José Clopatofsky
José Clopatofsky

Estacionar: ¿servicio o peaje?

¿Por qué no comienzan a abrir desde ya las zonas gratuitamente, y así demostrarían que su interés es colaborarle al ciudadano-automovilista?

03:28 p.m. 12 de junio del 2018

Cuando leí que la Secretaría de Movilidad de Bogotá solamente podría poner en funcionamiento los estacionamientos en las calles definidas para tal efecto en la ciudad dentro de un año, quedé desconcertado. O más tiempo, claro, porque por su ya conocida ineptitud para diseñar, conducir y concluir las licitaciones –véase el fracaso de la semaforización o los remiendos a toda carrera de los pliegos para los buses de TransMilenio–, esto podría ser un cuento sin plazo ni realidad.

Sus explicaciones técnicamente son válidas: definir las zonas, diseñar aplicaciones para pagar en línea, compra y colocación de parquímetros, contratos con los operadores, sistemas de vigilancia y responsabilidad (¿la habrá?), etc., seguramente toman tiempo y más por las precauciones y blindajes que deben prever para que este anuncio y proyecto no sean otra pesadilla cuando avancen las cinco licitaciones que estarán en curso.

Dice la entidad que debe generar 20.000 cupos iniciales en el 2019, pero se ampliarían a 100.000 a finales del 2020.

Los beneficios de su proyecto, por supuesto, no los dan ni explican en servicio ni soluciones, sino en el recaudo, que se estima en 70.000 millones de pesos al año, que irían para refinanciar el transporte público. Cuando se habla de refinanciar es claramente ponerles los fondos a las empresas operadoras del SITP que están quebradas por muchos factores que no son del caso enumerar acá, pero que sí nos recuerdan que serán los ciudadanos quienes pagaremos ese déficit de entidades privadas que se metieron haciendo mal las cuentas de ese negocio.

Leyendo esto de otra manera, como debe ser, desde el punto de vista y el bolsillo del ciudadano, hay varias conclusiones: una, la más importante, es que hay que habilitar esos sitios de estacionamiento para el funcionamiento de la ciudad, como existen en todas partes del mundo. Si creen que hay 100.000 carros pidiendo puesto, es porque la deficiencia de los parqueaderos privados y sus altos costos tienen a mucha gente dando vueltas a las manzanas o estacionando descaradamente en cualquier parte de las avenidas mientras compran el pan del día o visitan un cajero o esperan pasajeros o se escudan en el antipático y abusivo carácter de escoltas.

Las zonas residenciales y de comercio menor requieren estacionamientos, y más cuando se le ha oído al alcalde proponer que los nuevos edificios por reglamento del POT no tengan parqueaderos propios para desestimular el uso del carro. Es una clara muestra de su tesis de convertir a esta enorme urbe en un velódromo, pero sí le conviene que haya 100.000 vehículos en la calle pagándole por el espacio público. Y mientras más haya, mejor.

Otra es la filosofía del proyecto. La Secretaría la calibra en recaudo y no en el servicio que debería ser su premisa inicial, cual es darle las facilidades al automovilista para desplazarse y ubicar su carro temporalmente en calles que tengan los espacios, inclusive si tiene que pagar en las zonas preferenciales, pero no en toda la ciudad, tal como opera también en las ciudades que deben recurrir a este sistema.

La famosa secretaría informa que en el 2018 ya han impuesto cerca de 55.000 comparendos a vehículos mal estacionados, cantidad y plata que se reducirían dramáticamente a cambio de lo que cobren los parquímetros, pero es claro que se inventarán la forma de que ambos cajeros sigan produciendo.

Finalmente, si esos estudios develan la necesidad de surtir esos 100.000 lugares de estacionamiento, incluidas las bahías ya existentes pero que este mismo alcalde cerró sin explicaciones prácticas ni válidas, salvo su ‘autofobia’, ¿por qué no comienzan a abrir desde ya las zonas gratuitamente, debidamente señaladas y controladas, y así demostrarían que su interés es colaborarle al ciudadano-automovilista con la organización y uso racional de la ciudad, sin necesidad de que todo dependa del cobro? El futuro sistema se nutriría mucho con la experiencia de abrir los estacionamientos sin la premisa de que son un peaje y que pueden ser una justa retribución a todos los enormes e insolutos problemas de la movilidad y vías de la ciudad, en lo cual esta administración tiene un pírrico balance.

FRASE
¿Por qué no comienzan a abrir desde ya las zonas gratuitamente, debidamente señaladas y controladas, y así demostrarían que su interés es colaborarle al ciudadano-automovilista con la organización y uso racional de la ciudad sin necesidad de que todo dependa del cobro?

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