José Clopatofsky
José Clopatofsky

Editorial 473 / Se necesita el Leasing para comprar carros particulares

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, explica por qué se debe aplicar el Leasing para comprar vehículos en Colombia y analiza la caída en los precios de los autos en el mercado.

05:00 a.m. 03 de septiembre del 2008

 Como suele suceder cada vez que MOTOR ajusta las listas de precios de los carros usados, nos llegan muchos mensajes de personas desconcertadas por la caída del valor de sus vehículos y no faltan quienes lo atribuyen a un capricho personal del director de esta revista. La realidad es que, como muchas veces lo hemos explicado, esas listas son apenas un reflejo -optimista, además- del promedio de transacciones que se dan en el mercado formal de los carros usados y solemos ir un poco atrás de esas variaciones de precios ya que las listas las modificamos globalmente y dando un espacio de tiempo entre los cambios, mientras en las vitrinas las hacen en el día a día.

Es inevitable que los carros sigan bajando pues todos los factores de deterioro de su valor siguen vigentes y en alza. Dólar barato, precios de los nuevos bajando o quietos, que es lo mismo si se miran contra la inflación, promociones atractivas debido al estancamiento de inventarios de nuevos por la lentitud en las ventas, sobre oferta de carros de segunda mano y el paso del tiempo, marcan siempre puntos en contra del precio del vehículo usado. Y en este semestre específico, entraron los 2008 usados a la lista con lo cual todos se corren un año atrás en edad.

Esa cadena de valores es propia del mercado del automóvil en el mundo entero, razón por la cual hace muchos años no tiene el vehículo ubicación patrimonial en los presupuestos, sino que debe ser considerado como un costo de movilización. De ahí que lo usual en otros países hacia cuyo modelo vamos rápidamente, es la 'venta' por leasing de los vehículos a los particulares que simplemente pagan un arriendo mensual por su uso ya que no se justifica la inversión global en un auto nuevo.

Colombia no tiene ese sistema financiero establecido con alguna favorabilidad para los particulares y para las empresas, que pueden poner esos arriendos de vehículos en el gasto, es una operación financiera muy costosa. Pero para allá vamos pues no tiene mucho sentido invertir la cantidad de dinero que vale un carro nuevo en un bien cuyo valor puede caer a la mitad en menos de 24 meses. Si la industria quiere mantener su dinámica de ventas, debe impulsar estos mecanismos financieros de manera urgente.

La otra parte de la cadena, dolorosa pero evidente, es el establecimiento formal y legal de los 'junk yards', que son cementerios de autos en los cuales se obtiene algo de plata por la entrega de un carro obsoleto y a la vez sus partes pueden mantener andando a otros a un costo racional, mientras sean aptos para pasar la revisión tecnico- mecánica. Esos son sitios
reconocidos en todas partes y ayudarían a descontaminar el mercado de los lugares donde venden partes robadas o bien elementos de carros desahuciados pero que legalmente no están limpios y permiten comprar repuestos y partes usados con factura.
Con lo que hoy cuestan los repuestos de todos los carros, esto sería un alivio para quienes tienen vehículos de edad y 'enfermos' mecánicamente.

Estamos ante una situación si se quiere llamar dramática y desconcertante para muchos propietarios de autos. Un carro pierde un 20% en promedio por salir de la vitrina y un 12 a 15% en sus primeros años de servicio, todo esto calculado sobre el precio del nuevo. Pero cuando sucede como acabamos de ver que en autos populares como unos modelos del Spark y el Aveo,  Colmotores rebajó 5 millones de pesos de un tajo, la base para el precio del auto de segunda cayó fácilmente un 20% y el usado en la misma dosis. Es decir, un Spark que alguien
pagó en 23 millones hace dos meses, hoy apenas vale 16 pues no puede costar el viejo más que uno nuevo. Con modelos tan representativos y que son un punto de referencia en semejante feria, los afines también se castigan. En mayor o menor escala, esto pasa con todo el mercado del usado y hay marcas que se castigan más pues no todos sus carros tienen el mismo nivel de aceptación y reventa.

¿Adónde vamos a parar? En las condiciones actuales, debemos estar conscientes de que un carro se deprecia altamente y llega un momento en el cual uno tiene más fierro que plata y no paga venderlo por cualquier cosa. La vecindad del Salón del Automóvil puede generar aún más baja en los usados si salen a vender carros nuevos a precios de quema, lo cual parece ser la herramienta de los concesionarios para mantener el mercado en un nivel decente y mover sus inventarios, a pesar de lo cual va muy caído con respecto al año anterior.

Como todas esas promociones incluyen implícitamente la retoma de usados, toda esa fuerza para clavarle los carros nuevos a la gente también se reflejará en una mínima oferta por el auto viejo.

Tener vehículo propio no es negocio, por lo cual quien se meta en eso debe estar muy consciente de lo que sucede con la plata que pagó, pues la debe recuperar en un alto porcentaje en servicio y movilidad personal y olvidarse de revenderlo por lo mismo que lo compró. Hoy la gran utilidad es disfrutar el carro al máximo, aunque es un placer o necesidad cada vez más costosos de atender por los absurdos precios de la gasolina que siguen al alza a pesar de que los costos del petróleo bajan.

Mejor dicho, tener carro cuesta mucho y hay que estimar el precio del servicio antes de meterse en el tema si se quiere mantener la plata en algo que represente el valor. Por eso, el sistema de leasing o alquiler mensual es lo que, en otros países que ya pasaron por este proceso de ajuste, funciona y luce racional y lógico que acá se implante. Y de manera urgente.

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