causando graves daños a la institucionalidad y a la economía interna y externa”.

TEMAS SUELTOS

* Doloroso y penoso el fraude y clonación de las tarjetas de ingreso al Transmilenio de Bogotá. Pero es igualmente preocupante que haya esa millonaria clientela torcida para comprarlas, que se suma a las estadísticas de los colados.

* La ‘Operación Retorno’ del último puente fue un fracaso total, así la Policía de Carreteras diga lo contrario y haga un reporte de miles de comparendos que en nada agilizan el tránsito, al contrario. Pero no se atreven a decir ni mu sobre las muchas horas de trancón que hubo en todas las bocatomas de Bogotá.

* Había una norma que obligaba a las casetas de peaje a abrir el paso cuando se presentara una congestión. ¿Se les olvidó aplicarla en esos días? En el régimen del general Palomino eso funcionaba, a la brava, pero destrababa el embudo.

* ¿Es adecuado que el presidente nombre en la dirección de la hasta ahora inoperante Agencia de Seguridad Vial a una persona cuya hoja de vida profesional no acredita ni una sola referencia o experiencia en el tema que le correspondería ejecutar? El candidato es un periodista y político cuyo nombre ha estado ligado a controversias con el Centro Plaza Mayor de Medellín.

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