¿Por qué es peligrosa la ‘requintada’?

A propósito del fiasco del Mercedes-Benz de Valtteri Bottas en la F1 de Mónaco, nos llega el tema de la apretada de tuercas al estilo colombiano.

revista motor

07:39 a. m. 03 de junio del 2021
Más de 80.000 mil llantas ingresaron de forma irregular

Existe un término muy peculiar entre nosotros, que es la “requintada” y aplica en dos áreas: de nuestra Academia de la Lengua, en cuyos libros significa sobrepujar, exceder, entre algunas aplicaciones. Y en los montallantas, donde el operario suele pararse en el extremo de una larga cruceta y aprieta las tuercas de las ruedas hasta cuando crujen. Luego, en un segundo acto, la espalda y estructura física del dueño del carro, cuando tiene que quitar la rueda en carretera, puede sufrir graves perjuicios tratando de hacer la operación, sobre todo con las ridículas llaves de pernos o tuercas que traen los carros. Y más si se trata de una señora en tacones.

Las tuercas y los tornillos tienen un límite de trabajo de acuerdo con su especificación. No todos resisten lo mismo ni hacen tareas similares en la mecánica. Se diferencian por grados de resistencia y van marcados para saber cuánta fuerza se les puede aplicar al apretarlos y qué tan capaces son de soportar las tensiones y las torsiones de las partes que amarran.

Más de 80.000 mil llantas ingresaron de forma irregular

Cuando se aprieta excesivamente, el tornillo se alarga y va perdiendo resistencia y, si se insiste en el torque, finalmente se revienta y eso sucede en los carros con frecuencia, en especial cuando se trata de “espárragos” (otra palabra del argot) que van anclados o soldados en el bocín y el rin se fija con tuerca. Cuando exceden el apriete, el espárrago se gira y hay que desarmar el conjunto para volver a soldarlo. O las roscas de los pernos se borran y hay que reemplazar las partes.

Los tiempos cambian y han impuesto en los servicios de llantas las pistolas neumáticas o eléctricas para estas tareas y los operarios son muy dados a exagerar en el ajuste. Las pistolas tienen una capacidad de torque y cuando llegan al límite patinan y producen los traqueteos en la herramienta cuando esta no gira más. Repetir el proceso, es decir, la supuesta requintada moderna con varios pistoletazos adicionales, como es frecuente verlo, genera riesgo porque cada golpe adicional que da la herramienta lo asume la tuerca o perno, que se puede reventar o debilitar.

No deje que se pasen de ajuste ni de malabares cuando instalan las ruedas de su carro. Si quiere estar seguro de que la operación fue correcta, pida que hagan el apriete final de esos elementos con una llave de torque, en especial si tiene rines de aleación, y en los manuales suele encontrarse la fuerza que se debe aplicar, no solo en las ruedas, sino en todos los tornillos y tuercas del carro. Si el taller o montallantas donde se encuentra tiene ese torquímetro, está en un sitio profesional.

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