José Clopatofsky
José Clopatofsky

Otro sablazo: sube la tarifa de las revisiones

"Es como si a uno, por cada entrada al banco, además de que le cobran la operación, le cargan una suma para la vigilancia y las cámaras de seguridad”.

03:19 p.m. 26 de julio del 2016

Por supuesto que los ciudadanos usuarios del carro particular ya deberíamos estar más que acostumbrados a que nos metan desequilibradamente las manos en los bolsillos por todos los requisitos que se inventan, buenos e inútiles, para utilizarlos. Y además, parcialmente y al albedrío de los alcaldes, sin que haya un descuento proporcional a los tiempos en los cuales nos está prohibido ejercer el derecho anual, 365 días sin límites, por el cual se paga un impuesto pleno de rodamiento.

Los abusos del Estado a través de sus instituciones, del sistema disciplinario con las arbitrarias actitudes y el desorden de las conductas policiales, de la acomodada interpretación que se hace de las normas siempre en perjuicio del ciudadano, son una cadena de vergüenzas para todos los funcionarios −de todos los niveles y grados− que algún día deberían actuar para enmendarlos.

Cuando uno cree que esa injusta factura ya está completa y saturada, le siguen saliendo arandelas, por supuesto, que ya empezamos a cancelarlas desde enero con los aumentos del servicio del Runt, y ahora sube el valor de la revisión técnico-mecánica, a la cual le van a cargar dos nuevos rubros.

La subida del 6,75 por ciento, derivado de una línea de la letra menuda del contrato que suscribe el operador del Runt, un contratista particular que aplicó voluntariamente para ser prestador privado de un servicio público, ya nos cayó. Ese porcentaje está contemplado para cubrir la diferencia de ingresos que calcularon que podría tener el negocio (el operador del Runt no se metió en eso por amor a la patria) y lo realmente recaudado. Es decir, si las cuentas no les daban utilidades al poner en marcha y desarrollo todo el proceso del Runt, las ponemos nosotros.

Otro tema es que ahora en todos los CDA que hacen revisiones técnico-mecánicas van a instalar, a partir del 22 de agosto, un sofisticado sistema de cámaras y software para hacerles seguimiento efectivo y real a los exámenes, tema en el cual, es bien sabido y conocido, hay enormes falencias y fraudes, en especial en el control de los vehículos de servicio público.

Muy buena medida, que forma parte del nuevo Sistema de Control y Vigilancia (Sicov), que implementa y vigila la Superintendencia de Transporte.

Muy malo que seamos los propietarios de vehículos quienes debamos pagar ese proceso y elementos que, como es lógico, deben instalarlos por su cuenta o con subsidio del Gobierno los dueños de los CDA, pues es a ellos a quienes corresponde garantizar su transparencia y buen proceder, y no a la persona honrada que les paga el servicio.

Es como si a uno, por cada entrada a un banco, además de que le cobran la operación, le carguen una suma para la vigilancia y las cámaras de seguridad.

Dentro de un mes, la pisada a un CDA va a costar cerca de 157.000 pesos. Hoy vale 136.059 para un auto doméstico. De esos 157.000, 114.500 son para el CDA y los 42.500 restantes van para el Runt, el Sicov, para la empresa de recaudos y para el Fondo de Vigilancia Vial. De centavo en centavo, la ‘escunchada’ se vitaliza y el bolsillo se debilita.

Todo CDA existe porque hay una presunción de utilidades en el negocio, pues el montaje y la operación suponen una cuantiosa inversión que se debe recuperar. Pero eso ha caminado cojo desde el primer día porque las cuentas que hizo el Gobierno para cautivar a estos empresarios eran −y probablemente son− chimbas, ya que el parque automotor efectivo que le colgaron al anzuelo era en la realidad mucho más pequeño y lejos del potencial de autos a revisar.

Luego los embarcaron en otra fantasía estadística y logística con el montaje de las pistas para revisar motos, cuya asistencia es muy baja y muchos de esos sitios quebraron y cerraron.

Finalmente, la revisión se montó con base en una frecuencia anual, y en una atinada decisión el Congreso la dilató a seis años para los carros nuevos, con lo cual se corrobora que esa parte técnica -también- estaba mal concebida.

A punta de todos estos sablazos van quedando cicatrices y un día de estos la resistencia civil se va a quebrar, ojalá antes de que quiebren los fondos de los ciudadanos pacíficos, pero que están hasta la coronilla con estos abusos. Por lo pronto, esas medidas ya están demandadas en el Consejo de Estado, que ojalá le apure en su estudio y fallo, como hizo con las tablas de impuestos que nos querían meter a la brava hace pocos meses.


FRASE

“Muy malo que seamos los propietarios de vehículos quienes debamos pagar ese proceso y elementos que, como es lógico, los deben instalar por su cuenta o con subsidio del Gobierno los dueños de los negocios de los CDA, pues es a ellos a quienes corresponde garantizar su transparencia y buen proceder, y no a la persona honrada que les paga el servicio.

Es como si a uno, por cada entrada a un banco, además de que le cobran la operación, le carguen una suma para la vigilancia y las cámaras de seguridad”.

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