José Clopatofsky
José Clopatofsky

Un salón para degustar de punta a punta

El director de revista Motor, José Clopatofsky, se refiere a la realización de la edición 12 del Salón del Automóvil de Bogotá que viene cargado de estrenos y que arranca el próximo 4 de noviembre.

05:00 a.m. 25 de octubre del 2010

Mal contadas, las doce ediciones del Salón del Automóvil que comienza dentro de una semana en Corferias de Bogotá, representan un cuarto de siglo de la evolución de todo este sector automotor con todos los diversos campos que su desarrollo compromete.

Más de 70 estrenos, muchos de ellos casi simultáneos con las apariciones mundiales de los vehículos debutantes, indican que en Colombia ya no vivimos con un surtido de autos en vías de extinción en otros mercados o que sobrevivimos algunos modelos que ya han cumplido sus ciclos comerciales e industriales, aunque subsistan maquinarias cuyo pasado aún tiene una conexión válida con la clientela presente.

También de la mano de los importadores, y no del gobierno como debía ser, hay algunos brotes de ofertas de vehículos de tecnologías de motorización alternas como camiones híbridos y -aunque solo de fachada- carros puramente eléctricos que se asoman con su mensaje "cero emisiones", al cual es forzoso
conectarse.

Así como en épocas de vacas flacas el sector automotor ha logrado mantener siempre el nivel del salón-feria de Bogotá, una amalgama que le ha permitido sobrevivir y ser atractivo económicamente, en esta ocasión vamos a asistir a las remodeladas y sin duda abarrotadas instalaciones de Corferias.

Pero no es un parqueo masivo de carros, camiones, camionetas, utilitarios y motos, sino una muestra bien elegida y novedosa que deberá atraer a una suficiente cantidad de compradores efectivos y a una mayor población de visitantes que quieren ver en cuáles ruedas está montado este país.

También veremos ajustes en las marcas y sus orígenes. Vuelven, aunque nunca se han ido pero sí han pasado tiempos grises, con mejores productos y novedades, los autos chinos, más aterrizados en calidad, con un nivel de precios más competitivo y realista, de la mano de importadores que también aprendieron que el mercado nacional no es tan ingenuo como lo fue en tiempos no tan lejanos cuando muchos compradores se indigestaron con autos de primarias condiciones que llegaban de atrás de la derretida cortina de hierro. Los europeos estarán con toda su fuerza, diseño y tecnología, Estados Unidos regresa con sus carros llenos de cilindros y caballos debajo del capó, los autos mexicanos jugarán como locales porque les perdonaron unilateralmente los impuestos, los japoneses harán ver su rigurosa manufactura y calidad y las marcas nacionales jugarán con su doble naipe de producto local e importado pero a tono con la competencia cada vez más directa que les toca. En pequeña escala, el Salón de Bogotá es un atlas comprimido y ajustado de la oferta mundial del automóvil que se debe degustar.

Como el colombiano ya no come cuento, el Salón tampoco ofrece fantasías sino una buena cosecha de vehículos para todos los gustos, necesidades y presupuestos. Facturado con un peso poderoso frente a algunas monedas que pasan por días de devaluación, el valor de los autos importados es muy atractivo, tanto que se equiparan casi de tú a tú con los vehículos de ensamble nacional, de los cuales antes estaban a cuantías importantes de diferencia. La plata está comprable y las financieras siempre ofrecen planes de pagos factibles, por lo cual hay una dinámica muy visible que puede empujar las ventas finales del año 2010 por encima de las 230 mil unidades, para lo cual el empujón del Salón debe ser clave.

Hay que ir desde el próximo 4 de noviembre a Corferias y habrá tiempo para repasarlo hasta el 15 del mismo mes. No necesariamente a comprar sino también a ver la exhibición desde su punto de vista conceptual y estético. Las ideas publicitarias, la configuración de los pabellones, el perfil visual de cada marca, las luces y los lindos automóviles, son un conjunto que ya paga la boleta y transmite cultura y alegría porque es todo un mensaje positivo y de confianza el que se respira en cada metro cuadrado.

En el Salón nadie expone por accidente y las marcas ya no van por el simple principio de que "toca estar porque la competencia va".
En este 2010, todos participan como parte de una cadena de mejora de la economía y de las perspectivas del país, de las cuales el sector automotor es un indicador inmediato y preciso, tan exacto como un examen de sangre.

Qué bueno que haya este tipo de certámenes en el país, lujosos, exóticos y en algunos casos hasta faraónicos, pero que traducen en hechos la percepción de que en Colombia las cosas van mejor y que siempre, en bonanzas o en crisis, el sector automotor pisa primero el acelerador. 

"Qué bueno que haya este tipo de certámenes en el país, lujosos,
exóticos y en algunos casos faraónicos, pero que traducen en hechos concretos la percepción de que en Colombia las cosas van
mejor".

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