José Clopatofsky
José Clopatofsky

Puro papeleo y micrófonos

"En Ecuador, el presidente Moreno, sin que le vacile la pluma ni se le mueva su silla, destituyó a toda la plana mayor de la Policía de Tránsito".

12:07 p.m. 21 de agosto del 2018

“Nuestra responsabilidad es garantizar que no haya impunidad en este tipo de investigaciones. Tienen que darse (sic) las investigaciones a las que haya lugar, desde el punto de vista administrativo y penal. Me comprometo a que no haya impunidad en este proceso”, dijo la ministra de Transporte, a quien estrenaron con el espantoso accidente del bus colombiano en Ecuador, en el cual murieron 19 compatriotas.

Esta frase no es más que citar públicamente el cumplimiento de sus funciones, y ojalá sea una realidad y no una más de tantas declaraciones idénticas que surgen cuando se dan estos percances tan absurdos.

Claro que van a investigar, pero las informaciones oficiales que rodean estos siniestros aparatosos que sobresalen entre los que han causado más de 6.500 muertes en las vías en lo que va corrido del año son, como siempre, ridículas.

Lo oficial que hasta el momento se ha leído es que el conductor perdió el control del bus. Valiente descubrimiento técnico, cuando el aparato embistió a un campero y caminó 1.300 metros adicionales hasta parar contra una casa. Salvo que el chofer quisiera suicidarse y precipitar la tragedia, es obvio que no tenía el bus en sus manos.

¿Por qué perdió el control? Las autoridades siempre dicen lo mismo: falla de los frenos. En Ecuador, en La Guajira, en La Línea, en los Llanos, la explicación que dan siempre parece el brote de una epidemia mecánica. Vale anotar que en las fotos de los restos del bus –y solo por especulación– se ven las ruedas delanteras conectadas y el tren trasero en su sitio.

Hay muchos otros factores que se deben incluir, técnicos y humanos, que pasan por el estado de los sistemas de seguridad del vehículo y la idoneidad del chofer para sortear estos imprevistos que, a pesar de todos los chequeos y condiciones, son desafortunadamente a veces inevitables cuando intervienen errores humanos o fallas técnicas súbitas.

Un bus descontinuado de las rutas y del sistema de control oficial no es confiable para transitar por edad y desgaste. Pero acá siguen funcionando y muchos de ellos van al transporte escolar. ¡Hágame el favor! Por lo tanto, ese viaje al Ecuador lo ampararon con papeles falsos de permisos y lo encaminaron por una ruta absurda, precisamente para eludir los retenes formales que les hacen. Eso habla bien de los controles, pues deben existir si ese bus se fue por otra cordillera para que no lo pillaran.

En toda esa trama de falsedades y trucos caben los anuncios de la ministra: investigaciones para establecer las responsabilidades en lo administrativo y en lo penal. Pero nada técnico ni de seguridad ni de previsiones, salvo “darle más herramientas” a la Superintendencia de Puertos y Transporte, trámite que finalmente es puro papeleo y en lo cual la entidad dio muestras de estar al día, pues en pocas horas dio todos los detalles del bus, conductor, empresa, permisos, etc., aunque se encuentra sin director, porque este renunció al terminar el gobierno Santos y no se puede citar su retiro como una acción de la ministra, que debe suplir este puesto y el de la dirección de la Agencia de Seguridad Vial, que también está en vilo ante la escoba que pasa por los corredores del Ministerio.

Como contraste, en Ecuador, el presidente Moreno, sin que le vacile la pluma ni se le mueva su silla, destituyó a toda la plana mayor de la Policía de Tránsito y a la cadena de mando por no ejercer los controles correctos en las carreteras y dejar caminar un bus lleno y cargado de irregularidades. Gran diferencia de actitud y autoridad.

El accidente destapó un camino ilegal de transporte de personas ingenuas e ilusas y de los inmigrantes venezolanos que quieren buscar otras oportunidades de vida en Ecuador, Perú y más al sur. Están en todo su derecho, pero ha surgido un mercado clandestino, como el de las balsas o los barcos que pasan desde África hasta Europa cargados con la gente que se escapa de su país. Es sabido que en Cúcuta hay un sitio de despacho de estos buses irregulares que asumen los riesgos de todo género para lograr una ganancia. Guardadas proporciones, es algo parecido a lo del avión del Chapecoense, que voló sin combustible para llegar al destino y no tanqueó porque lo pillaban violando el reglamento aéreo.

Total, más muertos. Más evidencia de buses con estructuras precarias hechas sobre chasises de camión, sin medidas de seguridad suficientes y actualizadas (¿buses escalera homologados?), y una policía a la cual se le pasó por los lados un vehículo pirata que viajaba hacia el desastre. Hasta el momento, puro papeleo y micrófono.

FRASE
“Como contraste, en Ecuador, el presidente Moreno, sin que le vacile la pluma ni se le mueva su silla, destituyó a toda la plana mayor de la Policía de Tránsito y a la cadena de mando por no ejercer los controles correctos en las carreteras y dejar caminar un bus lleno y cargado de irregularidades. Gran diferencia de actitud y autoridad”.

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