Alfa Romeo, una carrera de 110 años

Hoy es parte del grupo Fiat pero sus autos siguen teniendo un carácter y una tradición estética que los hace especiales y diferentes.

revista motor

04:17 p.m. 09 de junio del 2020
Alfa Romeo 8C 2900B Touring

Alfa Romeo 8C 2900B Touring

El 24 de junio de 1910, un grupo de empresarios italianos compró la ‘Società Italiana Automobili Darracq’, que era la filial de la marca francesa de ese nombre y funcionaba en el barrio Portello, suburbio de Milán. Formaron la A.L.F.A., abreviatura de ‘Anonima Lombarda Fabbrica Automobili’, para la cual de inmediato contrataron al especialista Giuseppe Merosi para que concibiera el primer automóvil, bautizado 24HP. Era supuestamente un sedán deportivo, pero de inmediato probó su potencial corriendo en la Targa Florio de 1911, una famosa carrera rutera en la isla de Sicilia.

No era cualquier carro primitivo como tantos de esos años, porque alcanzaba los 100 kilómetros por hora gracias a un motor de 4,1 litros que entregaba 42 caballos. El 24HP punteó la mayor parte de la distancia, pero no ganó porque tuvo un despiste, sin embargo, la demostración le valió a la incipiente industria vender 50 ejemplares, lo cual fue un enorme éxito.

Desde la primera manifestación, la empresa dejó claros sus genes, pues desde entonces hasta hoy las pistas han sido su escenario y pasión, al lado de máquinas de gran poder, finas y fuertes, decoradas siempre a la usanza de los grandes carroceros italianos. Tampoco fue ajena a las inquietudes del momento y autorizó a otros dos audaces emprendedores a instalar el motor del H24 en un biplano que decoló el 17 de septiembre de 1910 de la plaza de Armas de Milán, pero resultó ser un ave de corto vuelo, ya que nunca se vendió.

Alfa Romeo 6C 2500 SS Spider de 1942

Alfa Romeo 6C 2500 SS Spider de 1942

La acogida que tuvo el H24 generó una importante cadencia en Portello, que en 1913 llegó a entregar 200 unidades por año y en 1915, 2.500 empleados aseguraban la producción que ya ofrecía variantes del auto original. Pero ante la incertidumbre que generó la Primera Guerra Mundial que estaba en ciernes, los bancos que movían las finanzas le confiaron a un joven emprendedor de Nápoles, Nicola Romeo, la conducción de la firma. La guerra los obligó, como a todas las empresas, a fabricar compresores y motores para los aviones y municiones.

Al terminar la guerra, en 1919, volvieron a salir automóviles, pero su nombre había cambiado, así como su logotipo al acoger el apellido de Romeo y se formó el apelativo completo que hoy conocemos, escrito alrededor de un estupendo escudo, cuya historia pueden ver adjunta. Simultáneamente con grandes y sonados autos de lujo, Alfa acondicionó muchos de ellos para las competencias, muy de la mano de Romeo, quien también los conducía en las pruebas donde las victorias se sucedían con frecuencia. Atraído por esos resultados, un joven entusiasta, empírico mecánico y carrocero tocó las puertas de Alfa pidiendo una opción de trabajo en el equipo de carreras.

Fue tal su persistencia y entusiasmo que le dieron el cuarto auto oficial del equipo, en el cual forjó su carrera deportiva como piloto, que no tuvo las mismas dimensiones de su visión organizadora, empresarial, mecánica e innovadora que habría de conducir los destinos de esa rama de Alfa Romeo a la cúspide de las competencias: Enzo Ferrari.

Alfa Romeo Tipo B P3 de la Scuderia Ferrari

Alfa Romeo Tipo B P3 de la Scuderia Ferrari

Desde 1922 hasta la Segunda Guerra, Alfa cosechó triunfos por todas partes que repercutían en sus ventas, pues los carros de competencia eran derivados de los que ofrecían a los clientes que los compraban y Ferrari preparaba. Hubo la famosa serie de sus autos “P”, entre los cuales el P1 fue el ganador del primer campeonato mundial que hizo, y el P3 “monoposto” hizo revolución, ya que no llevaba al usual acompañante mecánico. Luego vino la no menos célebre serie de los “C”, en la cual el modelo 6 tuvo una curiosa característica técnica, pues su chasís flectaba y ondulaba para resistir mejor las carreteras destapadas donde corría.

