José Clopatofsky
José Clopatofsky

Medio siglo de historias

“Los 50 años de Distoyota los van a celebrar con repercusión mundial, pues organizan una caravana de 1000 camperos, en movimiento".

11:00 a.m. 05 de septiembre del 2017

Cuenta la historia que entre 1955 y 1959 se construyó –con precisión, sin escándalos ni sobrecostos conocidos– el aeropuerto El Dorado de Bogotá. Simultáneamente, se abrió la autopista que lo conectó con la ciudad, que es hoy la justa Avenida 26. Aunque en 1957 aterrizó aún en el aeródromo de Techo, cuya pista iniciaba en la glorieta de Banderas, donde empieza Ciudad Kennedy, el ciudadano japonés Yukio Tanaka quedó impresionado con el empuje y los avances que se veían en la capital (!!!) y sostuvo reuniones con el presidente Gustavo Rojas Pinilla –sin duda un visionario porque además de general era dictador e ingeniero–, para instalar una planta para ensamblar camperos Toyota en el país.

Tanaka operaba desde El Salvador con la misión de abrir agencias de Toyota en Centro y Suramérica. De inmediato se dispuso la traída de tres prototipos Land Cruiser desde Japón y, además de esas conversaciones, abrió oficinas en Cali con una sociedad donde estaban pudientes familias del mundo del azúcar. Ninguno de los dos proyectos llegó a feliz término. Rojas fue derrocado el 10 de mayo de 1957 y la distribuidora no tuvo una vida financiera afortunada. Tampoco es seguro que hubieran llegado los prototipos, pero entonces sí caminó la empresa que montó Germán Montoya Vélez ese mismo año para ensamblar camiones Austin: Colmotores.

El tema de Toyota saltó matones hasta 1967, cuando las deudas de la agencia llegaron a la mesa directiva del Banco del Comercio, en la cual tenía asiento el ciudadano alemán Götz Pfeil-Schneider, ya debidamente colombianizado y conocido popularmente como ‘Don Pepe’. El banco le asignó la tarea de salvar la distribuidora, cosa que logró, se cancelaron todas las acreencias y posteriormente adquirió la firma, en 1967. Es la misma Distoyota que hoy conocemos, y sus cuentas nos indican que está cumpliendo 50 años.

Los van a celebrar con repercusión mundial, pues organizan una caravana de 1000 Toyota, en movimiento, que se postulará a los récords Guinness. El encuentro lo abrirá el primer Land Cruiser que llegó a esa nueva agencia y que fue recuperado, no hace mucho, en Zipaquirá por los herederos de ‘Don Pepe’, donde estaba trabajando como desde el primer día y así lo restauraron.

Los camperos, sin duda, movieron el campo de Colombia. De ahí su nombre. Primero los Willys, que sobraban de la guerra, luego los Land Rover ingleses por la misma razón y que se establecieron en la costa, donde su carrocería de aluminio era muy apreciada porque no se oxidaba, y luego vinieron los japoneses, precedidos por Toyota, y un poco más tarde, Nissan.

‘Don Pepe’ había llegado desde Panamá en 1935 con buenos ahorros hechos con un bullicioso y animado restaurante en Colón, a un empleo como asistente de oficina en Caldas Motors, en Manizales, propiedad de la familia Gómez Arrubla. Ofrecían autos Ford y su gran hazaña como vendedor fue colocar un auto en Aranzazu, municipio hasta el cual no había carretera sino cable aéreo. El cliente, obvio el más rico del pueblo, ofreció comprar un carro si se lo ponían en el pueblo. ‘Don Pepe’ desarmó el vehículo, llevó las partes, lo volvió a poner en marcha y coronó la venta, que fue seguida de inmediato por otro pedido, proveniente del “segundo más rico del pueblo”.

Un vendedor de ese calibre trajo durante la guerra dos aviones cargados de llantas que escaseaban y cuyos réditos le dieron la base para crecer su capital, vendió camiones y en 1952, luego de la visita de un conde alemán de apellido que se perdió de las memorias, se hizo a la representación de Mercedes- Benz al lado de muchos otros negocios de vehículos agrícolas.

Se calcula que se han vendido unos 80.000 Toyota en ese medio siglo desde cuando arrancó esta historia que traemos a colación para ilustrar a nuestros lectores sobre el ayer de nuestra industria, sus pioneros y adherirnos a su celebración, que también coincide con los 50 de Motorysa (Motores y Máquinas), y con la misma cantidad de años de este periodista en esta casa editorial y también en el automovilismo colombiano. Gracias a todos por su generosa sintonía.

FRASE
“Los 50 años de Distoyota los van a celebrar con repercusión mundial, pues organizan una caravana de 1000 camperos, en movimiento, que se postulará a los récords Guinness. El encuentro lo abrirá el primer Land Cruiser que llegó a esa nueva agencia y que fue recuperado, no hace mucho, en Zipaquirá por los herederos de ‘Don Pepe’, donde estaba trabajando como desde el primer día y así lo restauraron”.

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