Renault 4: una compra fiel

En 1989 el R4 ya era un viejo conocido y a pesar de sus 'males crónicos', que no opacaban las virtudes, seguía siendo una compra fiel.

revista motor

12:28 p.m. 21 de julio del 2020
Renault 4, una compra fiel

Renault 4, una compra fiel

(En una edición de Revista MOTOR de 1989, José Clopatofsky hacía un recuento de los cambios que había tenido el Renault 4 hasta ese momento en Colombia, exponía las ya muy conocidas virtudes y defectos de las variantes se habían comercializado, y cómo más allá de eso seguía siendo una “compra fiel” tanto nuevo como usado. A continuación replicamos la sección de ese artículo donde habla sobre las virtudes, defectos y males conocidos del R4.
Edición para web: Daniel Otero).


Por José Clopatofsky Londoño

¿Virtudes y defectos? Vamos por modelos. El 850 era, proporcionalmente, mucho más eficaz en performance que el Plus. 115 kilómetros por hora en condiciones normales y suspensiones indestructibles lo llevaron a coger fama de campero.

Renault 4, una vista común en las calles de Colombia

Renault 4, una vista común en las calles de Colombia

Hoy hay que fiarse de varias cosas en este modelo:
• La fuga de aceite por el eje de levas, a la altura de la polea, originada usualmente por el exceso de ajuste en la correa a través del dinamo. Los bloques se ovalan en ese sitio y requieren de un buje de fabricación casera para restituir el funcionamiento correcto. Gota de aceite por ahí, motor abajo para repararla. Con un agravante: ese aceite suele caer sobre el clutch e inutilizarlo.
• Los motores, cuando consumen aceite, están generalmente sin anillos. Estos se comen entre las ranuras. Por lo tanto el humo azul es mal indicio.
• La caja no es de larga vida, especialmente por la dificultad de manejar el control con primera externa. La gente la maltrata y rumbidos en primera son frecuentes.

En el Plus 25:
• El aumento de peso del conjunto motriz tiene a las suspensiones bajo mayor esfuerzo y los elementos tales como "zanahorias", amortiguadores y el mismo chasis, suelen, por lo general, dañarse.
• El chasis se abre por debilidad del pequeño puente delantero de anclaje bajo el cárter y pierde la alineación. El motor es de una vida útil cercana a los 100.000 kilómetros, momento en el cual la reparación es bastante profunda. Por lo general, eje de levas e impulsadores, kit, bomba de aceite, piñones y cadena, válvulas y guías, están en el límite de vida. Aguanta bastante, pero cuando se destapa necesita de todo.
• Oxidación de partes bajo la batería y deterioro del chasis frontal son frecuentes.
• Componentes eléctricos, en especial cuando provienen de los primeros implantes nacionales, son inconfiables.
• Los sistemas hidráulicos no duran. Mala calidad de chupas, cilindros, etcétera, hacen que cada servicio de frenos vaya mucho más allá de las pastillas o bandas nuevas.
• La guaya del embrague se endurece debido a que pasa muy cerca del sistema de escape y pierde la grasa fácilmente. Además, el plástico de la funda se derrite y la traba.

Renault 4, 1983 probado por Revista MOTOR

Renault 4, 1983 probado por Revista MOTOR

MALES CRÓNICOS
Ningún R4 está exento de males crónicos, como el ruido de la compuerta trasera que se causa al rozar los cauchos guía de la parte baja con el piso del baúl. Un pedazo de esparadrapo es buen remedio a veces.
• El movimiento de la quinta puerta va destruyendo paulatinamente la chapa que se debe cambiar regularmente.
• El gato requiere siempre de copiloto para operarlo. Es duro y se tuerce fácilmente.
• La visibilidad es precaria. Ventanas pequeñas; espejo interior reducido, parales en la línea visual hacia atrás, se complementan perfectamente para una sensación de claustrofobia.
• Las bisagras del capot suelen arrancarse y éste es bastante difícil de cerrar. De tanto darle golpes, termina sumido. Y abrirlo, necesita martillo sobre el botón.
• El guardabarro delantero izquierdo acaba de otro color pues el exosto lo mantiene hirviente.

SUS RASGOS FIELES
Indudablemente, el R4 tiene muchas virtudes, tantas que es uno de los diseños más antiguos del mundo en producción. Por algo será.

El espacio interior de carga es espléndido. Una vez este periodista trajo una moto Honda 350 desde Girardot, parcialmente desarmada pero íntegra, dentro de un R4 850.

Las suspensiones, en las primeras versiones 850, eran inacabables. No hay un auto en el país capaz de batirlo en el destapado donde es campero, de carreras, saltamontes, etc. Con el Plus 25 perdió muchas de esas características y ahora, con piezas nacionales en la suspensión, ésta es de corta vida y el desajuste de la carrocería uno de sus defectos actuales.

Esto se agrava por la mala calidad de muchos recambios, en especial de cauchos que son de poner y botar. Es fundamental para tener la suspensión reputada usar amortiguadores de gas, necesarios atrás por la posición horizontal de trabajo.

La versatilidad del nuevo motor que es convertible hoy hasta en algo más de 1.400 cm. con el simple cambio de componentes. Esto se facilita en los autos nuevos que, con los frenos de disco, son menos angustiosos cuando usted pisa el pedal de la mitad a 140 km/h. A esa velocidad llega un R4 modificado con facilidad.

Motor Renault 4 Plus 25, 1976

Motor Renault 4 Plus 25, 1976

A pesar de la sensación contraria, la tenida de un R4, una vez ha comprimido sus barras de torsión, arrastra el bómper contra el piso y agota todas las vueltas de la dirección, cruza con una precisión muy alta en proporción a sus elementos, es interesante. Hay que acostumbrarse a unos 45 grados de inclinación, prefabricados con un violento golpe de timón y la renoleta vira.

La reparabilidad. El R4 sustituyó a los viejos autos americanos y en cualquier droguería los arreglan pues hay muchos mecánicos especializados y repuestos en todas partes.

¿Lento? Sí. ¿Confiable? También. ¿Feo? Seguro. ¿Incómodo? No lo dude. ¿Versátil? Increíble. ¿Resistente? Depende de cómo lo embistan los demás. ¿Buena compra? Por supuesto... Es lo más nuevo que usted consigue por la misma plata.

¿Comprarlo nuevo? Es el más barato y a pocos les sobra el dinero. Por eso sigue siendo el best-seller entre los autos colombianos: una compra fiel.

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Así evolucionó y cambió “el amigo fiel” en Colombia entre su lanzamiento en 1970 y marzo de 1983 cuando se publicó el artículo que aquí reproducimos.

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