José Clopatofsky
José Clopatofsky

El silencio imperdonable de un sector

"¿Y el sector automotor, callado? La falta de un líder que lo represente es dramáticamente costosa en estos momentos”.

12:14 p.m. 13 de noviembre del 2018

En el momento de escribir esta columna, las puertas del Salón del Automóvil de Bogotá se acaban de abrir para darle paso a la décima sexta edición de este importante certamen, que es el espejo del funcionamiento y del empeño del importantísimo sector empresarial que lo promueve y de la verdadera dinámica de la demanda que tiene este país por los vehículos de todo tipo.

Las cifras, digamos mejor de las compras que de las ventas, indican que hay una recuperación muy liviana con respecto a lo sucedido con estos movimientos en el 2017. Apenas un 2 por ciento. Pero todos los vendedores esperan que este salón mantenga la dinámica de los últimos meses y que la cifra final de labores anuales llegue a unas 245.000 unidades, lo cual equivale a decir que sería un año que indica que la curva pasa lentamente de la apatía al optimismo para el 2019.

Seguramente más de 150.000 personas irán a Corferias, rodeada ahora por imponentes edificios y hoteles del nuevo centro de convenciones Ágora, pero sin que las facilidades y los avances logísticos estén del lado de los fieles asistentes.

De todas maneras, en momentos cuando grandes marcas están desertando de los salones internacionales por sus infinitos costos de exhibición y su dudoso retorno en negocios reales, es saludable ver que a pesar de que también las inversiones para estar en el Salón bogotano son multimillonarias y desproporcionadas –por ejemplo, 8 millones de pesos por los derechos de instalar Internet en un pabellón–, todas las marcas, con tan solo un par de excepciones menores, están con todos sus lujos, pompas, estrenos y promociones. Es una muestra de solidez del sector, así pase por tiempos de vacas de mediano peso, y de su confianza en que este certamen sea un acelerador importante, soportado por el hecho de que no se trata de un salón de presencia institucional, sino de una feria de ventas con promociones y novedades, acciones que en otros eventos de este género están prohibidos.

Por lo tanto, la Feria Internacional del Automóvil, como es más apropiado llamarla, es una gran oportunidad para que muchas personas se acerquen, olfateen, calibren sus presupuestos con las ofertas y puedan en pocos metros de diferencia tomar una decisión de compra racional y oportuna. Igualmente, ver los nuevos modelos que están en el tránsito de sus fábricas al país, cuyas ventas no se verían reflejadas sino en las estadísticas de enero o febrero y hasta más adelante, porque hay lanzamientos bastante anticipados a las producciones en los países de origen.

Una diferencia de este salón es la presencia muy creciente de carros eléctricos o híbridos, muchos reales y otros a nivel exploratorio de la reacción de la gente ante esta oferta de motorización, aún muy costosa, pero de todas maneras interesante, siempre y cuando el Gobierno enderece la torpe propuesta de gravar con más IVA estos vehículos en su cuestionada ley de financiamiento.

En este caso, esa reforma disfrazada va en contravía de las propias políticas del Gobierno (aunque esto ni siquiera es un decir) y de su responsabilidad social de buscar mejores aires para los colombianos con el estímulo a los vehículos más limpios. Como está la propuesta, pareciera que el ministro de Hacienda y sus asesores están lejos de estas realidades y su visión, esa sí, flota verdaderamente contaminada por el eterno afán alcabalero propio de esos cargos, pero que en estos puntos –como en tantos otros de su supuesta ley– va en contravía del progreso, la tecnología, la salud y el sentido común. Pensar que el nuevo IVA de unos cientos de carros le cuadrará los billones de pesos que le faltan. Hasta en aritmética fallan.

Todo el sector está desconcertado con esta posibilidad, pero, otra vez, todos los afectados estamos más que consternados por el hecho de que un segmentoww tan importante de la economía, el empleo y el progreso del país siga sin un vocero que lo defienda globalmente de estos atropellos.

Ya han protestado los arroceros, los paperos, los de los huevos, el pollo, el cerdo, la carne de res, las frutas, las verduras, la ropa, la industria, el comercio y hasta el senador Uribe. ¿Y el sector automotor, callado?


FRASE

“Ya han protestado los arroceros, los paperos, los de los huevos, el pollo, el cerdo, la carne de res, las frutas, las verduras, la ropa, la industria, el comercio, mejor dicho, casi todo el mundo y hasta el senador Uribe. ¿Y el sector automotor, callado? La falta de un líder que lo represente es dramáticamente costosa en estos momentos”.

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