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El Suzuki Alto vuelve al mercado colombiano con todas sus características renovadas

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Suzuki Alto

Llega con un motor dietético, una caja de relaciones cortas, buen torque, muy liviano y gran aceleración. También conserva un espacio perfecto para 4 personas. Arranca en 24 millones de pesos.

La mayoría de las veces, las segundas partes no son buenas, pero todas las reglas tienen sus excepciones. Bajo esa premisa, con un gran recuerdo de su desempeño y confiabilidad mecánica, regresó
el Alto, aunque esta vez cobijado por el logo de Suzuki, que siempre fue su casa original aunque durante muchos años se vendió en Colombia como Chevrolet, debido a que la marca japonesa fue propiedad parcial de General Motors y por ese acuerdo Colmotores nos surtió de toda la gama de Suzuki, tales como Esteem, Alto, Sprint y los Vitara, en varias tallas.

El retorno del Alto, que ya es la quinta generación del carro que llegó al país hace más de 12 años, es volver a probar un grande empacado en el estuche pequeño que prácticamente sigue intacto.

El carro conserva su estructura mecánica que lo hace un carro liviano, pues apenas suma 765 kilos en la balanza, dependiente de un pequeño motor de 996 centímetros cúbicos y 12 válvulas, que le inyecta rapidez, un desempeño notable y hace que entre el tráfico ponga a la mayoría en el retrovisor durante los primeros metros.

Esas inolvidables relaciones cortas de su caja manual de 5 velocidades, heredada y mejorada con respecto a la que hizo famoso al viejo Sprint, hacen que sea escurridizo en los tramos cortos, y la dirección, que ahora tiene una asistencia eléctrica, responde con exactitud y suavidad.

Es la versión mejorada en pequeños detalles, pues conserva
las características que lo hicieron inolvidable en nuestro mercado, como su rendimiento, economía de combustible y confiabilidad.

Por eso, hay que aceptarlo también con esas debilidades propias de su figura, que no es una gran novedad. La arquitectura de la suspensión apenas sí se modificó, aunque es ligeramente más robusta, por lo que se siente algo endeble en los baches y un poco desbocado al entrar a buen ritmo en las curvas, aunque es mucho más silencioso que la anterior versión y su instinto urbano sigue intacto.

También hay que volver a acostumbrarse a que el motor de tres cilindros vibre más de lo acostumbrado y su zumbido ingrese a la cabina un poco amplificado, pero eso se olvida porque responde
como pocos y los 67 caballos de potencia, junto con el torque de 87 Nm, hacen que manejarlo sea divertido y no deje dudas pues se comporta como una máquina de precisión, básica, simple, como un reloj.

Y a diferencia de otros carros de cilindradas de menos de un litro, mantiene su desempeño en la ruta pues sube como si lo jalaran desde la cima, sin problemas, aunque no hay que ponerlo a competir en velocidad final. Este es quizás el gran cambio con respecto al modelo conocido, que se movía con un 4 cilindros de 16 válvulas de excepcional rendimiento y también un litro de cilindrada.

En el interior, se lamenta lo espartano de su presentación y equipamiento pues, al igual que su mecánica, son muy simples. Tiene útiles compartimientos en las puertas y en la consola central,
la luz interior es deslumbrante, el tablero viene apenas con lo justo y, aunque tiene pantalla de información digital, a diferencia del anterior Alto, todo se limita a la conducción.

Los acabados son acordes con el nivel de entrada en el que va a competir. La versión más completa tiene tacómetro, dos elevavidrios eléctricos y bloqueo central. Comparten con el Alto básico el aire acondicionado, que es un plus en el precio,
se agradece la guaya para abrir la quinta puerta y la tapa del combustible, así como el desempañador de la ventana trasera, que junto con los limpiaparabrisas demostraron que cumplen con su labor sin tacha en estos terribles días de lluvia.

Sin embargo, no se explica que ninguna de las dos versiones tenga radio y esta ausencia se nota en la consola central. Por último, el precio explica que el espacio interior es justo. En sus 3,62 metros de longitud caben con justeza cuatro adultos, debido
también a que la tapicería es mucho más moderna y voluminosa, pero la bodega de equipaje, de apenas 180 litros de volumen, reclama apoyo externo si se requiere para viajar.

Pero para su uso en la ciudad cumple perfecto, con una  suspensión un poco rígida pero bien calibrada, unos frenos de discos adelante que tranquilizan por su exactitud y una dirección que, a diferencia del primigenio Sprint, no reclama esfuerzos.
En fin, el Alto es un carro cuyo disfrute está bajo el acelerador,
pues la gratificación se gesta desde la arrancada y se mantiene
hasta la siguiente parada en la estación de gasolina para una nueva recarga, pues, como su antecesor, su motor es dietético y su apetito le permite consumir solo un galón por cada 58,5 kilómetros de recorrido.

Es un buen primer carro el que vuelve a poner en el escenario el fabricante japonés Suzuki, que ahora está representado por la importadora chilena Derco, y que puede llegar a ser una gran opción en este cambiante mercado que a veces vuelve a
apostar por lo bueno y ya conocido.

Lo mejor de todo es que su precio está en 24 y 25 millones de pesos.

FRASES:

El Alto se vendió en el país entre el 2000 y el 2004 con la carrocería de la quinta generación. En la actualidad va por la séptima generación y su reemplazo mundial es el Celerio.

El Grupo Volkswagen es dueño del 19,9 por ciento de las acciones de Suzuki Motor Corporation, por lo que en la actualidad es su mayor accionista.

Hay dos versiones del Suzuki Alto: la Estándar, que viene con aire
acondicionado, en 24 millones, y el DLX, que suma bloqueo central, tacómetro y dos elevavidrios eléctricos, por 25 millones de pesos.

RECUADROS:

Pequeños detalles
Los cambios estéticos con respecto al antiguo Alto se reflejan
en el nuevo capó de dos pliegues, la parrilla pentagonal de tres hojas y marco cromado, las luces de mayor tamaño que le dan un nuevo carácter, el bómper delantero con su gran toma de aire inferior y, obviamente, el logo Suzuki.

Mientras que en los costados, solo los protectores plásticos de la puerta son los elementos novedosos, así como los stops de nuevo diseño que ocupan una mayor porción de la quinta puerta.

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