José Clopatofsky
José Clopatofsky

Pico y Placa 'Samuel', cada vez más inútil

El director de Revista Motor, José Clopatfsky, se refiere a los perjuicios que ha ocasionado la medida restrictiva en la movilidad de los propietarios de vehículos particulares.

05:00 a.m. 23 de febrero del 2009

 Vamos para tres semanas desde cuando rige la restricción de todo el día para los carros particulares y los perjuicios y perjudicados están cada vez más marcados entre la ciudadanía. Hay ene cantidad de negocios en crisis, muchas, pero muchas personas manicruzadas sin poder trabajar dos días a la semana, familias madrugando a infames horas para alcanzar a dejar a sus niños en los colegios antes de las seis de la mañana y muchos miles de trabajadores esperando 14 horas en una oficina para poder volver a su casa por sus propios medios. Además, Villavicencio aislado pues no hay forma de pasar a su carretera si alguien viene desde fuera de Bogotá y todos los vecinos de la capital inventando la forma de sobrevivir saltando estas vallas inútiles.

Estos son apenas pincelazos de la inconformidad que comienza a aflorar en afiches de protesta en los carros, algunos bloqueos aislados de vías y en puestos de recolección de firmas para la revocatoria del mandato del Alcalde actual, además del curso de las demandas formales que han interpuesto algunos perjudicados contra la medida.

Digamos, en aras del equilibrio, que el asunto merece unos días más de laboratorio en los cuales los dos factores en juego se van a perfeccionar. Uno de ellos, el aumento de velocidad en las "horas valle" y la mejora en emisiones ya están claros y sus resultados no se pueden calificar como un gran logro sino como un lógico efecto
aritmético. Menos carros: más espacio, menos contaminación. Lo raro sería que pasara lo que ha sucedido en el Día sin carro, cuando la movilidad no mejora pues los taxis y buses se adueñan de las calles como unos kamikazes desaforados, aplastando cuanta moto o vehículo particular encuentran a su paso y las cifras de contaminación aumentan.

No es descartable que eso suceda porque las cuentas de la Alcaldía están chimbas cuando dicen que dejan de circular 450 mil
vehículos por efectos de su famosa prohibición.

Porque no tienen en cuenta -sentido común y práctico- que los carros particulares no son ocupantes permanentes de las vías y un altísimo porcentaje de ese bloque de restringidos se usa para ciertos movimientos en el día y otro elevado grupo va a las oficinas y permanece estacionado durante la mayor parte del horario famoso.

Resumamos diciendo que los teóricos beneficios de la medida ya están jugados y conocidos, si los hay. En cambio los perjuicios apenas se empiezan a evaluar y contabilizar, en un proceso que irá en aumento pues cada vez habrá más gente inconforme y lesionada innecesariamente.

Que en algunos momentos del día, cuando el tráfico corriente es de todas maneras menos denso, las vías fluyan a unos cuantos kilómetros por hora más rápido, no justifica los inconvenientes y pérdidas que tantas personas están asumiendo innecesariamente.

Digo innecesariamente porque los grandes nudos del tráfico capitalino siguen iguales, o peores, porque donde había dos carros ahora hay un bus que irrespeta todas las normas de convivencia vial, para en todas las esquinas, se detiene en mitad de la vía a que
le pasen datos los planilleros y es un serio peligro por su baja tecnología, higiene y se guridad. Asimismo, los taxis ahora son más amos de las calles. Y si quieren controlar el zigzagueo de las motos, es más urgente que empiecen por aliviar las cabriolas de todos los carritos amarillos que se creen dueños del siguiente espacio de un carril por obra y gracia de su condición.

Total, la percepción de los magros e inútiles resultados que el pico y placa "Samuel" arroja es que no hicieron nada diferente a fregar a la gente. Y si han contado con una notable benevolencia de los medios es porque lubricaron con mucha evidencia grandes centros de opinión con abundantes y costosos comerciales de televisión cuyo precio paga una buena parte de los propios afectados con las medidas. ¡Vaya paradoja!

Esta situación, una vez decantada, y contando con un correcto criterio del Alcalde, condición que está por verse, va a requerir una urgente revisión y replanteamiento. Ya Moreno dijo que estaría dispuesto a reconsiderar los términos y opciones. Seguramente estos días que vienen van a desnudar esta inútil situación y la suma de problemas irresolutos de tráfico aumentará la cantidad de inconformes, que va a requerir de su respuesta correcta y sensata.
Y no los flojos argumentos de sus funcionarios de la Movilidad que han demostrado que en esto andan improvisando e inventando cosas que no se necesitaban o que no arreglaban en nada los
problemas que la incompetencia de esa secretaría y muchos otros entes distritales han venido fomentando con sus malas gestiones de años atrás.

Alcalde, todavía está a tiempo de "despolarizar" su imagen de ese mal momento en el cual se le ocurrió esta atrocidad. Recuerde que la gente del automóvil lo eligió por sus promesas y seriedad, que hoy han quedado en "pico y placa" permanente.

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