Probamos la Ford Ranger Raptor, un serio juguete

La versión más extrema de esta pick up mediana es un claro ejemplo de que los carros no son solo una necesidad sino también un gusto.

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04:37 p. m. 31 de marzo del 2021
Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero 03

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

Daniel Otero / Redactor Motor.com

Para un niño pocas cosas llegan a ser tan divertidas como ver un charco e inmediatamente sentir esas ganas de saltar, salpicar, reír; porque, ¿por qué no? Un juego debe ser divertido, no necesita razones más allá de querer pasar un buen rato y por eso para algunas personas la mejor definición para un carro suele ser que “es un juguete”. La Ford Ranger Raptor es uno de esos carros.

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero 18

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

Objetivamente hablando no tiene sentido, tiene fallas, inconsistencias y uno que otro punto que de vez en cuando alcanzaría a cosquillear el arrepentimiento. La imagen de la pantalla de infoentretenimiento no es la más clara ni con la mejor definición, se pierde fácil con el brillo del sol, los gráficos se ven viejos y la respuesta es lenta, especialmente cuando se maneja la navegación que, por cierto, no tiene el mapa de Bogotá actualizado.

A pesar de sus dimensiones, la banca trasera es muy justa para tres personas y a quien le toque el puesto del centro no estará muy feliz ni por la dureza del espaldar (debido al portavasos al respaldo) ni por el túnel de transmisión que obligará a sus pies a compartir un reducido espacio con sus compañeros.

Galería: Prueba de la Ford Ranger Raptor

Si en la Ranger Limited la consola central con sus botones minúsculos y difíciles de ubicar sin tener que desviar la mirada no es lo que se esperaría en un vehículo (por más que sea de trabajo) que ronda los 160 millones de pesos, en la Ranger Raptor que supera los 200 se ve aún más fuera de lugar. Los plásticos duros no son los mejores al tacto, mejorando en algo a la vista gracias a la combinación de colores y con el tiempo como su mayor prueba a vencer.

Y sin embargo, la gran mayoría de esto pasa a un segundo plano cuando llega la hora de conducir. Su motor diésel no es el más silencioso ni el más rápido (ver ficha técnica al final), y la transmisión de diez velocidades parece que se hubiera quedado a medio camino en su programación para acoplarse a este, pero en general es un conjunto que da la sensación de poder trepar lo que sea.

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero 06

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

Como buen diésel aquí lo que cuenta es el torque y solo basta un terreno ligeramente mojado o suelto para que una buena presión sobre el pedal del acelerador se lo demuestre a las ruedas traseras, que con todo y las asistencias encendidas alcanzan a patinar y permiten realizar algunos derrapes.

Esto, por supuesto, sucede con la tracción únicamente en el eje trasero, que seleccionada en carretera no transmite la mayor sensación de estabilidad (faltaría ver qué tanto cambia con algo de carga en el platón) y por lo cual es recomendable enganchar ‘la doble’. El carácter cambia más de lo que podría pensarse y se siente un aplomo mucho más confiable.

Para andar en carretera este sería el modo más recomendable para reducir la tendencia a navegar de la cola curva tras curva. El sonoro motor diésel nunca deja la cabina pero sí algunas sensaciones encontradas: luego del arranque contundente la aceleración y hasta la velocidad no son sus mayores fuertes y por ejemplo a la hora de hacer sobrepasos hay que planearlos con más cautela y sobre todo hacerlos con más espacio del que se creería.

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Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero 17

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

Los trayectos en ciudad son más agradables. Con todo y sus 5.3 metros de largo, 2.1 (con espejos) de ancho y 1.87 de alto, que de todas formas la mantendrán afuera de algunos parqueaderos, no es tan engorrosa como se creería y en cambio aquí es donde la posición de manejo alta y sobre todo la suspensión empiezan a cobrar sentido.

Si acaso pecando un poco por ser algo brincona en las desniveladas vías capitalinas, la suavidad en complemento con las llantas de 33 pulgadas que absorben los huecos y resaltos casi sin inmutarse es su principal ventaja. Gracias a la altura la visibilidad es muy buena prácticamente en todo momento y las miniaturas amarillas que nunca dejan espacio sin ocupar lo piensan dos veces al ver las enormes defensas y ruedas de la Ranger Raptor.

Pero siendo una Raptor, ni la calle ni la carretera son los lugares donde se siente más a gusto. Tomen ese desvío de la carretera que siempre “les ha hecho ojitos”, y siempre y cuando haya espacio suficiente, la Ford Ranger Raptor pasará sin problema.

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero 16

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

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Aquí es donde los amortiguadores Fox de 2.5” y todo el sistema de suspensiones cobran vida y sacan a flote las bondades de lo que ahora sí empezamos a ver como un juguete. Si en carretera tener la tracción a las cuatro ruedas da sensación de estabilidad, con más razón lo hará en destapado y sobre todo si se quiere ir rápido. Con límites, claro, pues por más capaz que sea no se pueden pedir milagros ni abusar de ella, ni mucho menos esperar que corrija errores (y mucho menos despistes) humanos.

Dejando de lado las destapadas donde se puede llevar buen ritmo y pasando a senderos más rotos y estrechos la Ranger Raptor sigue mirando los obstáculos por encima del hombro, las llantas sobrepasan los escasos barrizales sin inmutarse y los únicos que parecen sufrir (además de pasajeros que no tendrán mucho de dónde sujetarse) son los espejos que a cada lado van rozando la maleza.

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero 01

Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

En las pequeñas vías cundinamarquesas que usamos no hubo bache, piedra, resalto u obstáculo en plano, subida o bajada que ‘despeinara’ a la Ranger Raptor o si quiera nos hiciera pensar en tener que enganchar el bajo. Los siempre impredecibles llanos orientales o los sectores más complejos de una dedicada pista 4x4 seguramente lo harían, y ya esto nos da una muy buena idea de lo que es esta pick up: sus límites (con el conductor adecuado al volante) son altos.

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Y sin embargo, todavía queda el pero más grande de la Ford Ranger Raptor. Después de haber saltado en el charco y de haber salpicado todo lo que se pudo, en la otra esquina, esa por la que seguramente ya no se puede pasar, hay un charco más grande, que llama con más fuerza: la Ford F-150 Raptor. Sí: el principal problema de la Ranger Raptor viene de su propia casa y es esa hermana mayor que todo lo hace mejor; es el charco en el que se va a poder salpicar más, reír más, querer volver y repetir una vez más.

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Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

Lo bueno: no hay salpicada mala. La Ford Ranger Raptor sigue siendo un gran juguete y siempre que se salga de la ciudad, de la carretera y se busquen retos cada vez más exigentes que realmente la pongan a prueba, la diversión está asegurada. No se necesitan más razones.

Ficha técnica
Motor: Panther, diésel, bi-turbo, cuatro cilindros
Potencia: 210 hp @ 3.750 rpm
Torque: 500 Nm @ 1.750 – 2.000 rpm
Transmisión: automática, 10 velocidades, modo manual con paletas tras el timón
Tracción: 4x4, shift-on-the-fly
Suspensión delantera: independiente, estructura de aluminio, amortiguadores FOX 2.5", espirales
Suspensión trasera: Multilink, amortiguadores FOX 2.5", espirales
Frenos: discos ventilados en las cuatro ruedas
Precio (al momento de publicar): $210'000,000 pesos

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Ford Ranger Raptor, foto: Daniel Otero

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