José Clopatofsky
José Clopatofsky

Las tareas pendientes

"Hay que reconocer que la ministra Abello puso en vigor el uso de airbags y ABS, y ese es un paso importante para la seguridad vial del país".

10:11 a.m. 31 de mayo del 2016

Lleva pocos días en el cargo de ministro de Transporte el ingeniero javeriano Jorge Eduardo Rojas, manizaleño de cepa y brillo, pues ha sido alcalde de su ciudad, además de haber transitado por varias dependencias del municipio y también fue concejal. Su gestión le valió ser reconocido en el momento como uno de los cinco mejores alcaldes del país en el período de 2012 a 2015.

Por lo tanto, pergaminos le sobran y experiencia acumula en el tema de las obras públicas y la infraestructura, que son una clara prioridad en esa cartera que tiene un cordón umbilical con la Vicepresidencia.

Retos también le sobran, pero seguro sabrá defenderse muy bien en el tema del cemento y el pavimento, los contratos y sus minucias, la planeación y la vigilancia del desarrollo de todos los ambiciosos y urgentes planes viales que están planteados en su despacho. Esa es la esencia del perfil que el presidente ha trazado para ese cargo.

Queda, por otro lado, el tema del transporte y el tránsito, que amerita un examen de fondo luego del desorden y el desbarajuste en los cuales los dejaron los funcionarios de la anterior administración, que no fueron competentes en sus labores. Eso pudo verse con el galimatías de las tablas de impuestos, los pasos en falso y el limbo en que dejaron a Uber con tal de no incomodar a los gremios de los taxis por falta de firmeza y autoridad, la eterna dilación del funcionamiento de la Agencia de Seguridad Vial, la presentación del proyecto de un nuevo código de tránsito ante el Congreso, la homologación en seguridad de los vehículos, la liberalidad en la entrega de licencias para manejar moto sin la más mínima exigencia, la descoordinación con las acciones de la Policía de Carreteras, el gigantesco despelote con los límites de velocidad, el festival de los radares en los municipios a beneficio de los particulares, la anarquía de las normas que están en manos de centenares de funcionarios y alcaldes por la falta de mando y políticas del Ministerio. Y paro acá, porque se me acabaría el papel citando pendientes y urgencias que le esperan a esta administración, la quinta en el gobierno actual, clasificación que demuestra la volatilidad de la cartera.

Hay que reconocer que la ministra Abello puso en vigor el uso de airbags y ABS a partir del próximo primero de enero, y ese es un paso importante para la seguridad vial del país. Pero no sobra preguntarse por qué no lo implementaron desde cuando el ministro Germán Cardona (en 2010) hizo la respectiva resolución, que luego el lobby de las empresas cuyos carros no se ajustarían a esa característica evaporó sin recatos. Es claro que en el Ministerio mandan desde afuera muchos actores.

Esperemos que en esta etapa el grupo de trabajo que seguramente renovará el ministro Rojas les pare bolas al automóvil, al transporte, al tránsito, a las normas, a la vida de los que ruedan en las vías y para quienes el Gobierno solo tiene miradas voraces para meterles la mano al bolsillo.

Y a propósito de esta actitud cabildera de los gobernantes con los ciudadanos del automóvil, es decepcionante que la alcaldía de Bogotá, después de tantos anuncios, preparativos y estudios durante 10 años, haya resumido sus políticas de ‘movilidad’ en otra tanda de impuestos o con la descarada figura de vender horas de uso de los carros cuando lo prohíbe el pico y placa, con lo cual los beneficios de esta medida se congestionarán a cambio de una recolecta de más platas que nadie sabe a la hora de la verdad en qué se gastan. Es un irrespeto con quienes atienden cumplidamente la restricción y una demostración de que la plata manda por encima de la armonía de la ciudad.

Es toda una contradicción, cuya única explicación es conseguir platas y reparar entuertos que vienen de tantas malas y negligentes administraciones que saquearon las arcas de la ciudad, o volver a pagar por enésima vez las obras de las vías de Transmilenio, que son una catástrofe técnica y administrativa en cuyo púlpito figuró el actual alcalde.

La esperanza de que haya ministro de Transporte y no solo de infraestructura y sea un brazo de la Vicepresidencia contrasta con la pobre propuesta que en este tema de la movilidad ha hecho hasta el momento la alcaldía de Enrique Peñalosa, de quien se esperan impresionantes políticas y cambios, propios de su publicitada preparación y estudios, para destrabar en alguna proporción la atorada Bogotá que, con su nuevo impuesto, pinta peor, pues va a castigar a quienes cumplen con la restricción del uso de sus carros.

FRASE
“A propósito de esta actitud cabildera de los gobernantes con los ciudadanos del automóvil, es decepcionante que la alcaldía de Bogotá, después de tantos anuncios, preparativos y estudios durante 10 años, haya resumido sus políticas de ‘movilidad’ en otra tanda de impuestos o con la descarada figura de vender horas de uso de los carros cuando lo prohíbe el pico y placa.

Es un irrespeto con quienes atienden cumplidamente la restricción y una demostración de que la plata manda por encima de la armonía de la ciudad”.

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