José Clopatofsky
José Clopatofsky

Editorial 471 / Las políticas en materia de transporte no pueden ser 'inflex'

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, cuestiona un proyecto del Ministerio de Minas con el que se busca imponer en todo el país el uso del alcohol carburante por encima del 10%.

05:00 a.m. 03 de septiembre del 2008

Uno no tiene fundamentos para dudar de las buenas intenciones de los ministros del despacho de este gobierno, pero sí todo el derecho a cuestionar los efectos o la oportunidad de sus medidas e ideas. Esta vez -tranquilo, doctor Gallego, aunque nunca falta tema de su despacho- el turno es para hablar del ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez Torres, quien ha anunciado una medida muy interesante y positiva, claro, pero muy poco práctica y sí lesiva para el sector automotor.

El Ministro quiere que a partir del año 2010 o 2011, todos los carros que se vendan en Colombia tengan instalado un sistema llamado 'flex'. Este le permite al usuario emplear combustibles como gasolina con el 10% de etanol, como la actual -que no cubre a todo el país- y mezclar alcoholes y gasolina hasta llegar al E85, que es como se conoce la mezcla de 85% de etanol con un 15% de combustible tradicional, que es el máximo tolerable en los motores de combustión interna duales. Hasta ahí perfecto y muy bien intencionado.

Pero vayamos a la práctica. Ese sistema se ha desarrollado solo en algunas marcas de carros y en especial en aquellas cuyos autos ruedan en territorios donde sobra el etanol, en especial el Brasil. Allá este combustible se vende mucho más barato que la gasolina (y debe ser así porque el consumo con el E85 es el triple en galones que con la gasolina E10) y la persona juega al precio que varía según las cosechas del azúcar.

El computador, sensores e inyectores, catalizador, entre las principales, son piezas específicas en los carros 'flex', que saben leer la mezcla con la cual operan y se autoajustan. Cuestan, por supuesto, más y recargan el precio del automóvil. Un combustible E85 NO SE PUEDE usar por ninguna razón en un carro normal de los actuales, por más inyección que tenga, porque el motor sufre daños internos y sus partes se deterioran rápidamente por la alta corrosión que implica el alcohol. O sea que con el parque automotor actual, habría que tener dos instalaciones de venta de combustibles y tampoco funciona con una mezcla de 20% de etanol, como lo quiere el Ministro.

Eso ya está técnicamente comprobado en el mundo entero. El montaje de una red de distribución y venta de gasolinas que tengan más del 10% de etanol o de surtidores para mezclar, requiere de grandes inversiones pues todosesos equipos están sujetos a los mismos ataques del alcohol y se necesitarán carrotanques especiales pues estamos a hectáreas/luz de tener siembra y producción de etanol que ameriten un alcohoducto, sistema que aún está en proceso de invento en los países ya avanzados en el tema.

Colombia aún no tiene suficiente etanol para abastecer la mezcla de la actual gasolina y supongo que estas medidas son para incentivar el desarrollo de cultivos y plantas que lo generen en un plazo corto que, en la realidad, no son propiamente 24 o 36 meses, haciendo la anotación de que son negocios particulares. Producir ese alcohol es mucho más difícil que firmar un decreto que rija en par años. Entonces no tiene sentido obligar a tener carros 'flex' cuando esa red de producción y distribución del nuevo combustible está apenas en el papel y las buenas intenciones. Y supongamos que empiece a haber E85, otra cosa es cuándo estará disponible en todo el país con los costos que esto supone para modificar todas las estaciones de servicio a nivel nacional y su infraestructura.

Las cosas hay que plantearlas al tenor de la tecnología y no de la emotividad o de los compromisos de un gobierno. Propongan una ciudad o varias, como puntos piloto para desarrollar la infraestructura E85. Luego generen incentivos tributarios importantes para TODOS los carros verdes o ecológicos, tales como los híbridos, eléctricos, para hidrógeno y 'flex', y no solo a los potenciales consumidores de un determinado producto.

Y que cada quien escoja con cuál sistema compra su nuevo carro, en virtud de la oferta de los combustibles en su región y de la favorabilidad que le encuentre al sistema. También los vendedores de carros que los tengan encontrarán una oportunidad para vender autos más ecológicos. Pero ponerlo obligatorio en carros que van a operar en sitios o momentos que están muy lejanos del suministro de E85, no tiene ninguna razón. Que sea una opción que se imponga con el paso del tiempo, perfecto, pero a la brava no tiene ningún asidero técnico ni práctico.

Colombia necesita una política general 'flex', que baje los impuestos de los vehículos y motores que usen estas nuevas tecnologías anticontaminantes y alternativas, pero hecha con una visión racional que estimule su uso. Hay que tener una conciencia global, de estado y no aplicaciones particulares y oportunistas. No tiene sentido hablar de carros flex cuando, por ejemplo, seguimos importando y vendiendo motores de dos tiempos, descalificados por contaminantes en el mundo entero. O desestimulamos el uso del gas con un precio creciente, propuestas de sobretasas y con las tembleques políticas de atractivos, que hacen que en Bogotá se hayan cerrado más de la mitad de los centros de conversión que deberían estar en auge con los precios rampantes de la gasolina.

Pero, bueno, todos sabemos que la venta de gasolina es otro negocio del gobierno. No un servicio para la movilidad nacional.

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