40 preguntas a José Clopatofsky

Con la edición 782 de la revista Motor se celebran 40 años de su aparición. José Clopatofsky, su director, cuenta historias de estas cuatro décadas.

redacción vehículos

04:45 p. m. 19 de noviembre del 2021
Revista Motor, portada 1, portada 782 40 años

Revista Motor, portada 1, portada 782 40 años

En noviembre de 1981, EL TIEMPO puso a circular la edición número 1 de la revista Motor. Por esos días Colombia apenas empezaba a abrir sus horizontes a la industria automotriz. Con esa edición, Motor obtuvo la pole position en el periodismo automotor y se convirtió en lectura obligada de millones de entusiastas y amantes de todo cuanto aparato tenga ruedas y motor.

José Clopatofsky, su creador y director durante estas cuatro décadas, convirtió a Motor en un referente nacional de la industria y el periodismo, pues la revista, a pesar de tener un nicho muy particular y contenido especializado, ha sido la más leída del país por encima de publicaciones de opinión o farándula, según estudios de medición. Muchas banderas a cuadros.

Clopa, quien además es el editor de esta sección, nos cuenta secretos y anécdotas durante estos 40 años. Queridos lectores, ajusten sus retrovisores.

José Clopatofsky. Foto: Milton Díaz

José Clopatofsky. Foto: Milton Díaz

¿De dónde salió la pasión por los carros y el automovilismo?
Fue más una infusión en territorio abonado por la polaridad que tiene todo joven con los carros. Pero nada originado en casa porque mi papá, de fierros, solo el estilógrafo que manejaba con admirable habilidad para escribir y dibujar. En cambio, un tío, Guillermo, que no tuvo hijos, me adoptó e inoculó sus aficiones. Era piloto de Avianca de los tiempos de DC3, DC4 y Constellation, y luego de muchos otros pajarracos, corredor de carros y piloto de tierra pues finalmente fue quien condujo todos los carros de las pruebas de los 40.000 kilómetros de Motor. Murió de un infarto manejando el último de estos.

Y el periodismo, ¿de dónde?
Incrustado en los genes. Mi papá trabajaba en periodismo de opinión y de la fina literatura y escritura. De ahí la herramienta preinstalada, creo. En los exámenes vocacionales de la época (1964) salió que debía ser comunicador, pero esa profesión no se enseñaba en la época y entones me metí a Derecho. Pero como andaba detrás de los carros, empecé a hacer boletines de la Escudería Colombia y a llevarlos a los periódicos que quedaban todos a pocas cuadras en el eje de la Jiménez con 7.ª.

¿Cómo llegó a EL TIEMPO si estuvo a punto de ser cura?
La familia paterna era sumamente religiosa y me tenían muy planillado para el sacerdocio y de ahí sucedieron tres años de seminario que se diluyeron cuando ambas partes, la curia y yo, coincidimos en que no íbamos por la misma ruta. Entonces terminé bachillerato en el Liceo de Cervantes y luego vino la historia de los boletines, me hice amigo de los periodistas y llegó la oportunidad de una invitación de ir como piloto de Claude Regnier al Circuito Central Colombiano de 1967. Humberto Jaimes, director de Deportes de EL TIEMPO y mi mentor en el oficio, me encomendó que hiciera unas crónicas de la carrera para ver cómo salían, y al regresar a Bogotá me dijo que pasara a donde don Enrique Santos Castillo y él me remitió a la oficina de personal que dirigía Doroteo González, papá de Pacheco. Me dijo que tenía orden de contratarme y entré a la página Internacional, que era donde se aprendía leyendo cables. Fue en junio de 1967. Y en esta casa sigo.

Entonces, ¿piloto o periodista? ¿Cómo se decantó por el periodismo?
Primero de copiloto aprendiendo el oficio, porque no había facultades. Luego como piloto de los productos que he dirigido, Deportes de EL TIEMPO, durante 10 años; concepción y dirección del periódico Hoy, ahora ADN; muchos cubrimientos diferentes a los carros, 40 años de Motor, Motor TV, etc. Pero esto se definió mucho antes, haciendo el periódico del seminario, que se llamaba Difusión y era una alternativa tolerada en vez de la capilla tres veces al día.

