Nos 'reconectamos' con la Jaguar I-Pace

Ya está en Colombia la SUV totalmente eléctrica de Jaguar, un vehículo con sorpresas para quienes la manejaron. Cuesta 363 millones de pesos.

Por Redacción Motor

04:55 p.m. 18 de febrero del 2020
06 Jaguar I-Pace

Hace año y medio mes, probamos la SUV I-Pace eléctrica de Jaguar en Portugal. Recuerdo perfectamente que al final de los tradicionales recorridos de montaña y planos de la región sur de ese país, todos los periodistas del grupo coincidimos de manera unánime en la grata sorpresa que nos causó este vehículo y, más allá de eso, aprobamos todos que si esa es la ruta de los carros eléctricos, al menos de alta gama, el mundo de los motores térmicos está en una cada vez más rápida fase de combustión interna.

Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

Porque una cosa son los carros de ciudad pequeños eléctricos que nos habían pasado por las manos, y otra un señor vehículo empujado brutalmente por 400 caballos que dejan plantados a sus competidores de exosto sucio. Tal como nos sucedió cuando catamos el Porsche Taycan también de pilas, la I-Pace, si bien es de otra tipología, no deja de ser sorprendente y, además, muy atractiva.

Es usual que cuando probamos los autos en otros países, climas y hábitats, se tiene un sabor incompleto de su realidad y comportamiento, porque una cosa es el carro en su entorno ideal y superpulido de rutas perfectas, y otra en nuestras calles y ambientes. También, estéticamente, una es la imagen del carro en Europa y otra en el variopinto escenario de nuestro parque automotor.

Galería: Probamos la Jaguar I-Pace en Portugal

Por eso, volvimos con la I-Pace aprovechando que será lanzada en Colombia a finales del mes con todos los elementos tecnológicos que nos descrestaron en su momento y un precio que igualmente será un impacto frontal para la provocación que queda después de manejarla: vale 363 millones de pesos, y eso que no paga aranceles. La cifra nos trae la radiografía perfecta del mundo de los carros cero emisiones: una cosa es hacerlos, lo cual está resuelto. Otra es venderlos, tema que se desarrolla muy lentamente porque son muy costosos.

Aterrizada en Bogotá, hicimos un experimento sui géneris para calibrar el impacto que causa un eléctrico de esta musculatura. Aprovechando un encuentro con amigos tuercas profesionales, con carretera a la mano, los pusimos a manejar la Jaguar sin mayores explicaciones: “Dele una vuelta y me cuenta”, fue el libreto.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

El primer y divertido tropiezo fue cuando todos se equivocaron buscando la llave de encendido para prenderla. No existe, claro está, porque el motor eléctrico, una vez energizado el circuito, está listo para andar. Solo oprima ese botón y acelere. Y ahí viene la segunda cara de sorpresa, porque la camioneta se mueve en absoluto silencio, tanto que tiene alarmas sonoras para cuando está en marcha atrás para prevenir a los peatones. Además, arranca sin esfuerzo.

La tercera y cuarta caras de sorpresa las vi cuando regresó cada uno de los probadores, piloto y acompañantes, quienes luego de haber pisado el pedal derecho con decisión empezaron a encontrarse con el paisaje a una rata de aceleración brutal, que nunca consideraron factible, gracias a las 515 lb/pie de torque desde la primera revolución del motor y el velocímetro subiendo al mismo ritmo. La cuarta cara venía incluida en la misma sorpresa que tuvieron al apurar, porque al soltar el acelerador la regeneración de electricidad para cargar las baterías hace casi innecesario el uso del freno. Tanto que la camioneta está promocionada como “one pedal car”. Por supuesto que la intervención de la recarga al soltar el acelerador o frenar es graduable a voluntad, y esto es importante porque uno no siempre se sentirá cómodo con el asunto –mientras se acostumbra– y porque en zonas de alta velocidad esa desaceleración puede sorprender al tráfico que viene atrás. Pero a la larga, el sistema es un asunto más divertido y novedoso del manejo.

En distintos niveles de curiosidad o interés, la concurrencia pasó un poco por alto la estampa de la SUV, baja como todos los Jaguar y por ende muy deportiva y agresiva en el paisaje. La parte trasera de gran caída es un túnel poco favorable para la visibilidad, que está circunscrita a los espejos y la cámara, que se proyecta en una excelente pantalla de 8 pulgadas y cuya sensibilidad al toque es impecable. Pero en realidad, esto no es trascendente porque el interés está adelante, en la aceleración y la velocidad, que puede llegar a los 200 kph en un abrir y cerrar de ojos después de pasar la marca de los 100 en apenas 4,8 segundos. Eso a cualquier altura, porque la electricidad no se afecta con la presión atmosférica.

Probamos la Jaguar I-Pace

Jaguar I-Pace

No faltaron las preguntas sobre el 4x4 o 4x2. La verdad es que el comportamiento de los controles electrónicos y las transmisiones que administran los 400 caballos reales son tan perfectos que no hay patinadas, las curvas se meten debajo del chasís por la distribución automática de la potencia y la ayuda del frenado de la rueda interior para inscribir mejor la trayectoria hacen de la I-Pace un tapete volador. Claro que es 4x4 y permanente, porque hay dos motores, uno adelante y otro atrás.

