José Clopatofsky
José Clopatofsky

Editorial 472 / ¡5.650.000.000.000 pesos ganó Ecopetrol en seis meses!

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, se pregunta, frente a las enormes ganancias de Ecopetrol, por qué el precio de la gasolina sigue disparado, a precios internacionales,mientras que el petróleo va a la baja.

05:00 a.m. 03 de septiembre del 2008

 Como son cifras ilegibles, al menos para mí porque nunca me enseñaron lo que representa esa chorrera de ceros a la derecha, debo aclararles que son apenas 5,65¡billones de pesos! Cuando nos hablan en estas magnitudes modernas, uno como que desprecia un poco la cuantía del billón pero en realidad son toneladas de barriles llenos de pesos las que se ganó en solo seis meses de labores en este año nuestra empresa insignia, Ecopetrol. ¡Qué bueno!

Esas colosales utilidades, que son bastante más del doble de lo que había encajado en 2007, llegan, obviamente, estimuladas por el precio internacional del petróleo en este periodo y eso que nos fue mal por la caída del dólar porque si no la cuantía habría sido mayor. ¡Aún, mucho mejor!

Al mismo tiempo con la información de este pomposo dividendo, recibí el siguiente correo textual de un lector, Wilson Castro: ¿Tengo una duda que creo que a muchos colombianos tambien nos asalta. Por qué los precios de la gasolina en Colombia están atados a los precios internacionales, pero solo para subir y no para bajar. En El Tiempo reseñan que el barril de petróleo está en 119 dólares con tendencia a la baja. Cuando estuvo a 133, el Ministro y los gremios salían a los medios a decir que la gasolina subía por los altos costos del petróleo y etc., etc. Pero en estos días en los cuales ha bajado el petróleo, la gasolina no ha bajado ni 100 pesos, si no es importada porque paga arancel. 10 dólares en un negocio marcan una diferencia competitiva. ¿Por qué no nos beneficiamos ni siquiera en un dólar?¿

Tan básica como profunda, a la justificada reflexión de este gentil lector, le podríamos agregar que no solamente no bajaron los precios sino que los subieron hace como dos semanas y de forma agresiva, pues fueron como 125 pesos por galón, cuando prometieron solemnemente que no habría ajustes por encima de los cien pesos.

En Colombia, la gasolina no es un servicio ni un motor de la economía como debería ser por la favorabilidad que tenemos al ser productores de petróleo, sino un negocio del gobierno. Claro está que con esa plata se hacen muchísimas obras, se gasta una muy buena dosis de la misma en la burocracia que la maneja, pero de todas maneras algo de esa enorme suma, aunque sean las vueltas o el trueque, debería repercutir en un alivio al tanqueo de los ciudadanos y en la rentabilidad del transporte, aun después de tapar problemas en los consejos comunales de los sábados.

Pero lo que sí no tiene ninguna presentación ni seriedad, como se queja el corresponsal es cómo en el gobierno justifican todas las alzas con la inflación mundial del precio del petróleo ¿que también vendemos¿ pero esconden toda su demagogia a la hora de dar explicaciones. Acá todo esto es de una sola vía, en la cual el consumidor es siempre el castigado y su caja de velocidades solo tiene marcha atrás.

Cuando se plantea este sentir nacional, los técnicos salen con enemil argumentos complicadísimos de entender y que deben estar deliberadamente trabados para que el común de la gente no los pueda descifrar. Pero ante estas preguntas tan elementales,
deberíamos recibir respuestas igualmente simples y que se acogen a la fácil aritmética que a todos nos enseñaron y en la cual la cantidad de ceros sí no confunde. Y también que nos dijeran por qué pagamos arancel de importación sobre el combustible 'made in Barrancabermeja', por ejemplo.

Dos respuesticas baratas, cortas y elementales como estas líneas, nos caerían muy bien de parte de los responsables en el gobierno de fijar esas políticas. Que no nos salgan con el cuento de que hay compromisos de obras e inversiones adquiridos hace años y otras distracciones, porque esos planes y presupuestos se hicieron en su momento, con el barril de petróleo a 70 dólares.

No se trata de pedir un tratamiento 'Chávez', que regala el combustible en su país y todavía le sobran dólares a rodos para gobernar a punta de chequera, pero sí que haya alguna favorabilidad para el usuario de un vehículo que es para el gobierno como una fina vaca de leche, de rentable, paciente, sumiso y puntual ordeño. Pero muy poco y mal pasto le están dando y la van a secar.

En estos momentos de escribir, una semana antes de que ustedes tengan esta revista sus manos, está en plena efervescencia el quinto paro camionero de la era 'Uribe-Gallego', en el cual persisten prácticamente los mismos argumentos de la contraparte del gobierno por lo cual hay que asumir que las respuestas y soluciones que les han dado no son satisfactorias o que sus peticiones no son practicables.

Pero a esa costosa llaga le aplican ungüentos caseros, inventados sobre la carrera, ineficaces y totalmente desatinados como lo reseña el editorial principal de nuestro periódico en este mismo día que cito.

Traigo de nuevo este tema a colación porque una de las causales de la protesta de los transportadores también son los desbordados precios del combustible que no solamente inciden en esta actividad particular sino que repercuten en toda el alza de precios y la inflación que el gobierno dice controlar, pero estimula por esta vía.

Por supuesto, con el tema de gasolinas y sus ministerios y agencias pertinentes, el gobierno no se va a meter porque es su
mina de ingresos. Pero ya está bueno que siga manteniendo en su cargo al Ministro del Transporte, quien logró con facilidad la más baja calificación en las encuestas de desempeño que hicieron recientemente, en las cuales, además de último, sale rajado.

Cuando podría sacar cinco aclamado como embajador ante la Santa Sede, movimiento que para el Presidente sería un simple y digno trueque de paisas y amigos. A la vez que un gran alivio para el país que anda en ruedas y todas sus derivaciones.

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