Portadas Revista Motor

Portadas Revista Motor

¿Cuántos carros ha probado?
Seguro, más de 500.

¿Cuál no ha podido manejar?
El Fórmula 1. Estuve dos veces en sus mandos, pero una cosa es dar vueltas y otra manejarlo.

Pero probó un Fórmula 1 como piloto y como periodista, ¿qué tal la experiencia?
Mucho mejor como periodista porque sigo hablando de eso. Como piloto en cambio fueron muy pocas vueltas en las cuales es imposible saber en qué proyectil estaba sentado. Un F1 tiene infinidad de cosas y tecnologías sobre las cuales uno escribe abusivamente como si fuera el diseñador del carro, pero cuando está sentado manejándolo se aprecia que está a años luz de un piloto que sea capaz de sacarle siquiera el 30 por ciento a semejantes fierros. En las tres vueltas de la invitación, en las cuales además está la presión de ir a hacer el oso delante de todos los colegas, pues es imposible hacer algo diferente a girar responsablemente aunque de todas maneras vaya a mil. Y me trompeé, pero estaba mojada la pista, ya en la última vuelta. Buena disculpa, pero queda en la memoria haber andado recto y torcido en un fierro de esos. Mi mejor velocidad en una curva fue como de 160 y Fernando Alonso la pasaba a ¡270! Game over.

¿Cuál es su equipo de F1 preferido?
Por su historia y tradiciones, aunque cada vez menos rojas, Ferrari.

Sabemos que tiene varios carros, ¿cuál de esos es su cariño verdadero, el que no se compra ni se vende?
El Chevette de carreras que hicimos con mis hijos.

¿Cuál es el mejor carro?
Diseño italiano, suspensión francesa, motor alemán, interior inglés, confort de Estados Unidos, armado en Japón y comprado en China.

¿BMW o Mercedes?
BMW para manejarlo, Mercedes para que me transporten, aunque algunos de sus últimos carros son totalmente deportivos.

¿Por qué nunca ha tenido carro americano?
Me sobra la tercera parte de todo lo que tienen, obedecen tres veces menos de lo que uno quiere, consumen el triple de lo racional y nunca llevamos suficientes botellas para ocupar todos los portavasos.

¿Cuál es la pregunta que más le hacen en la calle?
¿Por qué le bajó el precio a mi carro?

¿Santa Fe o Millonarios?
La mayoría de mis carros son rojos, pero mi camiseta es azul.

¿Es verdad que pilotea aviones?
Totalmente. Un gran amigo, Miguel García, piloto e instructor, me hizo una instrucción privada y aprendí a manejarlos. Nunca saqué licencia porque faltaban cursos de tierra y, por supuesto, plata para tener y sostener un avión. Pero la idea era que cuando tocara escribir de aviones uno no quedara boquiabierto ante una cabina. Al contrario, preguntar dónde lo enciendo… y si puedo volarlo. Así hice con mis propias manos tres aterrizajes cuasireales en el simulador del Airbus A380 de la fábrica en Toulouse y muchas otras experiencias similares en esas máquinas que sin mis cursos habrían sido imposibles.

¿Automóvil, SUV o camioneta?
Carro tradicional. En la SUV me sobra el mezzanine, y en la camioneta, la otra mitad del edificio. En este momento no necesitamos esos espacios que para otras personas son esenciales. Diferentes momentos de las vidas.

SUV

SUV

¿Tiene un Wartburg en su corazón? ¿Por qué?
En la época, finales de los 60, el corazón latía fuerte, solo en dos tiempos como esos motores porque eran lo único alcanzable en precio. El primero se lo compré a Daniel Samper Pizano a muchos plazos y en ese mismo carro fui campeón nacional de automovilismo, meses después. Imposible olvidarlo.

¿Por qué nunca salen personas en la revista?
Sale el director, por obligación del diseño. De resto, el tema de la revista son los fierros, no la gente, salvo en muy raras ocasiones de personas que se salen del marco de los presidentes o funcionarios de mercadeo de las marcas. Esa política nos ha permitido espantar mucha fauna.

