Los otros túneles de Colombia

El 4 de septiembre se inaugura el túnel de La Línea. Los túneles más largos de Latinoamérica están en Colombia.

redacción vehículos

08:18 p.m. 28 de agosto del 2020
Túnel La Línea, foto: Invías

Túnel La Línea, foto: Invías

El próximo 4 de septiembre se pondrá en servicio el Túnel de La Línea, una obra que fue concebida a comienzos del siglo XX y que será recordada tanto por las enormes dificultades topográficas de la zona como por los problemas de sobrecostos y contratación. La buena noticia es que por fin terminó su primera fase, que aliviará y agilizará el tráfico desde y hacia el puerto de Buenaventura.

En su conjunto, el llamado Cruce de la Cordillera Central es un sistema compuesto por 31 viaductos, 25 túneles, 3 intercambiadores y 30 kilómetros de doble calzada entre Cajamarca, Tolima, y Calarcá, Quindío. Lo que se inaugurará es el túnel de La Línea, y otro auxiliar de emergencia más pequeño; tres túneles cortos, cinco puentes, dos intercambiadores y 13,4 kilómetros de doble calzada. El resto del proyecto tiene un avance del 89 por ciento y estará terminado en abril del 2021.

De la necesidad de conectar al centro con el suroccidente del país se empezó a hablar en 1902. En su libro ‘Desarrollo del Transporte en Colombia 1492-2007’, José Alvear Sanín, señala que en las memorias del Ministerio de Obras de 1920 aparece la primera referencia a la construcción de la carretera Ibagué-Calarcá-Armenia en la cual se invirtieron ese año $7.102.51. Pero solo seis años después arrancan las obras en el gobierno de Abadía Méndez.

La primera alusión a un túnel se refiere a un contrato que firmó el gobierno el 3 de enero de 1929 con la francesa Régie Générale de Chemins de Fer et Travaux Publics para la construcción de una vía férrea entre Armenia e Ibagué.

Esa obra incluía el túnel de Calarcá de 3.500 metros, un poco más arriba de Cajamarca. Se hizo una explanación de 8 kilómetros y una galería de 290 metros pero los trabajos fueron suspendidos por el gobierno de Olaya Herrera porque, según el cronista, la obra estaba plagada de sobrecostos e iba camino a convertirse en un “descalabro económico”.

¿Por qué La Línea? No hay muchas referencias sobre el origen del nombre, pero Jaime Lopera, oriundo de Calarcá, en un artículo suyo publicado en La Crónica del Quindío cuenta que en 1929 la firma estadounidense Hitchcok & Tinkler hizo la primera exploración de un túnel a los 3.526 metros de la cordillera.

Según Lopera, los campesinos y dueños de fincas de la zona decían con orgullo, “por aquí va a pasar la línea del ferrocarril”. “Nadie hasta entonces hablaba con ese calificativo, sino que señalaban una carretera hacia Ibagué”, cuenta Lopera en su artículo.

La frase pasó a ser parte del lenguaje popular. El tren nunca llegó pero todo indica que así surgió el nombre de uno de los altos más emblemáticos de Colombia.

Los otros túneles
El Túnel de La Línea, de acuerdo con la Resolución 0003159 de 2018 se llamará ‘Túnel II Centenario Darío Echandía’ en homenaje al jurista, filósofo y académico nacido en Chaparral, Tolima, reconocido como una de las mentes más brillantes que ha tenido el país, y también recordado como el ‘Maestro’ Echandía, a quien se le atribuye la famosa frase “Colombia es un país de cafres”, pero que a partir de esta obra centenaria también podría llamarse “Colombia es un país de túneles”, pues hoy el país tiene los cinco túneles más largos de Latinoamérica.

Y si bien el Túnel de La Línea es uno de los desafíos más grandes de la ingeniería y se convierte en el más largo de Latinoamérica con sus 8.65 kilómetros de longitud, no es el único que se ha hecho en el afán por ‘aplanar’ la quebrada geografía colombiana. Pero su reinado durará unos dos años, cuando se inaugure el túnel del Toyo en Antioquia que alcanza los 9,8 kilómetros. La historia dice que el primer túnel que se hizo fue el de ‘La Quiebra’, en Antioquia.

Está ubicado en un alto entre los municipios de Santo Domingo y Cisneros, que separa el cauce de los ríos Porce y Nus, y se hizo para conectar al Ferrocarril de Antioquia, que se empezó a construir desde 1875, para transportar pasajeros y carga desde Medellín hasta el río Magdalena.

