José Clopatofsky
José Clopatofsky

Los papeles cambiados

"No tiene el ministerio que acudir al centro de control de la Nasa para poner el tema de las fotomultas en una marcha correcta".

03:16 p.m. 27 de junio del 2017

Hace unos años, una ley de la República, luego de cumplir con el largo y complejo camino que implica su aprobación en el Congreso y la posterior firma del presidente, obligó a Ecopetrol a surtir al país con combustibles de especificaciones modernas y que permitieran el uso de motores de nuevas tecnologías y la consiguiente mejora del medio ambiente.

Lo increíble de eso no es el resultado, muy plausible, sino la forma de lograrlo, pues no fue la agencia responsable de los hidrocarburos del país la que estaba preocupada por el mal producto que refinaba la que propuso el cambio. Que no se habría dado de no ser por la fuerza de la ley, es decir, a la brava, y que en este momento está urgido de otro empujón de este género porque el país está quemando gasolinas y ACPM de especificaciones inferiores a las que exige el mundo tecnológico de hoy. Eso mientras el presidente firma en París el pacto mundial cuyos compromisos, con los combustibles que tenemos, no serán alcanzables.

Exactamente lo mismo acaba de suceder con la ley que se aprobó para regular los abusos, negocios y desorden que existen con las fotomultas en todo el país. Muchas empresas privadas les ofrecieron a los alcaldes colocar estos aparatos sin ninguna orientación técnica, salvo el enfoque hacia el lugar donde fuera más vulnerable el ciudadano, y se quedan con un porcentaje insólito del recaudo. En muchos casos, por encima del 70 por ciento, lo cual es un insólito botín para los particulares que ofician abusivamente como autoridad en las vías.

¿Todo esto por qué sucedió? Porque la entidad que debía haber regulado el asunto desde el primer día, con criterios técnicos, con responsabilidad por la seguridad vial, con respeto hacia los automovilistas, con instrucciones claras a las entidades policiales, no hizo nada, no hace nada y ahora le quedan seis meses de plazo impuesto por la nueva ley para hacer una tarea que tiene pendiente desde hace muchos años. Trabajo que no habría emprendido de no ser por esta patada que le acaban de dar, bien colocada, por cierto.

No tiene el ministerio que acudir al centro de control de la Nasa para poner este tema en una marcha correcta. Están escritos los códigos en muchos idiomas y los más estrictos y serios en el propio castellano, pues en España han regulado de una manera muy concreta el tráfico y han tenido que frenar estas conductas abusivas, porque por allá empezaron estos negocios particulares en las vías públicas con los mismos pecados y excesos que acá nos han instalado. Podemos hacer la fotocopia de sus males y de sus correctivos.

Pero este cuento no puede ser solo papel u otra resolución más a la cual antes de escribirla ya le han buscado el quiebre los convocados al nuevo orden jurídico de las vías. Tiene que ser una postura exacta e irreversible, lejos de la volubilidad con la cual se manejaron los plazos de los ABS y los airbags, que no tenga rendijas para los politiqueros que han manipulado históricamente muchas decisiones del ministerio, y que surta los mejores efectos en la seguridad y también en el recaudo, si proviene de una justa sanción.

No están en un escenario fácil. Tienen que ‘reseñalizar’ todo el país, y eso cuesta. Para esta tarea necesitan aprender, analizar las vías y conseguir los fondos, que seguramente abundan en la lenta agencia de seguridad vial. Una vez hecho eso, poner los límites de velocidad correctos y sensatos. Deben repintar los carriles para que el país no sea una insoportable procesión en ruedas. Hay que capacitar a toda la policía bajo un mismo criterio y función. Tiene que certificar las cámaras y sus capacidades y reglamentar los permisos para ubicarlas de manera que sean invulnerables a los intereses de terceros y no se conviertan en botín de los alcaldes y sus amigos. Se supone que el Ministerio vigilará el cumplimiento de cada paso de manera celosa e imparcial, lejos de las corrientes de lobby e intrigas que soplan en sus corredores. Y sortear técnica y limpiamente muchas otras arandelas que irán saliendo y están inventando.

¿Habrá Ministerio para esta tarea? Su larga historia de ineficacia en estos temas indica que no. Pero siempre debe haber una nueva oportunidad para escribirla con otra tinta y enfoque. Esperamos sus resultados con la ley en la mano: 180 días de plazo.

Noticias recomendadas

Más noticias

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.