Aprenda a convivir con los turbos

Hay muchos mitos con respecto a su uso, pero lo cierto es que mejoran sustancialmente la potencia, reducen el consumo y las emisiones contaminantes.

redacción vehículos

04:01 p.m. 27 de septiembre del 2019
El 'nuevo mundo’ turbo

El 'nuevo mundo’ turbo

Hasta hace unos años los turbos eran unos aparatos de los cuales solo se hablaba en autos de carrera, en la Fórmula 1 o si acaso en las películas. Su solo nombre era sinónimo de velocidad y potencia. Ver y oír la estampida en las calles de un carro con motor turbo era cosa de admirar, al menos esa era la sensación entre los amantes de los ‘fierros’.

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Hoy son otros tiempos y otras las necesidades. Los turbos llegaron para quedarse, a tal punto, que este, uno de los grandes desarrollos tardíos de la industria del automóvil, está presente en casi el 90 por ciento de los motores que se fabrican hoy en día. Nos referimos a motores ‘pequeños’, de 1.4 litros y menos, con turbo.

Esto pasa en otras latitudes más no se refleja tanto en nuestro país en donde los turbos son comunes en carros de alta gama pero una rareza que apenas comienza a verse en modelos de gama media como el Chevrolet Cruze Turbo (1.4 Litros, 153 HP) o el Volkswagen Jetta (1.4 Litros, 150 hp), que marcan el camino a seguir.

Ese camino parece muy largo sino nos atenemos a la tecnología obsoleta o anticuada que tienen los modelos más vendidos en Colombia: ninguno de ellos tiene motor turbo. Entre estos están los Renault Duster, Sandero, Logan y Sandero Stepway; Chevrolet Beat y Onix, Mazda2 y 3, Kia Picanto y Nissan March.

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El 'nuevo mundo’ turbo

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Los turbos no son nuevos. Su uso inicial fue destinado para maquinaria pesada y en locomotoras; y todos los motores Diesel los usan como norma.

En la década del 60 se instaló en automóviles pero eran los compresores derivados de estos motores pesados y tenían muchas deficiencias en su flexibilidad de uso y el consumo.
También en el pasado fueron indispensables en los aviones con motores de pistón que perdían potencia con la altura.

Por allá en los años 30, la compañía Garret Air Research patentó un dispositivo al que llamó “Corrector de altura”, que como los turbo de hoy aprovechaba la salida de los gases de escape del motor.

Renault los implantó en la Fórmula 1 en 1977 pero la tecnología no estaba aún madura y los accesorios del sistema tampoco daban la talla, tanto que se demoró dos años para obtener una primera victoria. Hoy el turbocargador es estándar en la mayoría de los autos de competencia.

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El 'nuevo mundo’ turbo

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¿Por qué el ‘boom’ de los motores turbo?
Si bien en principio los turbos se asociaron a velocidad y potencia, su masificación en los motores modernos obedece a las altas exigencias para disminuir las emisiones contaminantes, mayor eficiencia de los motores y por lo tanto menor consumo.

Otro gran mito que empieza a derrumbarse y que es uno de los ‘temores’ más constantes de los compradores de carros nuevos: el ‘miedo al consumo’. Si usted recuerda, hace años, por allá en los 60 y 70 se valoraban los motores de seis y más cilindros con desplazamientos de tres y más litros, que con mucho esfuerzo y con algunas excepciones conseguían 150 o 200 caballos de potencia.

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Esas exigencias ambientales llevaron a las marcas a una especie de ‘movimiento’ dentro de la industria conocido como downsizing o también llamado por algunos ‘el milagro de los motores pequeños’.

Esto no es más que la reducción del tamaño y la cilindrada para disminuir el consumo y las emisiones, pero no podían perder potencia para mover los autos de tamaño importante.

El 'nuevo mundo’ turbo

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Para ello se recurrió al turbo que forza la entrada de la mezcla al motor con presión, en lugar de la admisión por succión natural de los pistones, con lo cual se mejora de manera impresionante la eficiencia volumétrica.

Como el turbo se activa con el paso de los gases de escape, si el motor no está en condición de exigencia, por ejemplo en el tráfico, se comporta como la pequeña máquina de baja cilindrada de poco consumo y emisiones pero al acelerarlo se transforma en una fuente de potencia extrema.

Se calcula que un turbo aumenta al doble la potencia de un motor. Gracias a este cambio los autos no perdieron tamaño pero consumen menos gracias a la incorporación del turbo.

Un claro ejemplo de esto es el Ford Focus (que no está en Colombia) que se lanzó hace un tiempo en Estados Unidos con motor de tres cilindros turbo (Ecoboost) que genera 125 caballos de potencia.

El 'nuevo mundo’ turbo

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El Focus se lanzó en 1998 en Europa y un año más tarde en Estados Unidos y para que sea hagan a una idea, tuvo varias motorizaciones, entre ellas una de dos litros que rendía 130 caballos de potencia, es decir solo 5 más que su hermano de última generación.

El turbo es un elemento mecánico. Su función es reaprovechar la energía y velocidad gratuitas que generan los gases de escape al salir para hacer girar una turbina solidaria que chupa aire del medio ambiente y lo presuriza hacia el motor. Así incrementa el rendimiento (más potencia) y reduce las emisiones contaminantes en comparación con un motor de equivalente rendimiento pero atmosférico.

