José Clopatofsky
José Clopatofsky

Quinto ministro, sexta esperanza

"Ministro Cardona: lo veo ocupado. Hace siete años tuvimos una larga charla cuando su nombramiento ya era vox populi en el equipo Santos".

10:30 a.m. 08 de agosto del 2017

Hay un nuevo ministro de Transporte, pero es un conocedor ya veterano de cuanto problema, paros e intrigas pasan por el escritorio en el cual otros cuatro personajes estuvieron durante los siete años de este gobierno.

Cardona es un reputado ingeniero civil y, también, un reconocido actor de la política caldense, pues ha sido gobernador del departamento y dos veces alcalde de Manizales, enfrentando a las poderosas y funestas roscas que intervenían –ojalá en pasado– en los destinos del departamento y la ciudad.

Dos veces en el mismo cargo indican a la vez tres cosas: algo debe tener muy importante y valioso en lo profesional y personal –no lo dudo– para volver al mismo lugar del poder. Al presidente Uribe le costó mucho más trabajo conseguirlo. Algo debe tener guardado en la carpeta de pendientes y mucha información que en una primera ronda no se digiere fácilmente ni mucho menos se ejecuta. Finalmente, algo concreto tienen en mente con el presidente que lo reeligió en el ministerio en el cual la lista de cosas por hacer es enorme y obligante y es uno de los peor calificados del Gobierno.

Cardona llegó con Santos en el primer tiempo de su mandato. En ese momento aseguró que para “que el país pase a la historia en materia de infraestructura, debe haber un revolcón en el ministerio".

Hizo una tarea clave en el diseño de los procesos de contratación de obras públicas que permitió poner en ruta todos los proyectos 4G y destrabar el desarrollo de la infraestructura que estamos empezando a ver con contratos limpios y justos. Ese solo logro bastaba para pavimentar su regreso, y bien hizo el presidente al nombrarlo otra vez, pues nada bien le fue con quienes ocuparon el cargo desde mayo del 2012, cuando Cardona se fue como embajador al Vaticano a rezar por este país.

Pasaron por allí Miguel Peñaloza, efímero e intrascendente, a no ser porque ahora su nombre sale en el carrusel de los dólares de Odebrecht, precisamente por supuestas gestiones en sus tiempos de ministro, que apenas duró tres meses y medio, durante los cuales también lo sacaron conflictos de intereses personales y de sus familiares con el Gobierno.

De Manizales (Cardona), la cuota pasó a Cúcuta (Peñaloza) y luego Santos la repartió dos veces en Barranquilla con una estancia de 24 meses para Cecilia Álvarez y otra muy accidentada con Natalia Abello, 8 meses, durante los cuales armó el sonado el lío de las tablas de los impuestos de rodamiento, generado innecesariamente con una empresa consultora de Manizales.

La capital de Caldas no perdió su influencia en el Ministerio, pues llegó Jorge Rojas, hace un año y tres meses, a la cartera y ahora regresa Cardona, con quien se confirma que ese cargo es la cuota de ese departamento.

Eso no tiene nada qué ver si las ejecutorias son buenas y visibles. Las principales de Cardona ya las explicamos y fue quien tuvo la excelente intención de modernizar algunos aspectos de la seguridad vial. La resolución que hacía obligatorios los airbags y el ABS data de su mandato, como también la cuenta de años que duró el bloqueo que se dejaron imponer los demás ministros por parte de actores del sector del automóvil, que lograron engavetarla durante nada menos que cerca de seis años para proteger la venta de vehículos obsoletos en materia de seguridad. Muchas vidas no se habrían perdido si el ministro Peñaloza hubiera tenido los pantalones para ejecutarla, o las ministras Álvarez y Abello las faldas para resucitarla.

Rojas lo hizo, hay que abonarle ese paso tardío pero fundamental. Ahora, con Cardona confiamos en que sucedan muchas cosas en favor de la movilidad y la seguridad vial. Por ejemplo, confiarle la Agencia respectiva a un personal especializado, conocedor y profesional del asunto que se meta en el meollo del problema y no se escude en costosas campañas de televisión. Presentar un nuevo código de tránsito ante el Congreso, moderno y con herramientas sancionatorias. Tecnificar a la Policía de Carreteras. Establecer un sistema de cobro de impuestos de rodamiento que no se haga en un escritorio, al sabor de algún funcionario. Vigilar que las rutas 4G tengan las medidas de protección y señalización de última generación, cosa que, parece, no se está cumpliendo con rigor por parte de los contratistas. Establecer las reglas de las cámaras de control de velocidad y acabar con los francotiradores de comparendos. Regular el mototaxismo. Prepararse para los dos paros que le van a hacer de todas maneras los camioneros, con quienes tiene duros debates pendientes. Y muchos etcéteras.

Ministro Cardona: lo veo ocupado. Hace siete años tuvimos una larga charla cuando su nombramiento ya era vox populi en el equipo Santos. Por ahora, no le quito tiempo porque los temas y los problemas no han cambiado y ya los conoce bien.

Ojalá esta oportunidad de rehabilitación y repechaje deje grandes resultados. Suerte.

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