José Clopatofsky
José Clopatofsky

Falta de autoridad

"El lobby de algunas marcas, una de ellas fácilmente identificable, a través de gremios como Fenalco, logró que el Ministerio dilatara la medida".

01:57 p.m. 18 de abril del 2017

Decepcionante, es lo menos para calificar el reversazo que tuvo el Ministerio de Transporte al ampliar el plazo para matricular carros sin airbags y ABS, que se vencía el próximo 30 de abril. Y nada menos que hasta diciembre de este año, cuando era una medida concertada y conocida por todo el sector automotor, como quiera que fue publicada para su ejecución final desde el pasado mes de septiembre. Y eso para ser benévolos, pues el primer texto abortado en su momento por la presión de algunas marcas data del arranque del gobierno Santos y de la gestión del ministro Germán Cardona, hace nada menos que seis años y medio.

El lobby de algunas marcas, una de ellas fácilmente identificable, a través de gremios como Fenalco, logró que el Ministerio dilatara la medida para permitir que una gran cantidad de vehículos que no tienen esos equipos gocen ahora de un plazo generosamente pavimentado para que aparezcan clientes que probablemente serán seducidos por unos precios muy inferiores debido a su atraso en materia de seguridad.

He oído argumentos muy livianitos y acomodados que en nada justifican otro reblandecimiento y vaivén del Ministerio. Que las ventas del sector están muy lentas y por eso no han podido vender esos carros sin los equipos de norma. Que no podían desecharlos y chatarrizar varios cientos de unidades. Que cambiaron las reglas del juego. Que llegarían perjuicios enormes para algunas empresas.

Con todo respeto con ese articulado de argumentos, las marcas que al momento del cierre de matrículas para los autos que no cumplieron, bien pueden optar por la ruta que otras en la misma situación han manejado: matricularlos. Finalmente, ese costo de ponerles placas y dejarlos legales de todas maneras iba a pagarlo el comprador, luego no genera detrimento de su valor y condición, pero no es ocultable ante la enorme mayoría de la oferta que hay carros de todos los niveles que sí cumplieron a tiempo.

Y es que cumplir no ha sido fácil para muchos, y mucho menos para los ensambladores que tuvieron que hacer costosos y dispendiosos procesos de ingeniería y validación internacional de sus carros, especialmente con los airbags, y no solamente ajustaron todos sus modelos, sino que en algunos casos los siguen vendiendo sin sobrecosto. Otras marcas, simplemente sacaron los vehículos de su oferta que no eran adaptables, y de haber intuido que la norma se iba a ablandar, pues habrían importado muchas unidades antes del 31 de diciembre pasado, cuando llegó el primer corte de la medida que no permite nacionalizar autos sin esos requisitos. Eso, al menos, se está respetando.

La liviandad de nuestra autoridad automotriz y su agencia de seguridad vial, que en este tema algo tuvo que haber dicho internamente, contrasta con la forma como Ecuador impuso estas normas de seguridad básica sin que hubiera lugar a prórrogas. Allá la orden fue con fecha y hora y se cumplió sin atenuantes, y eso que las condiciones de mercado son más complejas que acá.

En fin, repasando todo el histórico de esta bien orientada y urgente medida que puede aplazar el salvamento de muchas vidas, lo raro hubiera sido que la hicieran respetar y que fuera un acto de gobierno y no un tema concertable cuando sus términos y condiciones se conocen hace mucho tiempo y nadie, hasta ahora, la había objetado o pretendido negociar, como si los argumentos que llevaron a la mesa del Ministerio hubieran aparecido en las últimas semanas.


Punto aparte. Si el gobernador de Cundinamarca algún día necesitara pasar desde la carretera central del norte hasta la variante de Ubaté, por la ruta del Parque Jaime Duque, debería sentir vergüenza –junto con sus funcionarios pertinentes– por el estado de abandono total en el cual está una vía que mueve un valioso y pesado tráfico hacia toda la zona franca e industrial de Tocancipá.

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