Cuando les di la explicación, de inmediato quisieron abrir el capó para ver la maquinaria, y resulta que adelante hay otro baúl y nada de fierros donde los esperaban. Los motores y las baterías van a ras de piso, solo al alcance del servicio autorizado y totalmente aislados. Tanto que en Portugal nos hicieron vadear ríos con el agua a la altura de las puertas y, por ende, por encima de las baterías, para probarnos que uno no se electrocuta ni se hacen cortos circuitos en el complejo sistema eléctrico.

¿Y entonces qué hace uno si esto se para? La desconfianza es propia de nuestra idiosincrasia. Pues nada diferente a llamar al taller, porque los arreglos son con técnicos muy especiales, con escafandras aislantes del alto voltaje y todo un conocimiento que hoy no es genérico ni universal, pero responde perfectamente al concepto del vehículo ideal: si no anda, es problema del concesionario y olvide el resto, porque usted podrá vivir años y años con una I-Pace sin saber dónde están los motores ni haberlos visto, lo mismo que la enorme batería que forma todo el piso y pesa nada menos que 603 de los 2.133 kilos que pone la camioneta en la báscula.

¿Le alcanza la batería para volver a Bogotá con las luces encendidas? Recorrimos en esa jornada 85 kilómetros saliendo con la carga full. Al regresar, el indicador nos daba una autonomía de 210 kilómetros. El presupuesto oficial es aproximadamente de 370 kilómetros antes de enchufarla, pero debemos anotar que las pruebas de los invitados obviamente exprimieron de manera radical el contenido de las baterías, por encima del uso normal.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

Claro, el tema de la cargada es otra gran pregunta. La puede conectar al circuito normal de su casa con un enchufe clásico de 110 voltios, que le entregarán una recuperación de 1,8 kWh (kilovatios por hora). Es decir, que llenar las pilas plenamente puede tomar más de 50 horas, por lo cual este sistema es para emergencias.

La I-Pace viene con una segunda opción de carga más rápida que requiere un cargador de pared adicional que lo suministran sin costo y entrega 7 kWh. Esta rata llena las baterías plenamente en 12,9 horas, pero en la práctica es bastante menos, porque no es usual llegar a la estación con la carga en ceros. Estos cargadores se pueden poner en otros sitios que se frecuenten, como las oficinas, fincas, etc.

Hay cargadores superrápidos que se llaman electrolineras, que dan una energía suficiente para seguir camino en 40 minutos o llenan el tanque eléctrico en dos horas a una rata de 43 kWh. Existen ya 86 en Bogotá, Medellín y Cali provistas por las empresas de energía.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

Resuelto el dilema que los 350 kilómetros son alcanzables, las caras de la concurrencia fueron de aceptación. Pero, obvio, rápidamente llegó la faz del desencanto con el precio que coloca a la I-Pace en un nicho de compradores de otro nivel, pues nos metemos en la superalta gama. Claro, es una Jaguar con cuanto eso implica. Tiene todos los accesorios y juguetes, cueros y detalles propios de su estirpe, funciona por encima de lo que se espera y está hecha con un acierto enorme.

Hace años, Jaguar usaba esta frase en sus publicidades: “A different breed of cat”, una raza de gato diferente.

La reinventaron.

Probamos la Jaguar I-Pace

Jaguar I-Pace

Ficha técnica
Motores: 2 sincrónicos de 200 HP cada uno
Impulsión: en las 4 ruedas permanente
Autonomía: 370 kilómetros en uso normal
Peso: Total, 2.133 kilos; baterías, 603 kilos
Baterías: LG, 36 módulos con 432 celdas, Ion litio
Capacidad: 90 kilovatios hora
Aceleración: 0 a 100 kph en 4,8 segundos
Velocidad tope: 200 kph

Un segundo piloto
Las ayudas de manejo abarcan muchas variables de comportamiento y manejo de la energía que se inducen desde una linda pantalla central táctil. Los equipos incluyen alertas de salida de carril, información en el parabrisas con los datos del navegador, asistencia de estacionamiento, luces automáticas, suspensión neumática, techo panorámico total fijo. El precio es 363 millones de pesos.

Cifra
Ocho años de garantía o 160.000 kilómetros es el respaldo para el paquete de baterías. La autonomía efectiva está en el rango de los 350 kilómetros con uso normal de ciudad y autopista. La carga se hace con tomas directas en la red doméstica a 100 voltios, pero toma mucho tiempo. Con el cargador especial, también para la red casera, que viene sin costo adicional, la carga desde ceros toma cerca de 13 horas.

Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

Datos
- La I-Pace ganó consecutivamente los tres premios más significativos e importantes de la industria en el 2019: Carro europeo del año, también de Alemania, Noruega e Inglaterra, y vencedor general del World Car Awards en las categorías de todos contra todos, luego en diseño y también como el mejor vehículo ecológico de ese mismo año.
- La regeneración de energía al soltar el acelerador y al frenar es una de las condiciones de manejo más diferenciadoras. Se puede graduar a voluntad, porque en el punto normal hace casi innecesario el uso del freno normal, a tal punto que se promociona como el vehículo de un solo pedal. Hay que acostumbrarse al sistema, pero luego resulta muy cómodo y relajado.
- El diseño exterior de la camioneta es igualmente novedoso, dominado por la baja altura total (1.565 mm) gracias al piso plano, que permite la posición de las baterías en un sitio ideal para el mejor centro de gravedad y consiguiente estabilidad. Hay dos filas de asientos.

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