Una buena parte de esos carros que eran para uso de calle se vendían como chasises rodantes que eran carrozados de manera individual por Zagato, Touring Superleggera y otros artistas de la lámina y el diseño que abundaban en Italia.

Cuando volvieron las carreras después de la guerra, Alfa reaccionó de manera inmediata y ganó los dos primeros campeonatos del mundo de la saga que hoy conocemos como Fórmula 1 con un dominio aplastante que, ante la opinión, fue un desquite de los años previos al conflicto cuando los alemanes de Mercedes y Auto Union dieron buena cuenta de la supremacía de Alfa, que no pudo contener a las flechas de plata financiadas directamente por el gobierno de Hitler, a pesar de haber hecho un indómito auto con ¡dos motores!

Alfa Romeo Giulia GTA

Alfa Romeo Giulia GTA

La firma, que fue nacionalizada en la crisis de 1933, tuvo que dejar las carreras y concentrarse en la producción masiva en la reconstruida fábrica de Portello que había sido bombardeada y empezó otra era mostrando sus turismos desde el Salón de París de 1950. El nuevo rumbo se perfiló muy bien con el lanzamiento de los Giulietta Sprint en 1954, carro que, a lo largo de su evolución, ha hecho historia hasta nuestros días con sus variantes para pasajeros, deportivos, GTA para las pistas y los convertibles para los bulevares y la pantalla chica. Además, abrió el mercado de Estados Unidos. Reforzó el portafolio el Giulia familiar, pero siempre la mecánica se soportaba en el fiable y potente motor de 4 cilindros con dos ejes de levas en la culata, que cubicó entre 1,3 y 2 litros y tuvo diversas alimentaciones hechas por Weber, desde el carburador de un cañón hasta los dos dobles horizontales que son clásicos.

En los años 60, Alfa volvió a las pistas con un equipo conocido como Autodelta, que se ilustró con lindos y rápidos prototipos que ganaron dos mundiales de resistencia y más adelante surtió con motores al revolucionario Brabham de la F1 que tenía una turbina succionadora atrás, y mucho después incursionó con sus máquinas en los Indycars, con poca potencia y menos fortuna, en las manos de Roberto José Guerrero.

Alfa Romeo Giuilia de 1962

Alfa Romeo Giuilia de 1962

Dos símbolos
El trébol de cuatro hojas “Quadrifoglio” es un amuleto de la buena suerte en Alfa Romeo y hoy usan ese emblema en sus carros especiales. La leyenda viene desde 1923, cuando el piloto Ugo Sivocci lo pintó en el capó de su carro y ganó la Targa Florio. En 1964, se creó la Escudería Autodelta para regresar en forma a las pistas y el nombre aún funciona.

Un emblema inmortal
El escudo de Alfa Romeo tiene una curiosa simbología. Lo concibió uno de los diseñadores de la casa, Romano Cattaneo, quien, observando desde una estación del tranvía en Milán la torre Filarete, se interesó por la culebra que devora o libera a un hombre, no hay certeza, y que era parte del escudo de armas de la familia Visconti, poderosa en los comienzos de la ciudad. Para complementar el blasón, pusieron al lado una cruz roja sobre fondo blanco, que es parte del escudo de la ciudad. Los nudos laterales son emblemas de los Saboya que gobernaban en ese momento y luego desaparecieron. Las leyendas han cambiado dependiendo de las condiciones y con la llegada de Romeo a la administración de la firma, en 1915. A pesar de los retoques y simplificaciones, sigue siendo inconfundible y bello.

Datos
En 1986 Fiat compró la totalidad de la firma que quedó incluida junto con Ferrari, Maserati y Lancia en el grupo que asumió la quiebra de Chrysler y se llama FCA que, una vez finalizados los documentos, hará parte del nuevo consorcio que agrega a Peugeot y Opel, también adquiridos por Fiat.

Alfa Romeo no ha tenido una presencia consistente en Colombia. Varios importadores movieron la marca en menor escala hasta la llegada del grupo Todeschini de Venezuela en el 2010, inicialmente con el Mito. La marca no prosperó y cerró la representación en el 2016. Podría volver de la mano de la importadora SK Bergé.

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