La ampliación de la Autonorte y la Séptima sigue en ‘dibujitos’

El proyecto Accesos al Norte de Bogotá Fase II está en etapa de estructuración. Su alcance y ejecución necesitan ser aprobados por MinHacienda y DNP.

redacción vehículos

02:49 p.m. 04 de octubre del 2019
Actualmente solo 46 de 151 peajes cuentan con sistemas de este tipo.

¿Pagaría usted entre 3.500 y 4.500 pesos de incremento del valor del peaje Andes? (Autonorte con calle 245). Esta es una de las preguntas de una ‘encuesta de percepción’ para que los usuarios de la Autopista Norte y la Carrera Séptima opinen “sobre la necesidad de ampliar y construir nuevas obras que mejoren los accesos a la capital del país”.

Entrar o salir de Bogotá por la Autopista Norte sigue siendo significando un caos.

La situación que a diario viven miles de usuarios de la autopista Norte con los trancones, que en los últimos 20 años han puesto a Chía a dos horas de Bogotá, sería suficiente argumento para que el Gobierno Nacional, el Distrito y la Gobernación de Cundinamarca se apersonaran ahora sí en serio del asunto. Incluso hay un movimiento que promueve en redes sociales y en vallas la etiqueta #MamadosDelTrancónDelNorte (Ver recuadro).

La encuesta (se puede ver en el siguiente enlace: enlace https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeF142c5q74WJAA3k_R7XWi3-WZeQx4pxbIVFmA6xNou_9Axg/viewform) es realizada por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en convenio con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y la Gobernación de Cundinamarca; y según Diana Cardona, vicepresidente de estructuración (e) de la ANI, la participación ciudadana “es clave” para la viabilidad del proyecto Accesos al Norte de Bogotá Fase II.

Pero todo indica que lo clave es saber si los usuarios están dispuestos a pagar un incremento en el costo del peaje, propuesta que ya causó un serio malestar entre los usuarios y pobladores de la sabana cuando el alcalde, Enrique Peñalosa, dijo que la única forma de arreglar el problema era subiendo la tarifa.

Entrar o salir de Bogotá por la Autopista Norte sigue siendo significando un caos.

Un malestar que se suma al que causó el anuncio con bombos y platillos de la ampliación de la autopista Norte en el gobierno anterior, pero que, a decir de muchos, “era una solución en donde no se necesitaba”, pues esas obras se están haciendo del peaje Andes hacia el norte, mientras que el verdadero problema de Bogotá es el embudo en que se convirtió la autopista entre las calles 245 y 170.

Para este tramo, tanto en la Autonorte y la Séptima, la solución está en unos muy bonitos ‘renders’ divulgados a la prensa por el Ministerio de Transporte junto a la mencionada encuesta, en la cual se les pregunta a los usuarios por cuál es el principal motivo para desplazarse por estas vías, con qué frecuencia lo hace y cuánto tiempo se demora entre Bogotá y el peaje Andes.

A modo de ‘zanahoria’, a quienes diligencien la encuesta se les hace una descripción de lo que sería la ampliación de la Autopista Norte: cinco carriles mixtos en cada calzada, entre las calles 192 y 245, más la construcción de un carril exclusivo para Transmilenio; además, la construcción de la segunda calzada entre las calles 201 y 245 sobre la carrera Séptima. Incluye también andenes y ciclorrutas, mejorar los retornos y la construcción de intersecciones viales.

Entrar o salir de Bogotá por la Autopista Norte sigue siendo significando un caos.

Luego, los usuarios deben calificar de 1 a 6 los beneficios del proyecto: ahorro de tiempo en horas pico, obras de movilidad como puentes y ciclorrutas, conexión humedales y beneficios ambientales, seguridad vial, menor congestión vehicular y “que no se construirán nuevos peajes”.

Y por último viene el ‘garrote’ que está al final de la encuesta. “Teniendo en cuenta que para lograr estos beneficios, debe hacerse un incremento al valor del actual peaje, considera que este debe ser de: $3.300, $3.900, $4.500”.

A estas alturas y a pesar de los enormes trancones en los que ciudadanos y empresas pierden tiempo y dinero, la solución está muy lejana. El proyecto Accesos al Norte de Bogotá Fase II está en etapa de estructuración, y “su alcance, así como su ejecución, están en etapa de evaluación y requiere de aprobación de entidades como el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional, entre otros”, dice la ANI.

Entre tanto, en el corto plazo no hay al menos un plan de acción para hacerles la vida más amable a los usuarios de la vía. La mal llamada Autopista Norte está plagada de remiendos en las losas que son un peligro para los motociclistas y un ‘acabadero’ de llantas y suspensiones; y la Séptima es una estrecha trocha llena de huecos.

Entrar o salir de Bogotá por la Autopista Norte sigue siendo significando un caos.

#MamadosDelTrancónDelNorte
Con esta etiqueta en redes sociales, que luego se convirtió en pancartas que aparecieron en vías del norte de Bogotá, se dieron a conocer varios jóvenes quienes crearon el grupo Bogotá 20 días, que se describen en su cuenta de Twitter @20Bogotá como “un grupo de jóvenes preocupados por la movilidad de Bogotá. Estamos mamados del trancón”.

Las pancartas que aparecieron en agosto y septiembre sorprendieron a los usuarios de la autopista Norte y la avenida Novena. En ellas había (porque luego alguien las quitó) un texto que decía “mamados del trancón del norte, grupo 20 días Bogotá”.
Los jóvenes liderados por Juan Felipe Guzmán, les exigen a las autoridades soluciones a los trancones en la ciudad. En su cuenta de Twitter explican que una persona pasa al menos 20 días en los trancones de Bogotá.

En otro tuit han puesto una imagen en la que se lee: “No concebimos que niños, universitarios y padres de familia pasen más de tres horas en un trancón diario. Que estemos perdiendo tiempo de estudio metidos en un trancón. Que la única salida hacia el norte de Bogotá sea una autopista a la que no le cabe un carro más”.

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