José Clopatofsky
José Clopatofsky

Editorial 459 / No habrá carros baratos en el futuro cercano

El director de Revista Motoir, José Clopatofsky, explica por qué razón las limitaciones a las importaciones que impuso Venezuela podrían ocasionar un aumento en el precio de los automóviles nacionales.

05:00 a.m. 03 de septiembre del 2008

Si creyéramos a ojos y oídos cerrados los ¿anuncios¿ que en algunos medios se hicieron a comienzos del año sobre las perspectivas de los precios probables de algunos automóviles a lo largo de este año, estaríamos frente a una hecatombe mayor a la que esperaba Álvaro Uribe para proponer de nuevo su reelección. Ya la recibió por cortesía de Hugo Chávez.

Por una parte, la más grave, en una muy sintonizada emisora dijeron sin ningún recato que los Renault iban a bajar entre un 10 y un 15% sus precios debido a que tenían más de 25 mil carros sin vender, que supuestamente iban para Venezuela. Nada más descabellado. Primero, no existen esos 25 mil o más carros en los patios ni van a estar nunca. Las ensambladoras se mueven ¿just in time¿, o sea, que fabrican prácticamente lo que está vendido con muy pocos excedentes de producto. De hecho, no existen carros de entrega inmediata en las vitrinas. Todos llegan dos o tres semanas después como mínimo plazo de entrega.

Las restricciones que impuso Venezuela para la venta de carros colombianos ya se conocían desde octubre y ninguna de las ensambladoras dejó pasar esta señal en blanco. Desde ese momento todas ajustaron sus pedidos de materiales y hasta cancelaron las producciones locales con mucha anticipación como es el caso de Colmotores, que no  está exportando a ese país desde hace unos meses, antes de la pelotera. Por consiguiente es totalmente falso que se vayan a dar esas bajas de precios o ese excedente escandaloso de carros para la venta.

Las medidas de Venezuela pueden, al contrario, encarecer los carros nacionales debido a que los autopartistas tendrán menos pedidos y los descuentos por volumen no pueden ser iguales. Lo que podríamos ver es mucha mayor agresividad en promociones y ofertas financieras pero de ahí a que haya rebajas del 15% y mucho menos en carros populares, estamos lejos. Olvídenlo.

La otra historia es la del carro indio de los 5 millones de pesos. Una cosa es que Tata haya lanzado un mini vehículo urbano, con motor de 600 c.c. y apenas 30 caballos de potencia (eso no es tan descalificador pues un R4 tenía 38 caballos en el año 71 y cambió el panorama automotor del país) y que no llega a caminar a 70 por hora. Y otra que acá se venda, si lo traen, en esa plata. Además, debe cumplir con todas las normas de seguridad y emisiones, procesos que aumentan su precio, si lo logran.

Para hacer cuentas reales, sin hablar de transporte, seguros y accesorios, con los solos impuestos locales el Nano ya valdría el doble y no pienso que pudieran ofrecerlo en 12 millones de pesos de hoy. En ese momento habría que ver si un carrito de estos es competitivo frente a un estupendo usado tradicional. Tampoco los hay para exportación en años cercanos porque van a fabricar solo 200 mil unidades por año y sus prioridades son quitarles mercado a los 5 millones de indios que compran motos nuevas cada año y motorizar a una pequeña parte de los más de 1.000 millones de habitantes de ese país. ¡Eso demora!

Por lo tanto el Tata Nano no es algo que esté en las vitrinas de los concesionarios colombianos en un futuro cercano. Pero sí debemos prepararnos para la nueva tendencia de los fabricantes masivos, que ante la creciente demanda de India y China, que son el 42% de la población mundial, encuentran atractivo porque es rentable, volver a fabricar "micromachines" y carritos primarios de uso urbano para surtir esa demanda. Nissan, Renault y Bajaj, la fabricante de motos, lanzarán el año próximo el competidor del Nano y es claro que sus tecnologías tienen ventaja sobre las de Tata. Toyota igualmente está en el proceso de desarrollar un auto similar para no perder puesto en esos nuevos mercados.

De esto va a salir una nueva generación de autos de bajo costo, pero toma un tiempo para que estén en las calles y más para que nos lleguen. Pero vienen. Hace unos años en Colombia a estos carritos no se les veían aplicaciones tan evidentes como hoy por la agreste situación de las vías y la dura geografía para sus maquinarias. Ahora se necesitan ¿City Cars¿ para el uso diario que sean económicos, pequeños, versátiles, maniobrables y accesibles en precio, porque serán el paso siguiente desde la moto y el anterior al auto tradicional que se puede quedar solo para los paseos y usos que lo ameriten.

Japón, cuna de estas soluciones ya impulsó hace unos 15 años la fabricación y venta de micromachines, con motores hasta de 660 c.c. En Europa, el Smart pulula en todas las ciudades y ahora el Topolino hace furor por su tamaño y precio. Pero todavía están en el nivel de juguetes costosos y son más carros de moda que de necesidad. Esos cambios vienen, afortunadamente.

Pero se demoran y en el intermedio no hay que crear falsas expectativas ni creer en fantasías

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