MAURICIO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
Aníbal González dio seis millones de pesos como cuota inicial para adquirir una camioneta Carry usada para su negocio de venta de jugos. El carro costaba 16 millones. Sin embargo, cuando quiso asegurar su vehículo, el taller que le realizó el peritaje le dijo que le habían metido gato por liebre.
Algunos problemas que habían pasado desapercibidos para González al momento de la compra eran un chasís podrido, latas en mal estado, remiendos con soldaduras mal aplicadas y de mala calidad, y un estado general bastante regular, que le hizo ¿rajarse¿ en la prueba del taller de la aseguradora.
Lo peor de todo es que cuando el hombre fue a que le devolvieran las ¿arras¿ que había pagado, le dijeron que ellos no le podían devolver ningún dinero; que, por el contrario, el cliente debía terminar de pagar los 10 millones que aún les debía.
González insistió en que no era justo y la respuesta del negocio de compraventa de autos fue que iba a dejar el asunto en manos de un abogado. Aunque dicha situación no se presenta en todas las vitrinas de usados, pues hay unas con mayor prestigio y responsabilidad que otras, no sobra tomar ciertas precauciones.
Compra segura
Según Ricardo Blanco, gerente de Autoexpo, establecimiento que vende carros usados, el consejo más importante para el potencial comprador de carro usado es dirigirse a los establecimientos formales, es decir, aquellos que cumplen con los requisitos tributarios y de funcionamiento que exige la ley.
Otra recomendación es que así vaya a adquirir carro en un concesionario, no sobra mandarlo revisar por un tercero antes de concretar el negocio. ¿Es una labor preventiva que no muchos clientes están dispuestos a realizar¿, comenta Blanco.
El ejecutivo agrega que la base para cualquier negocio es la buena fe, pero que en caso de presentarse ¿vicios ocultos¿ o daños del vehículo preexistentes que no sean evidentes para el comprador no experto, es posible poner la queja ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).
Sin embargo, Blanco aclara que ¿la SIC dice que los carros usados no tienen garantía, a menos que sea uno de modelo reciente y que esté cobijado por la garantía del fabricante¿.
Otros gerentes de vitrinas consultados afirman que, dado que ellos les reciben usados a sus clientes por dinero o como parte de pago por otro vehículo, ¿a veces se les cuela uno que otro carro maquillado¿.
Eduardo Huertas, un comprador y vendedor de carros independiente aconseja que hay que tener cuidado cuando se compra un usado, pues no todos los vendedores independientes lo hacen de manera transparente. Él asegura que existen formas de hacerlo ver presentable.
Por ejemplo, algunas personas mandan regrabar los surcos de las llantas para que se vean menos usadas de los que realmente están, lo cual es todo un peligro para el conductor. Otras, les hacen un ¿baño de María¿ al carro, que es pintarlo ¿por encimita¿.
Existen otros trucos no muy recomendables para hacer creer que un carro está en buen estado, como los aditivos o los aceites más viscosos para engañar las pruebas de compresión del motor o el simple hecho de manipular el contador de kilómetros.
Los concesionarios y las vitrinas que funcionan de forma responsable ofrecen ciertas garantías, dependiendo del modelo y el estado del carro. Por ejemplo, Autoexpo da 30 días a los clientes, después de adquirir su usado, para que estos expresen sus inquietudes o sus insatisfacciones a la compañía.
Por eso, el consejo más importante es comprarle a los concesionarios o las vitrinas de trayectoria reconocida y no ¿a la vuelta de la esquina¿.
Ojo con el chasís
Blanco, de Autoexpo, dice que las partes estructurales en las que más concentran su atención los talleres de las aseguradoras son los parales, así como las punteras delanteras y traseras del chasís, que son las terminaciones del esqueleto del carro.
También hace énfasis en la importancia de que el vendedor le exprese al cliente el verdadero estado de la máquina. Por ejemplo, un carro que esté demasiado barato debería despertar suspicacias en un comprador, a menos que se le diga sin secretos que fue estrellado, que tuvo un mal arreglo, que está para reparar o que le han dado demasiado uso.
La edad del vehículo es otro aspecto que se debe tener en cuenta, pues no es lo mismo comprar un carro modelo 2000 que uno de 1990, pues en 10 años la diferencia de recorrido puede fácilmente ser de 250 mil kilómetros.
Adicionalmente, es importante saber qué tipo de mantenimiento se le ha dado a un vehículo, si se ha llevado a buenos talleres o al concesionario para sus revisiones periódicas y si los arreglos grandes, en caso de estrelladas, solo han significado cambiar partes enteras, como el capó, los guardafangos o las puertas.
Andrés Jaramillo, gerente de Colserauto, taller especializado de una aseguradora, dice que no importa si un carro ha sido estrellado, siempre y cuando la reparación se lleve a cabo por manos expertas, en talleres con los equipos idóneos y con partes originales.
Recomendaciones
Cuando compre carro usado recuerde que:
- Es mejor adquirirlo en un establecimiento confiable.
- Así sea un sitio confiable, mándelo revisar de un tercero. Normalmente, una revisión puede valer entre 80 mil y 120 mil pesos.
- Lo que más miran los talleres de las aseguradoras (si lo va a asegurar) en cuanto a la estructura son los parales de la carrocería y las punteras del chasís.
- Si se mete en el negocio, después es difícil deshacerlo, a menos que existan ¿vicios ocultos¿, es decir, problemas que no eran evidentes en el momento de la compra.
Nota: se consideran ¿vicios ocultos¿ los defectos o daños ocultos o disimulados, que tiene o puede tener el carro vendido, que lo hagan inútil para el uso al que se destine, o que disminuyan dicho uso.
Cuando hay vicios ocultos, la ley dice que el comprador podría no haber comprado el bien o haberlo adquirido por menor precio.
La ley no considera vicios ocultos aquellas fallas que el comprador hubiera podido conocer por sí mismo.