José Clopatofsky
José Clopatofsky

Impuestos a la ‘topa tolondra’

"En suma, seguimos en manos de una entidad que solamente se preocupa por el recaudo y cada vez que se mueve en el sector automotor suele equivocarse".

12:05 p.m. 26 de enero del 2016

Le caben todas las palabras que signifiquen inconformidad, sorpresa, agresión, desconcierto, desamparo y muchas otras condiciones en las cuales deben sentirse todos los propietarios de automóviles con las recientes resoluciones del Ministerio de Transporte que van en absoluta contravía de la lógica, el profesionalismo, el conocimiento del medio y el proporcional sentido común que debe acompañar a quienes formulan normas que caminen con la realidad de las cosas.

Después de la absurda resolución en la cual imponen comparendos para todos los vehículos que no hayan hecho revisión técnico-mecánica (dicen que solo en Bogotá, cuando una norma de ese talante debe ser nacional, pues las referencias de esas multas son a nivel de todo el país y no pueden ser discriminatorias por ciudades ni al capricho de sus secretarías de Hacienda), así estén simplemente guardados, varados, destruidos, inservibles, irreparables, quemados, confiscados por las fiscalías que deben pagar sus gastos de patios y demás arandelas (fallo judicial reciente y cuya aplicación nadie sabe cómo funciona) y por lo tanto es físicamente imposible presentarlos a la famosa revisión, les dio por modificar con la consultoría de una firma de Manizales las tablas de liquidación para los impuestos de rodamiento anual.

El argumento es que había muchas referencias genéricas y pasaron de 3.000 posibilidades de buscar su vehículo en la tabla a 8.300 (¡se encontraron 5.300 nuevos modelos!). La razón de fondo, dicen, es que hay diferencias de accesorios y que los carros con cajas automáticas deben pagar más por ser de alta gama como, por ejemplo, un Kia Picanto automático, que es uno de los modelos básicos del mercado. O sea que el radio, el aire acondicionado, las sillas de mejor material o unos rines de aleación son lujos que merecen subir los impuestos a la topa tolondra, y más cuando son elementos ya gastados.

Porque las nuevas tablas tienen muchas fallas. Ya empezaron a llegar cientos de reclamos de casos en los cuales la nueva base gravable subió de una manera descomunal, sin tener en cuenta la lógica y evidente depreciación de los vehículos, y en muchas consultas los afectados encuentran que su aparato usado cuesta más que el nuevo. Eso indica que las tablas que rigen ahora son chimbas y mal hechas, pero las nuevas no parecen ser mejores porque esa metodología aritmética está desfasada y equivocada.

Los ciudadanos no se han dado cuenta del nuevo gol que les están anotando por tener un vehículo. Ya verán cuando empiecen a llegar las liquidaciones o consulten el nuevo impuesto -cosa que deberían hacer de inmediato- para ver las múltiples inconsistencias que hay en la nueva planilla y para cuya atención el Ministerio va a tener que abrir quién sabe cuántas dependencias y funcionarios para atender los reclamos, que se deben hacer de manera individual y por escrito por cada carro mal valorado.

Muchas veces hemos dicho que esas tablas son absurdas, pues los impuestos no pueden depender de un criterio individual y caprichoso, que año tras año las reinventan para clavar a la gente. El impuesto de rodamiento debe estar incluido en el galón de gasolina: así, quien más anda, más paga; quien más usa la vía, más le cuesta; quien tiene motor más grande, más abona en cada parada. Así se paga de contado de una vez, no hay morosos ni evasores y el Estado se ahorra toda esa mala burocracia que supone el recaudo calculado a dedo y sin consultar la realidad del valor de los carros usados.

Otro elemento que cita el Ministerio para hacer ese reajuste es que los carros de alta gama deben pagar más por rodar, cuando ya han cancelado más IVA, más arancel de importación, más Soat, más valor de matrícula y los demás castigos que la voracidad tributaria del país les aplica. Pero luego cualquier carro, una vez en la vía, ocupa el mismo espacio, gasta la misma dosis de pavimento, paga la sobredosis de impuestos que va en la gasolina, y a este tipo de autos no les tienen en cuenta sus beneficios tecnológicos, pues son más limpios con el ambiente, consumen menos proporcionalmente y son más seguros. En cambio, sí premian a vehículos primarios que no homologan en otras partes del mundo por su atraso en esos campos y acá son bienvenidos y aplaudidos por las oficinas “técnicas” del famoso Ministerio.

En suma, seguimos en manos de una entidad que solamente se preocupa por el recaudo y cada vez que se mueve en el sector automotor suele equivocarse.

Como es inexplicable el jueguito del precio de la gasolina que subió y bajó en tres días, lo cual demuestra que la famosa fórmula técnica es carreta y se la pasan por la faja los ministros que la manejan, por desconocimiento, incompetencia o razones políticas. Esto da para otro artículo. Lo mismo que la destitución del comandante de la Policía de Tránsito de Cundinamarca, castigado por decir la verdad sobre la forma como “camina” esa entidad. Ya volveremos.

FRASE
“El Ministerio dice que los carros con cajas automáticas deben pagar más por ser de alta gama. Por ejemplo, un Kia Picanto automático, que es uno de los modelos básicos del mercado, sube de estatus y es un lujo castigable tenerlo. O sea que el radio, el aire acondicionado, las sillas de mejor material o unos rines de aleación son accesorios que merecen subir los impuestos a la topa tolondra, y más cuando son elementos ya gastados”.

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