Temperatura: ¿Celsius o Fahrenheit?

Según el país se utiliza una u otra medida, y aunque ambos sistemas difieren altamente en los números, el calor es idéntico.

revista motor

05:13 p.m. 08 de julio del 2020
Indicador de temperatura

Indicador de temperatura

Nosotros estamos acostumbrados a hablar de temperaturas en los grados Celsius, pero no en todo el mundo es así, porque en otras partes, especialmente en los Estados Unidos y en algunas islas de las Bahamas, las expresan en grados Fahrenheit. En esos países intentaron cambiar al sistema métrico, pero el asunto no caminó y una encuesta hecha en el 2015 encontró que solo un 21 por ciento de sus habitantes querían mutar a las medidas internacionales. O sea que eso se quedó así.

Ambos sistemas difieren altamente en los números, pero el calor es idéntico.

La escala Fahrenheit la inventó el científico alemán de ese mismo apellido en 1724, pero apenas 18 años después, el astrónomo sueco Anders Celsius publicó un sistema más simple basado en los múltiplos de diez.

Casi tres siglos después el asunto sigue creando confusiones. Por ejemplo, un día bueno en Bogotá puede ser con una temperatura de 21 grados, pero esa misma cifra en Estados Unidos equivale a que se están congelando porque allá sus 21 grados F son 6 bajo cero en nuestra ciudad.

El mal manejo del vehículo según las condiciones también puede influir en el recalentamiento.

En los motores hay también confusiones cuando los termómetros de agua o aceite vienen en Fahrenheit, comunes en los carros y camiones americanos como también en la aviación, donde se maneja todo en libras, pies, pulgadas, galones, millas náuticas, etc. Una temperatura normal de agua de motor es, un ejemplo, de 85 a 90 grados Celsius, que en el otro sistema se leerán como 185 o 194. La usual promedio del aceite motor es de 130°C, que son 266 F.

El sistema Celsius es más fácil: el agua se congela a 0 grados y hierve a 100 a nivel del mar. El cuerpo humano funciona, excepto con la visita de la covid, entre 36,5 y 37 grados. Además, lo maneja y entiende la mayoría de la humanidad.

Los técnicos le conceden al Fahrenheit una sola ventaja: como la escala tiene más números es más preciso ver y manejar decimales, pero más allá de eso, es un capricho sostenerla y para los extranjeros es un rollo cuando, por ejemplo, leen o ven los reportes del clima y quedan perdidos cuando se los dan en la escala de los Estados Unidos y los pocos socios que comparten su termómetro.

Las conversiones se hacen con una fórmula complicada, pero afortunadamente hoy todos los celulares tienen la aplicación que lo hace directamente sin necesidad de aprenderla. Si tiene un carro con estas indicaciones Fahrenheit en el agua, no se alarme mientras la aguja no empiece a caminar en la zona de los 200 y controle si se encarama.

Curiosamente, en la aviación se trató de mutar al sistema decimal en todas las medidas y no funcionó. Más bien, causó accidentes porque todos los parámetros estaban, por decir, en libras para el peso del combustible visto en galones, y cuando los pilotos tenían que calcularlo en kilos y litros, muchos se encontraron con los tanques vacíos en pleno vuelo.

Algo contrario nos sucede acá, donde la gasolina la medimos en galones y el aceite en cuartos, que son medidas americanas, y se arma un cuento cuando los computadores nos dicen que el consumo es por litros en cada 100 kilómetros.

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