José Clopatofsky
José Clopatofsky

Editorial 468 / Colombia tendrá de nuevo una velocidad decente en sus carreteras

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, señala la importante medida de ley que está a punto de ser aprobada y con la cual se aumentarían las velocidades límites en las carreteras del país.

05:00 a.m. 03 de septiembre del 2008

Cuando estaba en la más difícil situación del cierre de la revista, que es el tema de este espacio, y había pocos puntos interesantes como para traer a colación o que se apartaran del común lugar de nuestro ministro, las calles, los conos o los radares, llegó una llamada de nuestro amigo y automovilista, además de representante a la Cámara, Germán Navas Talero, para informarnos que acababan de aprobar las nuevas leyes que suben los límites de velocidad en todo el país.

Es una estupenda noticia para todos los automovilistas que venimos clamando desde hace años por unas normas más lógicas y consecuentes con la modernidad de los vehículos, las mejoras de las carreteras y el ritmo que merece este país.

Los límites que regían eran totalmente absurdos, como muchas otras normas, y se habían convertido en una mina de plata para la policía ya que cualquier persona se volvía un infractor en potencia con solo ponerle segunda al carro. Esa queja nacional, de la cual en este espacio fuimos eco permanente y sobre la cual presentamos alternativas y argumentos para que se atendiera una reforma en el Congreso, ya que es un asunto de ley de la República, casi no se cristaliza. Tomó la iniciativa el senador Miguel Pinedo Vidal, quien en algunos momentos solicitó nuestras opiniones, cosa que nunca quisimos in
volucrar de manera personal por no ser ese estrado el fuero del periodista, pero retomó
los puntos que siempre planteamos, tal como está escrito en el texto final de la ley 212 en la cual nos cita explícitamente.

No se trata de cobrar dividendos, sino de agradecerle al senador su acuciosidad y lamentar que por otras circunstancias no haya podido acompañar su proyecto hasta el final del largo camino que tuvo que sortear.

Porque hubo opositores, como corresponde en la democracia, y cuestionamientos del Fondo de Prevención Vial y algunas otras entidades y hasta obstáculos tan imprevistos como el fallecimiento del coordinador final de la ponencia, el representante Castro Caycedo. Finalmente, los también representantes Berner León Zambrano y Marino Paz Ospina consiguieron la aprobación final en la sesión definitiva. Hago todas estas citas porque les debemos esta nueva ley, así como a todos quienes votaron afirmativamente el articulado. (Pueden consultarlo completo en www.motor.com.co)

Ahora vienen reglamentaciones pues no es una ley genérica, ya que contempla niveles de carreteras, tipos de vehículos, terreno, normas urbanas, zonas especiales y demás minucias que este ordenamiento requiere, además de una inversión cuantiosa e inmediata porque deben modificar todas las señalizaciones, luego de la evaluación final del territorio. La ley rige en cuanto el Presidente la sancione, lo cual tampoco se puede dilatar por lo cual la Policía de Carreteras tendrá que tomar medidas inminentes de equivalencia entre las señales existentes y las nuevas velocidades. Porque no es descabellado suponer que en el intermedio van a seguir poniendo multas según ¿aviso viejo¿ y no según la nueva ley.

Además, es el momento de replantear la famosa raya amarilla, que a las nuevas velocidades será camisa de fuerza aún más desesperante y absurda y esperar que la industria de los conos no siga haciendo su agosto con el mal uso y abuso que hace la Policía para bloquear las pocas zonas de sobrepaso, que ahora se deben ampliar de manera generosa y lógica.

Si se logró este primer paso, es fundamental que ahora se compilen en uno solo todos los proyectos, que siguen sueltos de debate en debate en el Congreso, que afectan el automóvil, sobre lo cual escribimos recientemente. Hay que reformar de manera urgente el cobro desbordado del SOAT (¿que se pague anualmente con el pase?); el recaudo de los impuestos de rodamiento, que tiene un sistema totalmente obsoleto e impráctico; la legislación que acribilla a los motociclistas; saber qué va a pasar con el oficio del mototaxismo y más etcéteras que deberían generar un nuevo Código de Tránsito, moderno y lógico. ¡Ya sabemos de quien es esa responsabilidad¿!

Por lo pronto, celebremos que el país se moverá a otra velocidad, oportunidad que hay que abordar con responsabilidad aunque en la práctica se va a oficializar y desjudicializar el ritmo al cual se anda  cuando no están los radares encendidos, ya que lo existente era casi incumplible. Ojalá en todo el proceso de la reglamentación y dentro de las facultades que les quedan a las autoridades locales para ajustar las ciudades y las vías de su jurisdicción a estas nuevas velocidades, no volvamos otra vez a reglas obsoletas. Ya un buen ejemplo y directriz trazó el Congreso, luego de dos años
de debates y confrontación de las diversas teorías en pro y en contra al respecto y suficientes argumentos técnicos y funcionales
prevalecieron para poner a Colombia a caminar a la velocidad del mundo.

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