José Clopatofsky
José Clopatofsky

Que nombren, pero bien

"La Agencia de Seguridad Vial sigue en el limbo, sin director y sin programas al aire, refundida en anuncios y declaraciones por parte de ministros".

12:21 p.m. 06 de septiembre del 2016

“Hoy estamos dando un gran paso, el objetivo de esta Agencia es salvar vidas en la vía. Nuestras metas son ambiciosas, reducir al menos en un 8 por ciento las muertes por accidentes de tránsito en el país al finalizar este cuatrienio y en un 26 por ciento en el 2021, lo que significa salvar 1.750 vidas cada año”. Eso dijo el presidente Santos el pasado 16 de diciembre durante un acto lleno de funcionarios y buenas intenciones en Barranquilla y cuyo eje era poner en marcha la Agencia Nacional de Seguridad Vial.

Hoy, 10 meses después, la Agencia sigue en el limbo, sin director y sin programas al aire, refundida en anuncios y declaraciones por parte de los dos ministros que en ese mismo lapso han rotado por esa resbalosa cartera del gabinete.

Esos diez meses de inactividad son apenas una parte de la enorme irresponsabilidad que ha tenido ese Ministerio al respecto, pues la formación y puesta en marcha de esa agencia data de una Ley de la República (no es cualquier decreto superfluo para tapar huecos o atajar paros) que fue expedida el 27 de diciembre del 2013 y que se leyó como un regalo de navidad y nuevo año para los colombianos. Regalo que, tres años después, no se ha entregado.

Explicaciones no hay. Justificaciones, menos. Pusieron a una directora encargada y han repartido contratos a terceros para ciertas campañas (?) y luego esas funciones (?) se las pasaron hace poco, de nuevo de manera interina, a la secretaria general del Ministerio. Entretanto, en la página del Ministerio publicaron una hoja de vida de un aspirante, cuyos antecedentes profesionales para nada se ajustaban a las necesidades técnicas que tiene semejante cargo. Tan evidente fue la mala puntería de este disparo burocrático y político, que la biografía y candidaturas desaparecieron del sitio oficial de la entidad y no hay postulaciones nuevas a la vista de la ciudadanía.

Parte de la explicación, un altísimo porcentaje, es que detrás del puesto hay una lucha política silenciosa pero voraz. No porque los partidos o senadores o representantes o personas cercanas e influyentes en la escogencia estén proponiendo a un candidato de enormes calidades y conocimientos en esta materia (que no hay que buscarlo en la Nasa) o porque la competencia de idoneidad sea un tema que haga difícil su escogencia.

Para nada.

El botín y el propósito de las recomendaciones y probablemente la causa de las dilaciones y vacilaciones para suplir el cargo y ponerle a la agencia a un doliente al menos en propiedad, es que detrás de su firma está la ejecución de presupuestos reales y aprobados que suman nada menos que 99.000 millones de pesos de recursos del ministerio, 35.000 millones de un porcentaje que le giran a esa entidad por concepto de lo que pagamos todos en cada Soat, el saldo de 4.7 millones de dólares que sobrevive de un crédito de 10 millones de dólares que le adjudicó el BID para sus laudables y supuestos inmediatos propósitos de combatir la accidentalidad con campañas de dudoso efecto y poca o nula recordación. Además, deben estar guardados en alguna cuenta otros 117.000 millones que dejó como herencia el liquidado Fondo de Prevención Vial. Este era una entidad privada sostenida por los fondos que daban las aseguradoras que estaban autorizadas para expedir el Soat y trabajaba mancomunadamente con las entidades del Gobierno afines. Ese Fondo lo acabaron para darle paso a la famosa agencia, que no lo ha podido suplir en la más mínima cuantía.

El manejo de todas esas platas es un premio para cualquier corriente política que quiera poner a sus representantes al frente de esos cheques, pues deja enormes réditos electorales y cancela favores pendientes con sus huestes y regiones.

Para no hablar del nombramiento de los 114 cargos que están autorizados para el funcionamiento de la Agencia y cuyo surtido es una carta blanca que servirá seguramente más para las amistades y cercanías que para conseguir un cuerpo técnico que, de verdad, haga estudios, propuestas, normas y cumpla con todas las tareas que les incumben a los responsables de bajar los accidentes y muertes en las vías del país, donde las estadísticas crecen día a día. En el primer semestre del 2016, las muertes por accidentes de transporte se incrementaron en 13,3 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado, al saltar de 2.905 a 3.290 casos. Lo mismo ha ocurrido con la cantidad de heridos: 18.737 personas lesionadas en ese mismo tiempo.

El famoso anuncio del presidente se quedó en eso y no tiene nada de famoso, pero sí mucho de penoso.

Claro que si van a feriar y a entregarle la seguridad vial a la politiquería de turno y de siempre, pues que se demoren en poner a andar la famosa agencia no va a tener ninguna consecuencia, porque mientras eso no lo manejen expertos y conocedores que no provengan de las mermeladas de ayer, antier y de siempre, la seguridad vial será un presupuesto y no una política para el bienestar nacional.

Ojalá, si nombran pronto, lo hagan bien.

FRASE
“Si van a feriar y a entregarle la seguridad vial a la politiquería de turno y de siempre, pues que se demoren en poner a andar la famosa agencia no va a tener ninguna consecuencia, porque mientras eso no lo manejen expertos y conocedores que no provengan de las mermeladas de ayer, antier y de siempre, la seguridad vial será un presupuesto y no una política para el bienestar nacional”.

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