Jueves de mecánica: ¿Por qué el ‘trac trac’ de los ejes?

Este ruido se suele presentar a baja velocidad y con la dirección totalmente girada, indicando un desgaste que debe corregirse pronto.

revista motor

04:48 p. m. 19 de mayo del 2021
Junta homocinética

Junta homocinética

No sé si aún exista, pero en Bogotá era famoso —o es— un sitio de reparación y venta de repuestos llamado El Trac Trac de los Ejes. Este ruido que suele darse al cruzar a baja velocidad o arrancando, que es cuando más fuerza hacen los ejes propulsores, ya indica que hay graves problemas y desgastes en esos elementos. El ‘trac trac’ suena, traquea duro y desaparece cuando la pieza se pulveriza en poco tiempo de enfermedad.

En un vehículo, hay que pasar el giro del cigüeñal del motor a las ruedas para que avance a través de un complejo escalón de partes.

Primero, el clutch que desconecta o comunica el motor con la caja de velocidades. Luego, hay un diferencial que compensa la distancia que recorren las llantas porque la externa de la curva tiene un camino más largo que la interior. Finalmente, están los ejes que pasan ese giro a las ruedas, pero necesitan articulaciones para que absorban el movimiento vertical de la suspensión, el giro de las llantas al cruzar y la elongación para asumir el cambio de longitud del eje.

Para eso hay unas juntas homocinéticas —gran invento— que hicieron viable la tracción delantera, que hoy es un diseño casi universal de los carros. Al comienzo de la tracción frontal, esas uniones eran un dolor de cabeza porque eran cauchos o crucetas básicas que duraban poco y funcionaban mal propiciando tironazos en el timón al arrancar con las ruedas cruzadas.

El eje tiene tres partes: la varilla propiamente dicha y dos uniones: una en la salida de la caja y otra en la rueda. Cada unión de esas tiene un ingenioso sistema de bolas, rodamientos y deslizadores que hacen todo ese trabajo, pero con gran estrés mecánico porque trabajan de manera permanente.

Su vida depende de la grasa especial que los lubrica y está guardada en una bota de caucho que llamamos guardapolvos que, más que eso, es hermética para que tampoco entre agua. Ese caucho es muy especial porque resiste el alto calor, flecta de forma infinita, debe controlar la grasa que se dilata y tiende a salirse por la fuerza centrífuga, al girar el eje a alta velocidad, se va debilitando y se rompe. Entonces, la grasa se sale en pocos kilómetros y queda la unión a merced de la mugre, el barro y el agua, que la matan inmediatamente.

¿Qué hacer para saber si está el eje in articulo mortis? El mismo se encarga de avisar con el ‘trac trac’ y ya en ese nivel hay que cambiar las piezas sin remedio. No valen injertos. Pero una mirada por debajo del carro a los cuatro cauchos nos puede avisar que está saliendo grasa por las huellas que habrá en el chasís y su vecindario, y es probable que un servicio de reengrase y un nuevo guardapolvo salve sus costosos ejes.

Se presentaron problemas al enviar el reporte. Debes marcar la opción "No soy un robot"
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.