En marzo de 1926 la Asamblea de Antioquia aprobó la construcción de un túnel de 3,7 kilómetros, con base un diseño que hizo en 1899 Alejandro López. Luego de 32 meses, el 12 de julio de 1929, concluyó la obra que fue inaugurada el 7 de agosto de ese año.

De esa misma época data el Túnel de Sibaté, en la carretera Bogotá-Fusagasugá. Se construyó en 1929 en roca tallada para permitir el paso al Ferrocarril del Sur, el cual terminaba su ruta en la Estación de San Miguel. Posteriormente sirvió para el tránsito de vehículos y se convirtió en un gran atractivo turístico pues era lo más cercano que tenían los ‘cachacos’ a ese tipo de obras.

Entre 1950 y 1960 en el Valle del Cauca, en la vía Loboguerrero-Buenaventura se construyeron 5 túneles con longitudes de entre 85 y 480 m que atraviesan la cordillera occidental por el cañón del río Dagua. Empezaron a funcionar en 1966 y permitieron conectar el valle del río Cauca con el Pacífico. En la actualidad sirven al proyecto Loboguerrero-Cisneros.

Poco después, pero por esa misma época, en Boyacá se contruyeron 15 túneles con longitudes entre 90 y 1.600 m, en la vía a Guateque, que atraviesan la cordillera oriental. Estos se concibieron para la funcionalidad de la Hidroeléctrica de Chivor.
En Antioquia, en los años 70 se taladró el primer túnel de Guarne de 295 m de longitud, en la carretera Medellín- Bogotá. Y en la vía Popayán-Pasto se hicieron dos túneles de 200 m cada uno llamados La Llana y Peñalisa.

El Túnel El Espejo de 180 m de longitud figura en obra entre los años 1973 hasta 1976 en Caldas. Y en 1975, un año después de la tragedia del 28 de junio de 1974, se abrieron los primeros túneles en la vía Bogotá-Villavicencio.

En la última década del siglo XX, entre los años 1993 y 1995 apareció el Túnel de La Llorona de 435 m de longitud en Antioquia, en la carretera que va de Medellín al Golfo de Urabá. Después entran en servicio otros con longitudes de entre 170 y 420 m en la carretera entre Neiva, Huila, y Florencia, Caquetá.

Por esa época, el país vio el desarrollo de nuevas tecnologías y altas especificaciones con la construcción de los de la Vía al Llano, más modernos y de mayor longitud.

El túnel Bijagual fue uno de los primeros logrado con estas tecnologías. Tiene 185 m de longitud y atraviesa la cordillera oriental; luego se construyó el Argelino Durán, más conocido como el túnel de Boquerón, de 2.405 m de longitud, terminado en 1999. Y luego el Misael Pastrana Borrero, más conocido como Túnel Buenavista, de 4.520 m de longitud. Empezó a funcionar en el 2002 y fue el más largo de América Latina.

En el año 2000 se abrió otro túnel paralelo al de Guarne, en Antioquia, que se había construido en los años 70 en la carretera Medellín-Bogotá con la misma longitud, 275 m.

También en Antioquia, en el 2005 empezó a operar el ‘Fernando Gómez Mártinez’, conocido como el túnel de Occidente, de 4.603 m de longitud, superando al de Buenavista en la vía al Llano.

Y hay uno en particular que no se destaca tanto por su longitud sino por el diseño de su estructura, única en Latinoamérica. Se trata del Puente Helicoidal que hace parte del Par Vial que tiene en total 3,5 km. De estos, 125 m son de túnel y 500 del puente. El resto del trayecto lo componen la carretera y viaductos de diferentes tipos y formas. Está ubicado en la vía que comunica a Pereira con Manizales.

En el año 2010 se inauguró el Guillermo León Valencia, más conocido como el túnel de Sumapaz de 4.200 m de longitud, en la doble calzada Bogotá-Girardot, más exactamente entre Boquerón y Melgar, en el sector de la Nariz de Diablo.

Por esa ruta, pasando por el Tolima rumbo al Valle está el túnel de Gualanday en el municipio de Coello, de 900 m seguido de un espectacular viaducto de 600 metros. El túnel une la nueva variante de 7 km con el viaducto.

En el sur occidente, en la vía Pasto-Popayán, está el túnel Daza que tiene una longitud de 1.710 m, es bidireccional con calzada de un carril. Este hace parte de la Concesión Rumichaca-Pasto-Chachagüí en el departamento de Nariño.

En el año 2016 se inauguró el túnel Renacer en la vía Bogotá- Villavicencio, en el sector Cáqueza-Chirajara y el año pasado, con una longitud de 8,5 km empezó a operar el túnel de Oriente, que redujo el tiempo de viaje de Medellín al aeropuerto de Rionegro de una hora a 30 minutos.

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