Además de Motor, ¿qué más ha hecho en EL TIEMPO?
Redactor deportivo, editor de Deportes, autor de libros de fútbol con Maturana, conceptor del periódico Hoy (hoy ADN), Motor TV, director de Motor y cargaladrillos incondicional para el tema que toque.

¿Se considera un influencer de cuatro décadas?
Por los resultados de lecturabilidad de Motor, sí.

¿Fangio, Senna, Schumacher o Lewis?
Los cuatro y Niki Lauda.

¿Por qué fotógrafo?
Cuando empecé los cubrimientos, siempre sentí que una cámara era esencial y eso me causó hasta vetos de los reporteros gráficos porque en muchas ocasiones tomé su puesto y era explicable. Poco a poco, eso se volvió usual en el oficio y luego se inventaron la categoría del reportero integral que hace de todo. Para mí es impensable salir sin cámara, y de hecho puede haber unas 400 portadas de Motor tomadas por mí, entre muchas fotos publicadas en la revista y el periódico.

¿Qué es más fácil, escribir un editorial o hacer un carro de carreras?
El editorial porque el papel aguanta todo y al otro día se puede rectificar o suavizar. El carro de carreras no tolera errores.

¿En dónde se come el mejor chicharrón callejero en Bogotá?
Debe haber muchos, pero Tocino Inn del 7 del barrio 7 de Agosto, en la esquina de Los Cauchos, es campeón. Y seguro, saludable porque nunca me han hecho daño.

Portada Motor 782

Portada Motor 782

¿Qué ha sido lo más difícil de hacer en estos 40 años de Motor?
La columna del director. Es usual llegar con ella cuando ya todo está camino a la imprenta y muchas veces arrancarla sin tema alguno. Pero siempre algo sale.

¿Cuál es el secreto de sus titulares?
La motivación de un buen artículo que resida debajo de un título. Y poner un poco de picardía, juego de palabras, pero no esconder la noticia. O a veces se me ocurre un título y hay que modificar el artículo para que concuerde.

¿Cuál de ellos lo ha metido en problemas?
Ni idea. Pero seguro muchos porque no dicen lo que a veces las marcas o los temas esperan, pero sí se busca que intuyan lo que los lectores quieren saber.

¿Qué se siente ser el periodista más veterano de la redacción de EL TIEMPO?
El periodismo nace inmediatamente después de entregar una edición o un artículo. En esa cronología, o eres tan joven como los demás, o te pasan a las efemérides al otro día.

¿Qué le saca la piedra?
La pulidora del taller.

¿Ha tenido algún ‘chasco’ con un personaje famoso?
Es probable que sí, pero creo haberlos disimulado discretamente. Y viceversa.

Van 40 años de Motor y más de 50 en el periodismo. ¿Qué sigue ahora?
Aunque uno eventualmente no esté en el día a día, nunca dejará de ver la vida desde el ángulo del periodismo.

¿Hay Motor impresa para otros 40 años?
Lo digital se lee…

¿Qué ha sido lo mejor en estos 40 años?
Siempre hay picos y subidas, pero lo mejor es la consistencia con la cual lo uno arregla lo otro.

¿Hace 40 años se imaginó hasta dónde llegaría la revista Motor?
Ni idea, pero siempre era claro que viajaría en el mismo platón en el cual circulan todos los días desde hace 104 años los ejemplares de EL TIEMPO.

¿Y que Bogotá estaría así?
Nunca pensé que el crecimiento de la ciudad fuera la multiplicación de los huecos, de las malas políticas, de la ineficiencia de la mayoría de sus alcaldes, de la politiquería, de la corrupción, de la inmovilidad. Pero si hace 75 años levantamos los rieles de un tranvía que ahora tratamos de reconstruir y en estos tiempos arrancan los adoquines para destruir las obras públicas, creo que transitamos por un doloroso y desbarajustado escenario.
No hemos podido tener una verdadera autopista en Bogotá.

