José Clopatofsky
José Clopatofsky

Soat de motos, una EPS en ruedas

“En Valledupar, por cada 100 SOAT de motos aparece un 22.5 por ciento de reclamos de atenciones médicas por supuestos accidentes de tránsito”.

11:36 a.m. 16 de mayo del 2017

La motocicleta tuvo su gran feria nacional en Medellín hace un par de semanas. La asistencia de público fue masiva durante los tres días de la exhibición, que es el espejo esperado de un mercado que el año pasado colocó 553.000 motos nuevas en el país.

Nada de lo visto sorprende, pero sí hubo ciertos movimientos importantes, ya que esta vez todas las marcas fueron y los ensambladores locales, que conforman el 93 por ciento de las ventas, se unieron y promulgaron un manifiesto sobre el comportamiento de su sector. Aunque esto pareciera un documento rutinario, resulta que por primera vez todas las marcas que tienen manufactura se dejaron ver simultáneamente y acordaron políticas y conceptos generales. Hasta ahora, siempre hubo cismas y celos que impidieron que se diera una asamblea con el cuórum completo ante los medios.

La Feria de las 2 Ruedas llegó a su decimoprimera edición, cronología que coincide con el fantástico crecimiento de este producto. En el año 2000, apenas se colocaban 53.000 motos, y en este 2017 las proyecciones son de medio millón.

Sin embargo, esta cifra enorme significa una caída importante de las ventas con respecto al año tope que fue el 2014, con más de 652.000 ventas. Las razones son en algún porcentaje la saturación y en este ejercicio 2017 se agregan el mayor IVA y los impuestos a las motos de tamaños intermedios que han frenado el ‘upgrade’ que la adrenalina de la moto inyecta a cada dueño, que siempre quiere más cilindrada entre las piernas.

El estudio de los ensambladores se apoya en las cifras del RUNT, que indican que el parque de estos vehículos llega a los 7.2 millones. Sin embargo, la realidad es que los SOAT vigentes al pasado 31 de marzo son solo 3.5 millones, y esta cifra es la realidad de aparatos funcionales y legales. Por más que haya fraude o evasión, difícilmente duplicarían la población real, que fue la base del documento, que necesariamente requiere una nueva óptica y calibración si se quiere que sea real.

En el extenso e interesante documento se pasa rápidamente por encima del tema de la revisión técnico-mecánica de las motos, cuyas cifras deben ser dramáticas en materia de evasión y falsificación y, en gran medida, un enorme fracaso con profundo impacto en la seguridad vial.

Lo del SOAT de motos es un problema muy grave, pues este documento se ha convertido en un carné efectivo para obtener la atención de las EPS, simulando accidentes. A su vez, el servicio de salud acoge estos casos con los brazos y las registradoras abiertas, pues estos reclamos los pagan las aseguradoras prácticamente de contado, a diferencia de los reintegros usuales, que pueden tardar años, cuando llegan.

El abuso y el engaño que hacen miles de personas presentado el SOAT con el pretexto de un accidente en moto ha llevado a las aseguradoras a restringir su expedición en muchas ciudades, en especial del norte del país, donde el tema se volvió rutina como sistema de acceso a la medicina. Muchos vendedores de motos tienen que obtener el SOAT para el cliente en otras ciudades y hay sobreprecios por la maniobra, que debe ser por ley expedita y obligatoria en todo el país, sin restricciones. Solo un dato: en Valledupar, por cada 100 SOAT de motos aparece un 22.5 por ciento de reclamos de atenciones médicas por supuestos accidentes de tránsito.

¿Quién le pondrá coto -mejor decir freno, porque empezarían a cobrar también esa enfermedad a costillas de la moto- a este gravísimo problema? Tiene tantas aristas que es difícil ubicar responsables, pero a este paso, es mejor tener un SOAT propio o de un amigo que ande en moto que un carné de prestación de servicios de salud.

Bien. Así sean solo 3.5 millones de motos las que andan, y que son evidentes porque siempre hay un aparato de estos en el espejo derecho, la Feria de las 2 Ruedas mostró una infiltración enorme de empresas chinas, ya no en las ventas de motos nuevas, donde tuvieron una efímera presencia y fracasaron, pero sí en el campo de repuestos y accesorios. Un estand completo de la Feria se lo tomaron con sus piezas, con una agresiva muestra en la cual en algunos de los puestos era difícil conseguir a alguien que hablara castellano. Como sea se meten en los mercados.

Sin duda, la Feria es un certamen clave como vitrina de esta industria y el reflejo de la necesidad que tienen millones de colombianos de este aparato para trabajar y moverse, pero cuya masificación requiere políticas de seguridad, de libertad (hay ciudades como Medellín donde existen más de 80 medidas que restringen y estigmatizan inconstitucionalmente el uso de la moto), de convivencia con el automóvil y de capacitación y calificación de los conductores, pues los pases los sigue expidiendo irresponsablemente el Ministerio de Transporte contra el recibo de la luz.

FRASE
“En Valledupar, por cada 100 SOAT de motos aparece un 22.5 por ciento de reclamos de atenciones médicas por supuestos accidentes de tránsito”.

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