José Clopatofsky
José Clopatofsky

La seguridad arranca en casa

"La Policía opera más de 30.000 vehículos de todo tipo y corre muchos riesgos en sus misiones, sobre todo con las motos".

11:52 a.m. 23 de agosto del 2016

Aunque ampliamente divulgado en su momento, el Plan Estratégico de Seguridad Vial que debió regir desde el pasado 1 de julio no ha sido debidamente valorado ni, menos, acatado con la diligencia que amerita. De hecho, ya el Gobierno volvió a aplazarlo.

A grandes rasgos, esta norma de obligatorio cumplimiento y cuyo avance estará vigilado por la Superintendencia de Puertos y Transportes -si tiene las armas- obliga a que toda empresa que tenga a su servicio más de 10 vehículos, implemente y sostenga un plan que comprende jornadas de sensibilización en seguridad vial con su personal, compromiso de sus empleados de acatar las normas de tránsito, en su trabajo en la empresa y en el ámbito personal, mantener una oferta permanente de cursos en la materia y perfeccionamiento del manejo de automotores y contratar solamente a personal que esté calificado positivamente en estos procesos.

Como suele suceder, hasta la fecha el asunto ha sido otro cordial saludo a la bandera, pues este plan nace de una ley, ¡la 1503 de 2011!, que le tomó tres años al Ministerio de Transporte empezar a implementar con una guía metodológica que expidió luego de una injustificada demora y cuya aplicación total debía empezar a finales del 2015. Luego la aplazaron para el pasado 1 de julio y ahora proponen que rija desde el próximo 31 de diciembre. ¡Puro peloteo e incapacidad administrativa del famoso Ministerio que nos rige y protege en la movilidad!, aunque decir esto es puro papel, como se ve.

De todas maneras, confiando en su diligencia (?), el año entrante este proceso debería caminar y al empezar por la formación en las bases de conductores que prestan servicios a empresas -pero que es una fotocopia de lo que su comportamiento debe ser cuando actúan particularmente-, muchísimas personas, millones, serían objeto de este cubrimiento académico que mejorará la precaria base que les dan las escuelas o el ingreso empírico a una licencia de conducción. Como puede suceder con medio millón de motociclistas que cada año reciben el pase sin haber visto una cartilla de normas y sin certificar, al menos, su equilibrio.

Asistí, como representante ciudadano y de los lectores de MOTOR, a la firma de un pacto por parte de los 180.000 efectivos de nuestra Policía Nacional, de todas sus ramas, en el cual se comprometen a trabajar internamente en la seguridad vial, acatando lo que se viene como obligación colectiva para todas las empresas que mueven vehículos.

De inmediato, en las redes sociales aparecieron mensajes preguntando ¿Cuál seguridad vial? En ese momento, un bus rodaba por uno de los tantos despeñaderos de La Línea y murieron cuatro personas, más de 25 se lesionaron, se disparó la guerra de las ambulancias para llevar heridos a las clínicas, donde les dan peaje por suministrarles clientes cuya atención se la facturan por derecha al Soat, en muchos casos sin rigor ni ética. Si los tuvieran, no darían esas propinas por las cuales las ambulancias, en vez de ser vehículos de apoyo, se convierten en camionetas de carreras, en ambos sentidos de la palabra: el acarreo y la velocidad.

La Policía opera más de 40.000 vehículos de todo tipo y corre muchos riesgos en sus misiones, sobre todo con las motos. Pero hay una estadística con más fondo y hacia la cual está dirigido el pacto: Más de 90.000 de sus miembros tienen vehículo propio, de dos o cuatro ruedas, que se encienden apenas terminan sus turnos. La lista diaria flotante de lesionados de esa institución en percances viales es de más de 100 personas, más de 40 murieron en lo que va del año, de los cuales, el 70 por ciento fue en accidentes fuera del servicio. Es decir, en la ruta de cualquier persona.

Harán cursos, seguimientos, mejora de la instrucción, recortes en las primas si hay malos comportamientos y usarán los recursos que sean necesarios para mejorar y voltear ese duro saldo. Sus efectos no pueden ser sino positivos, pero, antes que todo, queda una gran lección: la seguridad comienza en casa y ojalá este ejemplo se siga en todos los niveles de la ciudadanía, que debe entender que el vehículo es un sistema para ir y venir, pero su uso incluye la responsabilidad de llegar.

FRASE
La Policía opera más de 30.000 vehículos de todo tipo y corre muchos riesgos en sus misiones, sobre todo con las motos. Pero hay una estadística con más fondo y hacia la cual está dirigido el pacto: Más de 90.000 de sus miembros tienen vehículo propio, de dos o cuatro ruedas, que se encienden apenas terminan sus turnos. La lista diaria flotante de lesionados de esa institución en percances viales es de más de 100 personas, más de 40 murieron en lo que va del año, de los cuales, el 70 por ciento fue en accidentes fuera del servicio. Es decir, en la ruta de cualquier persona.

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