¡Regresa el buggy de Volkswagen!

Más de cinco décadas después, la marca alemana decidió revivirlo oficialmente en el marco del Salón de Ginebra de marzo próximo.

Por Redacción Motor

10:25 a.m. 20 de febrero del 2019
Volkswagen e-Buggy Concept

Volkswagen e-Buggy Concept

El papá de este raro ejemplar es un entusiasta norteamericano que, en 1964, decidió armar en su casa un vehículo playero sobre la plataforma del VW escarabajo para satisfacer las ansias de libertad que promulgaban los jóvenes de entonces.

¡Regresa el buggy!

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El VW escarabajo ha sido de todo: arma de guerra, orgullo nacional, símbolo del hippismo, corredor de ralis, transporte familiar, taxi urbano, patrulla de carreteras, actor de cine y vehículo deportivo.

También, auto recreativo, como el convertible Sahara (la versión civil de las piezas que rodaron en el frente de batalla durante la II Guerra Mundial) y este, el arenero o Buggy de los años 60 y principios de los 70, cuyo diseño ligero y completamente artesanal atrajo a los ricos californianos de la época.

Su creador: Bruce Meyers, un surfista norteamericano amante del agua y del aire libre, medio artista y medio empresario, cuyo ingenio consistió en aprovechar la mecánica simple del ‘auto del pueblo’ para recrear una pieza más ligera y maniobrable, moldeada sobre la misma plataforma de chasís independiente y motor bóxer.

¡Regresa el buggy!

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Precisamente fueron estas cualidades del cucarrón original las que le facilitaron la vida, pues lo suyo fue remover la carrocería del auto alemán, recortar un tanto aquí y otro poco por allá y acomodar en su lugar una estructura monocasco fabricada artesanalmente en fibra de vidrio, sin puertas ni techo, con llantas grandes, escapes exagerados y un interior solo apto para dos egocéntricos.

Lo llamó Meyers Manx en homenaje a la raza de gatos del mismo nombre, aunque se popularizó como Buggy (bicho) por su aspecto y capacidad de movimiento sobre la arena y los terrenos irregulares. Meyers dominó durante los años 60 este mercado de vehículos recreativos en California a través de su compañía Meyers y Co., pero tuvo que cerrar siete años después porque más de 300 iniciativas similares copiaron su idea e inundaron el mercado de buggies de todos los tamaños y colores.

¡Regresa el buggy!

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La compañía reabrió sus puertas en el 2000 y hoy vende el Manx como un ‘arma-todo’, tal como lo hacía opcionalmente en los años 60: por un lado, el chasís, con toda la mecánica, la suspensión y las llantas; por otro, la estructura en fibra de vidrio con opciones de formas y colores; los rines y accesorios, también a elección.

Paralelamente, VW anunció el ID. Buggy, un homenaje a sus predecesores californianos –específicamente a los Meyers Manx– fabricado sobre su nueva plataforma flexible MEB, diseño retro (sin puertas ni techo) y tecnología ciento por ciento eléctrica, tal como lo muestra el bosquejo que la casa alemana propagó a los medios y que ilustra estas páginas. Es, según sus diseñadores, “vibración y energía sobre cuatro ruedas”.

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Los cucarrones de la guerra

El escarabajo lanzado por Hitler en 1938 se llamaba KDF-Wagen y estaba dirigido a la clase media alemana, que aportaba una cuota mensual a través de una tarjeta de ahorros diseñada por el régimen. Sin embargo, todo fue un engaño. En lugar de fabricar sus vehículos, el dinero se utilizó para armar estos dos modelos destinados al frente de batalla: el Kübelwagen (algo así como el Jeep alemán) y el Schwimmwagen, un anfibio de características similares capaz de enfrentar terrenos agrestes y navegar por ríos y lagunas.

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El Buggy Up!

Este conceptual fue presentado por VW en el Salón de Fráncfort del 2011, fabricado en acero de bajo peso sobre la plataforma del pequeño Up! y movido con el mismo motor de combustión interna. Los asientos fueron atornillados 58 milímetros más abajo que los del compacto de calle y el timón se movió 45 grados para dar una sensación de conducción deportiva. Como el Buggy original, carece de puertas y techo y el interior es apto para dos personas.

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DATOS

80 Empleados regados en 75 concesionarios tenía Meyers y Co. en Estados Unidos hacia 1970, en donde comercializaban los vehículos ensamblados o por partes. El kit de piezas para armar costaba 535 dólares en 1968.

La matriz eléctrica modular del ID. Buggy concept puede ser utilizada para diseñar otros vehículos similares en el futuro y, tal como sucedía con el chasís del escarabajo de marras, permite la producción de modelos de nicho a bajo costo.

Bichos por montones

La compañía de Bruce Meyers alcanzó a vender 7.000 de sus ejemplares, la mayoría de ellos sin armar para que los clientes pudieran personalizar sus vehículos. Un kit constaba de 11 piezas, un impacto que atrajo un enorme flujo de clientes, incluidos Elvis Presley, Steve McQueen y Carol Shelby. Hoy, los Meyers Max son reconocidos como los buggies originales, a pesar de la gran cantidad de imitaciones que aún se ofrecen en los diferentes mercados mundiales.

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