¿Para cuándo tendremos autopistas inteligentes y carros autónomos?
Para los biznietos de Claudia López y Enrique Peñalosa. Ojalá.

¿Se acerca el fin de los motores de combustión? ¿Desaparecerán?
Cuando los dejen de hacer, habrá muchos billones de estos rodando que no se pueden apagar de un día para otro. Eso quiere decir que, aunque eventualmente algún día desaparecerán, las cuentas reales de ahora son que en vez de acercarse su fin, se alarga su vida, claro, mejorando muchas de sus características y combustibles como el hidrógeno y las gasolinas sintéticas. Hay un enorme atraso en las infraestructuras y en las políticas de los gobiernos como para decir que eso es cosa de cinco años o de plazos utópicos.

¿O sea, que eso no es inminente ni realista?
Volvo, pionera y fundamentalista de la electromovilidad, acaba de confesar que las emisiones que se generan para fabricar un carro eléctrico y sus componentes son un 70 por ciento superiores a las de la producción de uno de combustión interna. Y que para recuperar ese daño hay que manejar el eléctrico durante nueve años. Luego las cuentas no son tan contundentes para los carros de pilas.

¿En cuántos países ha estado?
Más de 40.

¿Cómo ‘está siempre’ un buen periodista?
En cierre y ‘colgado’ con su material.

¿De dónde viene su apellido?
Mis tatarabuelos fueron polacos. Llegaron a Colombia a finales del siglo XIX.

MINI Cooper SE 2022, foto: Daniel Otero 05

¿Después de una vida dedicada a los carros de combustibles fósiles sería capaz de pasarse definitivamente a un vehículo eléctrico? ¿Sí o no y por qué?
El carro con motor eléctrico es más agresivo, brioso y entretenido de manejar, pero es como un karaoke: le faltan voz y humanidad. Tocará… pero uno acaba tarareando la letra de la combustión para compensar el silencio de la ecomovilidad.

¿Algún carro en prueba se le varó? ¿Cómo fue esa varada y cómo salió del lío?
Se quemó el empaque de la culata del R9 a la mitad de la prueba de los 40.000 kilómetros y regresó al taller desde Buenaventura colgado de una grúa. Lo vio toda Colombia. Hubo una gran controversia con Sofasa, pues eso se publicó y hasta le cortaron la pauta al periódico. Cuando se hizo el desarme final en la propia planta de Renault en Duitama, de nuevo el motor estaba agónico por el mismo problema. Se publicó el resultado, y ante la evidencia también poco después volvieron los anuncios.

¿Cuál ha sido el mayor susto que ha pasado en una prueba de manejo?
Dos veces cuando compartí carros con periodistas norteamericanos que nunca habían manejado un carro mecánico. En un Tour de Francia le pasé el carro de EL TIEMPO a un gringo de Sports Illustrated mientras yo escribía en plena marcha. El tipo se equivocó de cambios, de pedales y de conocimientos cuando iba sobrepasando al pelotón del Tour femenino y nos trompeamos en mitad de la carrera. Después, la policía del Tour me iba a clavar la multa porque era el titular del carro mientras el colega estaba escondido en los baños de las salas de prensa. Fue difícil explicarlo y salvarle el pellejo.

¿Qué color de carro nunca se compraría y cuál es el que más le gusta?
Es más importante el carro que el color. Los rojos y verdes son los preferidos.

¿Cuál es el accesorio que nunca le pondría a un carro y cuál es el infaltable?
Nunca una alarma y menos de esas que se disparan en un ‘conjunto’ a media noche. El aire acondicionado es esencial.

¿Buen conductor, pero mal copiloto? ¿Alguna vez ha sufrido estando en el puesto del pasajero?
Sufro todas las veces que voy al lado derecho, menos en los carros ingleses.

¿Cuál es la portada que más le ha gustado de la revista en estos 40 años?
“Voló Senna”. Cuando murió, lo pusimos en la portada al mando de su helicóptero.

¿Cuál ha sido la edición más exitosa de Motor que usted recuerde?
La primera. Si esa no hubiera funcionado, no habrían salido las siguientes 781.

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