Una tuerca histórica

El equipo Mercedes seguramente guardará en la galería de los fiascos la tuerca que se redondeó en el cambio de la llanta del carro de Bottas en Mónaco

revista motor

03:52 p. m. 01 de junio del 2021
Tuerca rueda Fórmula 1

Tuerca rueda Fórmula 1, Valtteri Bottas

Un percance en el cambio de llantas en el pit de un equipo de la Fórmula 1 es improbable porque es una meticulosa y calibrada operación que se realiza en menos de 3 segundos, y para ello todos los elementos en juego son de una alta sofisticación: mecánicos y humanos.

A pesar de todos los ensayos, un equipo hace cerca de 50 simulaciones de la operación durante el fin de semana de carrera, a Mercedes se le bloqueó el cambio de una llanta del carro de Valtteri Bottas en Mónaco.

¿Cómo pudo sucederle esto al mejor equipo de carreras del mundo?

Cada mecánico tiene dos pistolas a la mano, la que va a usar y una de repuesto al lado. Por lo tanto, ya hay dudas y precauciones.

Valtteri Bottas, Mercedes Fórmula 1, Mónaco 2021

Valtteri Bottas, Mercedes Fórmula 1, Mónaco 2021

La pistola que debe aflojar una muy estudiada tuerca central no es cualquier herramienta de estantería de Homecenter. Es pesada y brutal, pues gira a 9.000 revoluciones e impacta la tuerca con un torque o fuerza de 3.000 Newtons por metro (3.172 libras/pie), movida por aire o nitrógeno a altísima presión. Esto, para darles una idea, es 10 veces la fuerza del motor diésel de un camión de alta capacidad. Por ende, el diseño de las pestañas de la tuerca, ya no es hexagonal, es muy complejo para que resistan ese impacto y los materiales más que robustos y a la vez livianos, similares a los de la copa que las mueve.

Cada tuerca cuesta más de 8 millones de pesos y está hecha en titanio, y cada pistola cerca de 80 millones. Para esa operación, solo en herramientas, tienen 640 millones de pesos, sin contar los accesorios como la copa que mueve la tuerca.

La pistola es inteligente. El primer disparo lo hace en el sentido de aflojar, retiene la tuerca y automáticamente revierte el sentido para la segunda operación de apriete. Hay tuercas y pistolas izquierdas y derechas porque las tuercas y los ejes son diferentes dependiendo del lado del carro y se ajustan en sentido contrario al de la marcha.

Mientras eso sucede, un mecánico quita la rueda y otro coloca la nueva. Antes, cuando quedaba la operación terminada, el mecánico levantaba una mano para indicar que estaba todo concluido, pero vieron que se perdía tiempo en las señales, por lo cual ahora cada pistola tiene una señal automática de luz verde que le indica al operador que el torque y el ajuste fueron correctos, y esta se coordina con un semáforo que está a la vista del piloto. De paso, les informa a los computadores de los ingenieros los detalles de la operación gracias a sus circuitos electrónicos en línea. Curiosamente, en medio de tanta automatización, los gatos deben ser operados por personas.

Pero… pero… La operación necesita de la precisión del piloto, quien debe detener el carro en las marcas para que las ruedas queden totalmente enfrente de los mecánicos, y esta vez, Bottas paró un poco antes, centímetros, y el operario no pudo poner la copa de la pistola ajustada a la tuerca y al disparar todo ese torque, se arrancaron las pestañas y quedó redonda.

Total, carrera perdida, carro al garaje y la tuerca no pudieron zafarla posteriormente ni siquiera con la ayuda de los mecánicos de Ferrari, que llevaron un equipo “pesado y especializado”, que no era nada diferente a un gran martillo y una sierra, pero tampoco pudieron romper la tuerca dado su material y se fue el carro a la fábrica con la llanta puesta a la espera de romper la tuerca con discos de corte, brocas especiales para el titanio, sopletes, etc.

Mercedes agradeció oficialmente la ayuda de esas herramientas de Ferrari, teniendo en cuenta que en su camión no usan ese tipo de cosas para arreglar un F1.

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