José Clopatofsky
José Clopatofsky

Salón, ocasión para madrugarle al nuevo IVA

“Si va a escribir un cheque, debe mirar todo, pues no hay marca que ruede sola en un segmento y hay suficientes motivos para ver, comparar y comprar".

11:13 a.m. 01 de noviembre del 2016

Hace justamente dos años, el Salón del Automóvil de Bogotá significó un enorme impulso a las cifras de las ventas del 2014, que llegaban bastante deterioradas por los efectos de la recesión que se vivía, y que si bien la llamaron de muy diversas formas, era palpable que la economía andaba con el freno de mano puesto.

Sin embargo, ante la inminente alza del dólar en ese entonces, que nadie creía que fuera de la magnitud que hoy vivimos, la gente se precipitó a comprar carros, cuyo precio inevitablemente iba en ascenso. Se juntaron en ese momento las promociones de muchas marcas que tenían en inventario unidades compradas al famoso cambio del 1.800, otras que ofrecieron los productos que estaban ya en camino a una tasa que incluía algún aumento y aun así era atractiva, pues los negocios se liquidaban en dólares, y ese fue un gran argumento en los pabellones y ese arrastre obligó a los que no tenían esos músculos a ajustar sus precios para seguir compitiendo.

Eso se vio de manera clara en los resultados. En noviembre y diciembre se vendieron 40.393 unidades -lo que nunca- y el año cerró en 328.526 piezas facturadas, cuando la curva iba para mucho menos.

Estamos en un momento de oportunidad pensando en el Salón que se abre en una semana, pues en las medidas que el Gobierno incluyó en la reforma tributaria que seguramente sacará adelante por la vía de la aprobación precipitada y prenegociada en el Parlamento (si tuviera dudas, no la habría presentado en la agonía del periodo legislativo) los automóviles entran en el aumento global del IVA, que ahora pasará del 16 al 19 por ciento, y eso se reflejaría en las facturas que se escriban a partir del próximo primero de enero si la lubricación a senadores y representantes es efectiva.

Por lo tanto, más acá de las promociones que se puedan dar, de todas maneras habrá un beneficio en el precio de los vehículos que se negocien en lo queda del 2016, aunque es improbable que se dé un empujón dramático en las ventas, que van a cerrar en un melancólico nivel cercano a las 260.000 unidades. Es decir, en dos años el sector perderá unas 65.000 ventas.

Sin embargo, esa desacelerada no se refleja en lo que habrá en Corferias -siempre en ‘remodelación’-, pues todas las marcas estarán presentes con iguales o parecidos despliegues en metros cuadrados, atracciones y nuevos modelos que esperan cautivar a unos 180.000 asistentes. Que ojalá fueran en un buen porcentaje compradores y no observadores.

Hay que ir, como siempre, al Salón para ver en qué están las marcas, cuáles faltan (será notable la ausencia de Hyundai de manera oficial y de Fiat-Alfa Romeo, en proceso de tener un nuevo importador), qué tendencias se notan, si hay vehículos populares que muevan el mercado masivo, las exclusividades de siempre, los de gama ultraalta, los funcionales y, claro, los tacos de dinamita que les pondrán los vendedores de motos a sus productos, que este año sumarán más de 640.000 ventas.

Si va a escribir un cheque, debe mirar todo, pues no hay marca que ruede sola en un segmento y hay suficientes motivos para ver, comparar y comprar bajo un solo techo, aunque eso es un decir, porque es precisamente lo que falta en Corferias, lo cual hace de este certamen más una feria que un salón propiamente dicho, dedicado a la exhibición y presencia institucional. De no ser así, este evento no existiría porque serían insostenibles sus costos de arriendo de espacios, montajes y sostenimiento de los doce días -puente incluido- de actividad comercial y romería.

La exuberancia y la abundancia que siempre acompañan a este Salón de Bogotá son una muestra del vigor y la confianza del sector automotor, de su permanencia en todos los tiempos y circunstancias y de su ajuste a los cambios de los tiempos y los negocios sin que el comprador se encuentre en desventaja, pues en todas las marcas habrá cosas nuevas, que reflejan su dinámica de siempre y a las cuales hay que agradecer.

FRASE
“Si va a escribir un cheque, debe mirar todo, pues no hay marca que ruede sola en un segmento y hay suficientes motivos para ver, comparar y comprar bajo un solo techo, aunque eso es un decir, porque es precisamente lo que falta en Corferias, lo cual hace de este certamen más una feria que un salón propiamente dicho, dedicado a la exhibición y presencia institucional”.

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