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Con el empuje de más aire en la admisión aumenta la presión en el motor que se debe regular para que no aumente de forma ilimitada, para lo cual se usan válvulas de descarga. Además de estas, en el colector de admisión se instala otra válvula de ‘alivio’ que abre para evitar el choque de la corriente de alta presión contra la mariposa del acelerador que se cierra al soltar el pedal.

Ford Ecoboost turbo de 3 cilindros y 1.0L

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Esta es la causante del sonido cuando se levanta el acelerador. Otro elemento esencial, común en todos los sistemas correctos, es el intercambiador o intercooler que es un radiador en el cual el aire que ha presurizado el turbo se enfría con el aire ambiente para que recupere densidad y suba la eficiencia.

Si bien esto parece complejo en realidad es sencillo, solo hay que tener algunos cuidados (Ver El mantenimiento) y disfrutar el manejo de un automóvil con turbo. Si nunca ha tenido la oportunidad de hacerlo no se ‘espante’ con tanto cuento. Ensaye y se dará cuenta que la respuesta del motor a su pie derecho lo sorprenderá.

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El mantenimiento
¿Son costosos los turbos? Sí, cualquier reparación cuesta una buena suma, pero lo bueno es que salvo que no se tengan en cuenta algunas recomendaciones y cuidados, casi nunca fallan. Cuando se dañan se cambian pues las reparaciones no son confiables debido a la alta precisión de las partes y el balanceo riguroso que se necesita del conjunto.

Hoy hay turbos genéricos en el mercado que reemplazan los originales por valores mucho menos especulativos y más razonables.

Hasta hace unos años una de las quejas eran el retraso en su respuesta, es decir, que usted aceleraba pero el motor se demoraba unos segundos en recibir la ayuda del turbo. Eso se ha superado gracias a las turbinas de geometría variable y de menor tamaño y al control electrónico de la presión del turbo.

Ford tiene el V8 turbo más potente del mundo

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Un turbo en el motor de gasolina funciona entre los 800 y 900 grados centígrados, mientras que uno diésel llega a unos 500 o 600 grados. El pequeño artefacto de alta precisión gira con facilidad a una velocidad de 120.000 y más revoluciones, dependiendo del tamaño de las turbinas. De ahí que su mantenimiento es fundamental.

En primer lugar, hay que ser muy estrictos con los cambios de aceite, sintético es mejor y el recomendado por el fabricante. Si bien no es necesario en un turbo de calidad y buen diseño, muchas personas dejan girar por unos segundos el motor antes de apagarlo para que el aceite siga circulando por el turbo para evitar que el éste se queme o cristalice en los ejes a muy alta temperatura, algo que terminaría bloqueándolo y es uno de los principales problemas de un turbo al igual que el daño del sello que aísla el aceite de las turbinas y se consume rápidamente cuando este falla. Sin embargo, con el tiempo de estacionar es suficiente para que el turbo quede en mínima. Mucha gente piensa que el turbo se “dispara” súbitamente pero esto no es así porque sus turbinas siempre están girando, aún en mínima, y va generando presión a medida que se acelera.

El 'nuevo mundo’ turbo

El 'nuevo mundo’ turbo

¿Se puede instalar un turbo?
La respuesta a esta pregunta es sencilla: Sí. Sin embargo, el asunto no es fácil ni económico. Hay turbos genéricos que vienen con el kit de instalación, pero esto no es suficiente. Al motor hay que hacerle unas modificaciones que no están incluidas en los kits antes y después de instalarlos. Además no todos los carros o la mayoría de carros fabricados sin turbo tienen el espacio disponible para su instalación. Lo primero en todo caso que hay que hacer es modificar el múltiple de escape para colocar el compresor y luego toda la línea del aire entre el turbo, el intercooler y la entrada al motor.

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Como los motores no han sido diseñados para soportar el aumento de la mayor presión que genera la mejora de potencia y torque de un turbo cuando no viene de serie, hay que mejorar la refrigeración del agua y el aceite y claro, el computador de origen no sirve pues no tiene los mapas de aporte de gasolina que requiere el mayor flujo de aire que envía el turbo. También se debe calibrar la relación de compresión y en muchos casos modificar la cabeza de los pistones o la culata para reducirlos y evitar la detonación. Igualmente se necesitan nuevos mapas de encendido.

El 'nuevo mundo’ turbo

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Otro ajuste importante es el sistema de combustible porque hay que cambiar los inyectores por unos de mayor caudal y todo esto se apoya en el uso de un nuevo computador externo programable con sus respectivos sensores si se quiere lograr el pleno rendimiento de la modificación.

Tampoco hay que descartar colocar un embrague más capaz pues al cambiar por el mayor par motor, este puede patinar y es razonable mejorar los frenos pues seguramente necesitará unos más potentes para detener el carro.

A estas alturas es claro que sí es posible instalarle un turbo a su carro, la pregunta es: ¿Vale la pena la inversión? Ya vemos que sí es posible, lo que hay que evaluar es si vale la pena o decidirse por un carro que lo traiga de fábrica que es ahora un lugar común.

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