José Clopatofsky
José Clopatofsky

Las tradiciones se están volatilizando

Imposible dejar pasar el Salón más importante del mundo sin darle un repaso, más allá del noticioso a lo que se está viendo en la industria.

05:45 p.m. 28 de septiembre del 2015

Imposible dejar pasar el Salón más importante del mundo para el automóvil sin darle un repaso, más allá del noticioso (reporte completo en esta misma edición), a lo que se está viendo en la industria de la movilidad.

Fráncfort es el salón más grande en el mundo occidental y es la realidad, pues los encuentros de Tokio o Shanghái están mucho más concentrados en productos domésticos o de autos que no pasan las fronteras de la seguridad internacional.

Esta vez, a diferencia de Ginebra, que suele ser el escenario de los estilistas, en Fráncfort hubo muchos más prototipos conceptuales, varios de los cuales, curiosamente, son hechos para que la gente los emule en los juegos de computador como Gran Turismo. Las fantasías de los diseñadores se traducen en maquetas esplendorosas como las de Mercedes, Bugatti o Hyundai, con las cuales marcas y autos de ciencia ficción caminan con millones de consumidores de estos juegos y consideran que es una gran publicidad institucional.

Después de haber sintetizado en este mismo espacio una larga entrevista con el presidente de Porsche, Matthias Müller, y el director mundial de investigación y desarrollo, Wolfgang Hatz, en marzo pasado luego del salón de Ginebra, recuerdo perfectamente algunas de sus frases: “Porsche no hará carros autónomos; los nuestros son para manejarlos”. “El carro autónomo es un Uber”. “Hasta el momento nadie ha ganado un dólar con los carros eléctricos”. “Cuando sea el momento pensaremos en eso, pues tenemos toda la tecnología en casa”. “Sabemos de electricidad” (dos meses después ganaron otra vez las 24 Horas de Le Mans). “Que otras abran el camino eléctrico y veremos cómo entrar. En todo caso, siempre haremos el mejor carro del mundo en su especie; esa es nuestra marca”.

El mundo cambia rápido y sus pensadores no tienen mucho pudor. En Fráncfort, Porsche presentó su carro E-Mission, previsto para que salga dentro de cinco años y que sea todo un Porsche: 250 km por hora, 0 a 100 en un chispazo, pero más cerca al cliente del Panamera que al del 911. Caminará 500 kilómetros “a la lata” -no por instantes, como los actuales- y se recargará en 15 minutos.

¿Cómo encontraron tan rápido esas soluciones? Pues obviamente el proyecto lleva tres años, aunque por razones estratégicas tengan que decir “mentiras piadosas” sin que les tiemble regresar a la misma mesa pocos meses después con las tesis contrarias.

El gran problema para resolver es la autonomía, y Porsche tiene las baterías que lo pueden hacer. El otro es el tiempo de carga, que lo resuelven pasando la red de 400 (lo común en lo existente) a 800 voltios, con lo cual las ganancias son enormes. Así funciona el carro de Le Mans.

Queda, sin embargo, un gran cuello de botella por resolver e implementar: las estaciones de recarga. Si los gobiernos no se involucran en estos desarrollos y no montan las redes (ya en Alemania están en ese tema), pues el asunto no va adelante. Poner todo en 800 voltios cuesta lo mismo que en 400, y sería lógico hacer el tendido de carga en esta tensión, lo cual pone a trabajar a todos los demás constructores de eléctricos en una tecnología más factible. Porsche dice que implementar esas redes con terceros no es lo ideal, pues se meten intermediarios en el negocio de la energía y encarecen el proyecto. Y que la marca no tiene el tanque financiero para hacerlo por su cuenta y menos para los volúmenes de vehículos que podría fabricar. O sea, Porsche no solo lanzó un carro sino además un reto tecnológico mundial con su ‘E-Mission’.

Y en cuanto al carro autónomo, nadie lo descarta; de hecho, estos magos alemanes de la ingeniería están trabajando en el aparato que puede ser la antítesis de sus filosofías, pero de todas maneras tienen claro que sus carros esenciales, como el 911, “nunca serán eléctricos y siempre usarán un motor 6 cilindros plano”. Ojalá dentro de seis meses en Ginebra no digan lo contrario, al menos en el tema de este carro icónico.

Pero volviendo al Salón, el mundo ahora está concentrado en las aplicaciones, en que el carro sea un celular en ruedas, en que estén llenos de pantallas y controles táctiles. Porque los temas de emisiones, carbonos, gasolinas o seguridad son un examen aprobado colectivamente por la industria, en la cual hay un declive de la moda diésel, estancamiento en los carros populares, propuestas de todos los tamaños para las SUV y los cambios de rumbo impensables más allá del de Porsche: lanzaron una camioneta Bentley y otra Jaguar, y Ferrari estudia cómo meterse en el cuento de las SUV.

Las tradiciones se están volatilizando.

FRASE
"Los temas de emisiones, carbonos, gasolinas o seguridad son un examen aprobado colectivamente por la industria, en la cual hay un declive de la moda diésel, estancamiento en los carros populares, propuestas de todos los tamaños para las SUV y los cambios de rumbo impensables más allá del de Porsche: lanzaron una camioneta Bentley y otra Jaguar, y Ferrari estudia cómo meterse
en el cuento de las SUV".

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