José Clopatofsky
José Clopatofsky

Preguntas en el aire

"No pasa por un buen momento la FAC. Los Kfir en tierra después de que acondicionaron un costoso Boeing 767 tanquero para soportarlos en el aire".

04:53 p.m. 26 de noviembre del 2015

Nada más triste y acongojante que los dos accidentes sucedidos en días pasados a los aparatos de la Fuerza Aérea Colombiana que se llevaron la vida de 27 miembros de nuestras milicias. A la vez que esos hechos siempre siembran un mar de lágrimas, también generan un mar de dudas que van desde las primarias hipótesis de que fueron derribados por las guerrillas, hasta los lugares comunes de mal tiempo y baja visibilidad que suelen cubrir con los días y la falta de averiguaciones de las causas de estos desastres.

El accidente del helicóptero no se puede relacionar con el del Casa, salvo en su saldo trágico de vidas tronchadas. El Black Hawk iba en misión militar, cargado de municiones y trabajando en un cañón estrecho y profundo, como se aprecia en las pocas fotos que se vieron de sus restos estallados e incendiados. Los testimonios que se han oído indican que otros aparatos de la misma formación estaban disparando, luego había una acción militar en juego. La máquina, de por sí, era una bomba por su carga y es muy posible que volando en esas condiciones, cualquiera de las palas o el rotor de cola hubieran tocado algún obstáculo o el helicóptero en pleno pegara contra el cerro. Hay dos sobrevivientes, cuyas saludes todos anhelamos, que posiblemente puedan aportar algunos testimonios de la situación que precipitó el desastre. Serán un dramático 'voice recorder' en vivo de esos dolorosos momentos.

La caída del Casa, un avión de gran envergadura, presurizado, con dos potentes turbinas y con apenas doce personas a bordo, que son una mínima carga para sus capacidades, está rodeada de muchas preguntas. Reproduzco las versiones y especulaciones: Dijeron que le ordenaron ir a tanquear a Valledupar por escasez de combustible, lo cual sería imperdonable, ya que un avión de ese tipo no puede despegar sin gasolina para ir al destino, al alterno y volar al menos una hora adicional. Sobre eso no se volvió a oír una sola palabra, pero uno podría agregar estas: curioso que no se diera incendio, que es algo inevitable cuando suceden estos choques, salvo que no hubiera combustible.

Que perdió un motor, que se desprendió un ala, que se vino en barrena. Lo primero es totalmente posible, pero al volar sin un propulsor, en esa zona del país y con tantos aeropuertos al alcance para una aeronave todoterreno, es viable pensar –desde la tierra de las suposiciones– que era factible llegar a algún sitio con control de la emergencia. Que se hubiera desarmado estructuralmente, desintegrado parcialmente en el aire, es algo bastante hipotético y que se desmiente por las conocidas fortalezas de ese avión. Pero pudo ser… in extremis. Y en ese caso, hay que preguntar por el servicio y el mantenimiento y por las condiciones del avión que acababa de ser sometido a un proceso local de modificaciones importante, en el campo de facilidades de interceptación.

Un efecto dominó de muchas variables sumadas, siempre es la cadena que lleva a estos desenlaces. Le han agregado la tesis de que hubo hielo en los planos, contingencia para la cual todo avión de esos tiene sistemas inmediatos de descongelación. Y cuando se da esa situación, es muy pasajera, pues con algún cambio menor de altura, hacia abajo, claro, el hielo se desprende rápidamente. Y cuando este permanece, en momentos extremos, primero se reduce el rendimiento del avión y mucho después se pierde la sustentación. No parece ser el caso y menos en un ambiente tropical como en el que volaba el Casa.

No hemos oído, seguramente no lo haremos, las comunicaciones del avión con los centros de control de vuelo con los que estaban interactuando en esa etapa del viaje. Algo tiene que estar grabado en las torres y seguramente aparecerá, pero quién sabe si al oído de los civiles. Cuando decodifiquen la información de la grabadora de la cabina y la del trazo de vuelo que debe estar en las cajas negras, de cuyo hallazgo tampoco hemos sabido, muchas cosas se aclararán. Y debemos saberlo los ciudadanos, pues esos aviones son propiedad pública, así sus misiones sean temporalmente secretas.

Ahí vienen otras preguntas: ¿Quién investiga en Colombia? ¿Cuándo hemos leído algún reporte final de un accidente? ¿Son juez y parte los departamentos de la Aerocivil que de esto se ocupan cuando hay miembros de la FAC en su seno? ¿Los resultados pueden afectar el honor militar si en algún caso –diferente a los inmediatos y atrevidos tuits de la oposición– probaran que la guerrilla tiene esos alcances antiaéreos (aún en período de tregua)?

No pasa por un buen momento la FAC. Los Kfir en tierra por razones técnicas sobre sus motores, después de que acondicionaron un costoso Boeing 767 tanquero para soportarlos en el aire. Los dos desastres en menos de una semana. Muchas aeronaves lesionadas en acción (inevitable) o pérdidas en misiones de entrenamiento (un Kfir y un Tucano accidentados recientemente), indican que nuestra Fuerza Aérea está de verdad metida en un frente de muy mal tiempo.

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