José Clopatofsky
José Clopatofsky

Editorial 460 / El real valor de los carros no corresponde con el que se tasa en los impuestos o el que le asignan en las pólizas

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, crítica el actual sistema de valorización de los carros y propone soluciones para que el recaudo de impuestos y el pago de las primas de los seguros se realice de forma adecuada.

05:00 a.m. 03 de septiembre del 2008

Por esta época, cuando mucha gente se acerca a las tablas de las liquidaciones de impuestos para ver cómo está tasado su vehículo o bien para renovar sus pólizas de seguros, y de paso las confrontan con la guía de precios de usados de la revista, se encuentran con justificadas dudas para saber dónde están parados y cuál es el real valor de su automóvil.

El usuario se queja de por qué, si el Gobierno cree que un carro usado vale equis plata, en el mercado de segunda no le pagan lo mismo. Esta es la explicación. El Ministerio del Transporte, con base en estudios que suele hacer la Secretaría de Hacienda de Bogotá, fija anualmente los precios de liquidación de los impuestos de los carros, generalmente a dedo y con tendencia al alza, con enormes dificultades pues están en la obligación de tasar TODOS los vehículos, modelos y variantes que hay en el país matriculados. Obviamente, el sistema es absurdo y más que obsoleto, irregular y un pésimo negocio para el Gobierno.

Porque esas tablas las hicieron pensando que la gente pagaba mucho menos ya que los carros estaban subvalorados ante el fisco. Pero resulta que al poco tiempo los usados se desplomaron y el recaudo decayó de manera impresionante. Hoy los impuestos de rodamiento crecen por el aumento de carros nuevos, pero decrecen por la forma de valoración. Y esto indica que el sistema está muy mal concebido y nada hacen por enmendarlo, salvo salirle al paso al tema publicando las listas a última hora cuando la gente no tiene derecho a la réplica ni a un trato correcto y justo.

Lo lógico es que el impuesto de rodamiento esté incluido en cada galón de gasolina. De esa manera, uno paga en la proporción del tamaño del motor y de la cantidad de kilómetros que recorra y, además, en el sitio donde opera que es donde usa las vías. Se acaba así todo el montaje de recaudo, en el cual se pierde un jurgo de plata y todo el mundo vive al día en impuestos. Esa plata diferencial que cobran ahora con relación al precio del carro es totalmente incorrecta porque en el momento de pagarlo, el dueño ya canceló el arancel superior y el IVA proporcional al 'lujo' que adquirió. Una vez en la calle consumen el mismo pavimento y ocupan el mismo espacio un BMW o un Optra. Sobre este sistema, que es una idea de un columnista antioqueño que retomamos hace ya mucho tiempo en este espacio, ya habíamos escrito pero no sobra insistir pues ese recaudo está totalmente fuera de foco.

Por otra parte existen las listas de precios de Fasecolda, que es la entidad que agrupa a las compañías de seguros. Estas tablas tampoco corresponden a la realidad de los precios porque son hechas para la regulación de un negocio particular. No son independientes. Y existe un fenómeno que ustedes deben conocer:

Una cosa es el valor asegurado nominal de la póliza y otra por el cual responden. Por ejemplo. Si su carro está asegurado en $25 millones, en el caso de un siniestro de pérdida total, o cuyos costos no hagan viable el arreglo, así sea factible técnicamente, lo cual es cada vez más frecuente por el absurdo costo de los repuestos contra el valor real del carro, al asegurado no le reconocen el siniestro sobre el precio de la póliza sino sobre el valor del carro en el mercado del usado, en cuyo caso las listas de MOTOR contienen la mejor aproximación pues son independientes y no incluyen ningún interés comercial o fiscal.

La gente se sorprende cuando está en esa situación y hasta se siente engañada con justa razón. Pero las pólizas, como todos los contratos, tienen su letra menuda; esto está autorizado y es del conocimiento de la respectiva superintendencia. Lo que no me queda claro es por qué a la hora de renovar las pólizas al usuario no le dicen claramente esto y lo ponen a pagar sobre la plata que realmente le van a reconocer como base del siniestro.

Obviamente, el precio de la póliza se baja, lo cual no les interesa a las tesorerías de las aseguradoras y se hacen las de la vista gorda. Pero debería existir esa obligación ya que mucha gente renueva sus pólizas automáticamente a través de los agentes de seguros o las empresas donde trabajan, sin ponerles atención a estos detalles.

Hago este recorrido sobre temas que han aparecido en varios correos de los lectores y pienso que es oportuno que todos sepamos en qué territorio nos movemos sobre el real valor de los carros pues es un punto que cada vez desconcierta y desazona más a la gente por el constante declive del mercado de usados.

Este año, como van las cosas, la depreciación puede ser igual de dura, o más, pues las ventas arrancaron muy caídas en enero, los intereses van subiendo y en esas condiciones la demanda de nuevos disminuye ante lo cual pueden venir 'bodegazos' colectivos, que la misma industria está tratando de evitar pues no tiene sentido liquidar sus inventarios perdiendo doble plata, por capital estático y por rebajas.

Pero si alguno de los tres grandes se desliza, y ya se han visto resbalones en los precios, la guerra puede ser feroz en beneficio del comprador de nuevos pero seguirán aplastando al carro usado. Para eso no hay seguros. 

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